27 de febrero de 2026/Mar Muñoz/Fotos: Patricia Prudencio
Valdemorillo ha celebrado la primera novillada de Kilómetro 0, en la que J. Antonio de Gracia, Raúl Caamaño, Pedro Gómez, Jacob Robledo, Jaime de Pedro y Rubén Vara se midieron a los ejemplares de las ganaderías de Ginés Bartolomé (1º, 4º y 5º) y Hermanas Ortega (2º, 3º y 6º). Los animales tuvieron una buena presentación, siendo variados en comportamiento y entrega en la tela. Antonio de Gracia deslució con el acero una meritoria faena que dejó notables pases por el pitón derecho. Raúl Caamaño mostró pinceladas de su torería por ambos pitones. Pedro Gómez le puso valor a su faena con el tercero, faena que reconoció el respetable, que le pidió la oreja, aunque la petición fuera desatendida. Jacob Robledo se entregó buscando las opciones al cuarto de la tarde, un animal de teclas al que logró meter en la faena, dándole ritmo y calando en los tendidos. Jaime de Pedro desarrolló una faena de tira y afloja, buscando gustar, con el complicado quinto. Rubén Vara puso de acuerdo al respetable con su valor ante un bronco novillo al que también banderilleó y del que paseó las orejas.
Antonio de Gracia se estiró con «Clavellin» de Ginés Bartolomé en su saludo capotero. Se lució Caamaño en su turno de quite al que intentó replicar De Gracia por chicuelinas. Genuflexo lo pasó por ambos pitones, probándolo, pero al animal no le sobraban las fuerzas. Con un molinete se adornó para seguir ligando los pases por el pitón derecho. Con pierna atrás y ligazón mandó con mano baja al novillo que seguía el engaño metiendo la cara. Se adornó de hinojos pasando por ambos pitones para después darle tiempo y seguir al natural, perdiéndole pasos para aprovechar la inercia y ligar los pases con torería. Retomó, dándole sitio y logró una atropellada tanda. El animal era pegajoso. Ligó una tanda al natural reconocida en el tendido y dejó un desplante torero para hacer su epílogo y cerrar su actuación. Pinchó en dos ocasiones sin terminar de matar pues el animal se echó y tuvo que ser apuntillado.
Raúl Caamaño recibió a portagayola a «Recapodo» de Hermanas Ortega para después estirarse a la verónica. Gómez lo lanceó también a la verónica en su turno de quite. Tras brindar al cielo inició su labor de muleta sacándolo a los medios para seguir sobre el derecho, llevándolo a media altura. Siguió por ese pitón, bajándole la mano y toreándole en redondo, girando sobre sí mismo. Cambió al pitón izquierdo, perdiéndole pasos para poder ligar, pudiendo llevarlo de uno en uno hasta que lo desarmó. Alternó pitones intentando hacerse con la embestida del novillo, un animal que metía la cara, pero se quedaba corto. Decidió no alargar su faena. Se adornó en su cierre, lo cuadró y falló con el acero.
A Pedro Gómez le costó encelar a «Asistente» de Hermanas Ortega en su capote, aunque bregó con el. Por zapopinas se lució Jacob Robledo en su turno de quites. Además, Gómez protagonizó el tercio de banderillas con intención y lucimiento. Tras un brindis particular, genuflexo lo fue pasando por ambos pitones, sacándolo a los medios. Siguió por el derecho e intentó ligar, pero tuvo que rectificar, ya que se metía por dentro. Cambió al natural con mano baja y pase largo, pero el animal era complicado, tenía sus teclas. Pedro le buscó las vueltas, intentando sacar partido de lo que le ofrecía su adversario. Decidió seguir su faena por el izquierdo, por donde parecía más manejable, llegando a pasarlo con lucimiento. Aunque no tardó en retomar el derecho, logrando una tanda reconocida en el tendido. Se lo pasó con algunos pases cambiados por la espada ante un público totalmente metido en su labor. Pisó terrenos comprometidos y lo prendió sin aparentes consecuencias, teniendo que tirar de él el mexicano Jacob Robledo para sacarlo de los pitones. Se repuso y aguantó con valentía, robandole meritorios pases. Realizó un explosivo epílogo y logró meter el acero al tercer intento.
