Román abre la Puerta Grande después de brillar con «Gallarete» en Madrid (Fotos)

6 de junio de 2026/Patricia Prudencio Muñoz/Fotos Emilio Méndez

La Plaza de Toros de Las Ventas ha celebrado su vigesimotercera corrida de toros y vigesimosexto festejo de la Feria de San Isidro, en la que los diestros Morenito de Aranda, Fernando Adrián y Román se midieron a los ejemplares de la ganadería de Victorino Martín. Los animales fueron complejos, con muchas teclas que buscar y tocar para sacar provecho a sus embestidas. Lo más destacado lo hizo el tercero de la tarde, un toro al que Román cortó las dos orejas. Morenito se midió a un complejo y peligroso primero al que mostró por ambos pitones en una faena larga, pero muy meritoria. Morenito volvió a alargar en su faena ante el cuarto, mostrándolo por ambos pitones sin lograr redondear su labor. Fernando Adrián no tuvo opciones en su faena ante el segundo, a pesar de mostrarlo por ambos pitones. Estuvo firme ante el quinto, pero sin lograr redondear su labor ante un animal de teclas. Román encontró un buen ejemplar de Victorino, que le permitió hacer faena por el derecho con una gran labor que fue muy del gusto de Madrid y con la que alcanzó la Puerta Grande. Su labor ante el sexto fue meritoria, le robó cada embestida a un toro ajeno a sus demandas, desentendido, pero deslució con el acero.

Morenito, entregado ante el primero, un toro exigente

Morenito frenó y bregó al primero de la tarde en su saludo capotero. Brindó al respetable y comenzó su faena en el tercio, genuflexo, pasándolo por abajo. Poco a poco se lo fue llevando a los medios, tratando de pasar una embestida corta y defensiva en la que miraba y buscaba. Lo intentó por el derecho, bajándole la mano sin quitarle el engaño de la cara. Fue complejo y muy peligroso, pero aún así decidió mostrarlo también por el izquierdo, marcándole el trazo con la ayuda, de uno en uno, sin que se descompusiera, aguantando y tratando darle mayor amplitud aprovechando los vuelos, dándole salida. Lo volvió a pasar por el derecho, pero por ese pitón no había contenido, no podía hacer faena, así que rápidamente cambió de mano y siguió llevándolo por el izquierdo. Mató con aseo.

Fernando Adrián, sin opciones ante el segundo de la tarde 

Se estiró con cierto gusto y lucimiento Fernando Adrián ante el segundo de la tarde. Se alcanzó la faena de muleta y Fernando Adrián lo hizo en el tercio ante un toro que se quedaba corto desde el inicio. Lo tocó en la cara y lo pasó con firmeza, dándole salida. Trató de pasarlo en un tira y afloja ante un ejemplar que solo le permitió sacar a relucir el oficio, dejando la expresión apartada de su labor. A pesar de las condiciones de su adversario lo mostró también por el izquierdo, en largo, dándole salida, ayudándolo por alto.

Román corta las dos orejas al tercero de la tarde

Román saludó al tercero de la tarde, pudiendo estirarse con el y dejando dejando detalles con el capote. Se alcanzó la faena de muleta, pero antes de comenzar brindó a Manuel Martínez Erice. Lo recibió en la franela sin probaturas, poniéndose con verdad, toreándolo sobre el pitón derecho. Le dio sitio y tiempo para después continuar sobre el mismo pitón, dejándosela puesta y tirando de la embestida, por lo que encontró ligazón en la tanda y, por lo tanto, llegó con fuerza a los tendidos. El de Victorino siguió el engaño con celo y fijeza, mostrando unas grandes condiciones, que el valenciano, supo aprovechar. Cambió al pitón izquierdo, pero sin el lucimiento inicial, el toro ya buscaba y se le quedaba muy corto, por lo que decidió volver a montar la muleta y pasarlo por el derecho. Volvió la emoción en tandas breves en las que lo mantuvo muy metido, culminando con un toreo al natural por el derecho que fue muy del gusto de Madrid. Culminó con todo un estocadón.

Morenito, faena larga sin redondear ante cuarto, un toro de teclas

Morenito esperó paciente para saludar al cuarto de la tarde, después lo bregó por abajo, ganándole terreno hasta sacarlo a los medios. Después de complejo tercio de banderillas, se alcanzó la faena de muleta, la cual inició después de brindar. Se fue a los terrenos del siete lo pasó hasta en tres ocasiones entre probaturas y le cambió los terrenos. Se definió por el pitón derecho, pasándolo en largo en una serie milimetrada ante un toro que llevaba un peligro sordo en su embestida. Continuó sobre el mismo pitón, ordenando, dando forma a una labor muy exigente en la que a base de oficio le robó los muletazos. Tuvieron muchos matices aquellos pases por el derecho. Sin embargo, quiso también mostrarlo por el izquierdo, un pitón más complejo, pero por el que le hizo pasar. Le dio tiempo y sitio entre series, para después retomar el pitón derecho y seguir pasando a un animal que ya no decía demasiado.

Fernando Adrián, faena por ambos pitones ante el quinto

Fernando Adrián recibió en su capote al complejo quinto. El mismo toro que después derribó al picador del caballo. Comenzó su labor con un ligero tanteo por abajo por ambos pitones. En el tercio comenzó a llevarlo sobre el derecho, perpendicular a tablas, pasándolo de uno en uno. Poco a poco le fue metiendo en una serie pausada y ralentizada, en la continuidad del uno a uno. Cambió al pitón izquierdo, manteniendo la misma dinámica, por lo que después de una breve serie retomó un pitón derecho peligroso y escaso. Acortó las distancias y se la dejó muy puesta para culminar así su labor.

Román desluce con el acero ante el sexto

Román bregó con el sexto en su saludo capotero. Se alcanzó la faena de muleta y tuvo que ser le valenciano quien fuera a por el animal para tocarlo y sacarlo de tablas. Se lo llevó al tercio y sobre el pitón derecho, tocándolo con firmeza lo metió para deslizarle detrás del engaño. Tenía muchas teclas, pero Román se enteró y a base de oficio le robó cada embestida. Lo mostró incluso al natural, pero no había contenido en aquel ejemplar de Victorino al que pasó sin decir demasiado. El animal se mostraba ajeno a la labor del valenciano, pero fue más el empeño del diestro. Falló con el acero.

Ficha del festejo:

Plaza de Toros de Las Ventas. Vigesimotercera corrida de toros y vigesimosexto festejo de la Feria de San Isidro. Toros de Victorino Martín. Los animales fueron complejos, con muchas teclas que buscar y tocar para sacar provecho a sus embestidas. Lo más destacado lo hizo el tercero de la tarde, un toro al que Román cortó las dos orejas. Morenito de Aranda, silencio tras aviso y silencio; Fernando Adrián, silencio y silencio tras aviso; Román, dos orejas y silencio.

 

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