24 de abril de 2026/Javier Fernández Caballero
Andrés Roca Rey continúa ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz de Sevilla tras la intervención quirúrgica a la que fue sometido posterior a su grave cogida ayer en la Real Maestranza de Caballería. El diestro peruano permanece bajo estricta vigilancia médica, en unas primeras horas que los especialistas consideran decisivas para su evolución, dentro de un pronóstico que ha sido calificado como muy grave.
Este mediodía, su apoderado, Luis Manuel Lozano, ha atendido a los medios de comunicación a las puertas del centro hospitalario sevillano, y ha señalado que “gracias a Dios, a nivel de arterias y nervios no ha habido afectación; el toro se los ha rozado, pero sin consecuencias graves en ese sentido”. Ha trasladado además que el equipo médico “está contento con cómo ha salido la operación y con la evolución inicial del torero”. Roca Rey, que permanece ingresado en la UCI, “sigue estable y estamos a la espera de ver cuándo puede pasar a planta”. En lo anímico, añade su apoderado, el diestro “está contento con el triunfo y con la actuación que tuvo en Sevilla, y muy agradecido por ver al público tan entregado en una tarde tan intensa”.
Un percance en la suerte suprema
El percance se produjo en la suerte suprema del quinto toro de la tarde, un ejemplar de Toros de Cortés al que Roca Rey había sometido con una faena de enorme compromiso y exposición, ante un animal díscolo y de embestida incierta. En el momento de la suerte suprema, el toro se le vino por dentro, cerrándole por completo la salida y sorprendiéndolo en la reunión, lo que provocó una cornada de extrema violencia en la cara interna del muslo derecho.
Tras el percance, el torero fue atendido de inmediato en la enfermería de la plaza y posteriormente intervenido de urgencia antes de su traslado al hospital. Su subalterno Francisco Durán “Viruta” fue el encargado de recoger las dos orejas concedidas al final de la lidia, llevándolas hasta la enfermería en un gesto cargado de simbolismo en una tarde marcada por la tensión y la gravedad del momento.
El parte médico, firmado por el equipo del doctor Octavio Mulet, describe una herida por asta de toro con una trayectoria total de 35 centímetros, con dos ramificaciones, una descendente de 20 y otra ascendente de 15, que ha provocado una extensa rotura muscular, afectando al vasto interno y al sartorio, además de comprometer el paquete vásculo-nervioso femoral superficial sin lesión vascular directa.
La intervención quirúrgica incluyó una limpieza exhaustiva de la herida, control de hemorragias mediante hemostasia de ramas vasculares y musculares, y la aplicación de agentes hemostáticos para estabilizar la zona afectada. Posteriormente se comprobó una hemostasia efectiva, paso clave en una operación de esta complejidad.
Asimismo, los facultativos procedieron a la colocación de drenajes aspirativos en ambas trayectorias y a la aproximación de planos músculo-aponeuróticos, así como al cierre cutáneo, en una operación larga y minuciosa destinada a asegurar la estabilidad del torero en las primeras horas posteriores al percance.