Jacob Robledo se fue directo a la puerta de chiqueros para saludar al cuarto de la tarde. Lo recibió con una larga cambiada en la que tuvo que moverse para evitar que se lo llevara por delante. Cambió los terrenos y junto a las tablas lo volvió a pasar por su capote con una larga cambiada de rodillas, para después estirarse con el a la verónica mientras le ganaba terrenos y se lo llevaba a los medios estirándose con torería. Se alcanzó la faena de muleta y la inició de rodillas, sin probaturas, ciñéndoselo, pasándolo por ambos pitones, tratando de que no perdiera las manos. Se levantó, le dio tiempo y sitio para seguir sobre el izquierdo, tratando de pasar a un ánima que no pasaba. Volvió a darle tiempo y cambió de mano, logrando completar una tanda ante un ánima ajeno a sus demandas. El mexicano insistió entregado, teniendo que acortar las distancias, probando los terrenos. Poco a poco lo fue metiendo, mostrándole el engaño en la cara, dejándoselo puesto y a base de mucha paciencia y despaciosidad logró ligar las tandas sobre el derecho. Quiso mostrarlo también al natural, desde los medios, sin quitarle el engaño de la cara, tocándolo en el hocico, sin dejarlo ver otra cosa que no fuera la muleta. Logró incluso darle ritmo y movilidad sobre el derecho, calando con fuerza en los tendidos, ajustando mucho las distancias. Dio una nueva serie al natural, en la que trató de darle largura y profundidad. Metió el acero con acierto pero sin que fuera efectiva.
Jaime de Pedro recibió en su capote con una larga cambiada de rodillas a «Frutero» de Ginés Bartolomé para seguir a la verónica. Ajustado fue el quite de Rubén Vara, al que replicó Pedro por gaoneras. Comenzó la faena y genuflexo lo pasó por ambos pitones para después seguir con torería sobre el pitón derecho. Al animal no le sobraban las fuerzas, así que le dio sitio y tiempo para continuar por el derecho, perdiéndole pasos y bajándole la mano. De uno en uno lo pasó en su muleta al natural, pero al intentar un molinete se metió por dentro y lo prendió. Rápidamente se recompuso y volvió a la cara por el derecho, intentando poner orden y el lucimiento que le faltaba al novillo. Al natural, nuevamente, dejó algunos pases reconocidos en el tendido, pero el novillo tenía sus teclas. Lo pasó por el derecho y cayó en la cara del toro, pero el animal no hizo por el, así que se recompuso y volvió a la cara hasta que lo desarmó. Decidió terminar su labor, así que lo colocó en suerte y pinchó.
Rubén Vara recibió a portagayola a «Camorrita» de Hermanas Ortega, para después seguir con dos largas cambiadas de rodillas en el tercio, las cuales no dejaron indiferente al tendido. Continuó estirándose a la verónica para que después Antonio de Gracia se luciera en su turno de quite. Rubén protagonizó el tercio de banderillas poniendo en pie al respetable. Inició la faena de muleta rodilla en tierra, pasándolo por ambos pitones. En los medios continuó por el pitón derecho, dándole sitio y tiempo. Con voz y toque firme y fijador lo iba metiendo en su muleta, pero el animal salía desentendido. Era incierto y lo prendió feamente, aunque sin aparentes consecuencias, retomando su faena con rapidez. Siguió por el pitón izquierdo, aunque se metía por dentro, dificultando así su labor. Rubén aguantó firme pasándolo por su pañosa. Montó la muleta, decidido a seguir, pero el animal ya se había ido a tablas, así que allí intentó torearle exponiéndose. Mató con acierto.
Valdemorillo. Novillos de Ginés Bartolomé (1º, 4º y 5º) y Hermanas Ortega (2º, 3º y 6º). Los animales tuvieron una buena presentación, siendo variados en comportamiento y entrega en la tela. para Antonio de Gracia palmas tras aviso; Raúl Caamaño, vuelta al ruedo tras aviso; Pedro Gómez, vuelta al Jacob Robledo, palmas tras aviso; Jaime de Pedro, palmas tras aviso; Rubén Vara, dos orejas.