13 de junio de 2026/Patricia Prudencio/Fotos: Emilio Méndez
La Plaza de Toros de Navas de San Antonio ha celebrado una novillada picada en la que Borja Escudero, Andrés García y Juanillo se midieron a los de Román Sorando. Los animales mostraron buenas condiciones y mucha calidad en la tela, permitiendo el triunfo de la terna, que salió por la Puerta Grande. Destacaron, dentro de la calidad de la tarde, el tercero y el quinto, ambos premiados con la vuelta al ruedo. Borja Escudero desarrolló una buena labor por el pitón derecho, pero que deslució con el acero, se abandonó y encajó con el animal, toreando con cierto gusto y pellizco. Dejó su sello ante el cuarto, al que llevó con torería y mucho gusto, pero que deslució con el acero. Andrés García tuvo momentos de mucha calidad, tratando de torearlo con profundidad al segundo de la tarde. Toreó con largura y despaciosidad al quinto en una faena larga y completa. Juanillo buscó la expresión y la conexión ante el tercero. Encontró la continuidad en el uno a uno ante el sexto, un novillo exigente.
Borja Escudero bregó al primero de la tarde por abajo, ganándole terreno hasta llevárselo a los medios, donde le remató con una revolera. Se alcanzó la faena de muleta y comenzó pasándolo a media altura para después definirse por el pitón derecho en una tanda en la que se abandonó, toreando con cierta clase y despaciosidad. Se encajó con gusto para después comenzar a mostrarlo al natural, siendo algo más deslucido. No tardó en retomar el pitón derecho para completar una buena labor
Andrés García saludó por verónicas muy templadas al segundo de la tarde, mientras le ganaba terreno. Brindó al público y comenzó su labor junto a las tablas de rodillas, pasándolo por ambos pitones. Se levantó rápido y siguió con aquel trasteo. Cambió los terrenos y en los medios continuó al natural, pero no tardó en empezar a llevarlo sobre el pitón derecho, bajándole la mano y envolviéndoselo. Alternó pitones, desarrollando una faena variada, pero también de teclas ante un novillo al que había que llevar con firmeza y temple, logrando abandonarse, toreando incluso profundo, por momentos ante la embestida de su adversario. Sin embargo, deslució con el acero.
Saludó Juanillo al tercero, con variedad y lucimiento, llevándoselo a los medios con torería. Quiso comenzar su faena sentado en el estribo, pero rectifico y decidió comenzar con un tanteo muy torero por ambos pitones. Continuó por el derecho, queriendo entregarse a la embestida de un novillo con cierta emoción y movilidad, que seguía el engaño con ritmo, permitiendo la conexión con los tendidos. Aprovechó el buen son del animal, adornándose con personalidad. Mató con aseo.
Borja Escudero saludó por verónicas al cuarto de la tarde, luciéndose hasta rematarlo con torería. Comenzó su labor de muleta genuflexo, pasándolo por ambos pitones para después levantarse y seguir con aquel lucido inicio. Continuó sobre el pitón derecho, estirándose con gusto, rematándolo en la cadera con torería y mucha personalidad. También le supo dar su tiempo al animal, para después retomar las series y empezar a mostrarlo al natural, envolviéndoselo con ritmo y emoción, dándole forma a una faena de entidad y con contenido. Brilló con su verticalidad y verdad, siempre con los pies en el firme, envolviéndose al animal en su cadera, rompiendo la cintura, vaciando las embestidas. Alternó pitones hasta culminar al natural en el tercio, pero deslució con el acero.
Andrés García saludó con gusto y variedad al quinto de la tarde, con el que se estiró por verónicas junto a las tablas. Comenzó su faena de muleta con unas ayudados por alto a pies juntos. Continuó con gusto y despaciosidad al natural, aunque decidió cambiar al pitón derecho para envolvérselo por abajo, aprovechando la buena condición inicial del de Román Sorando, que tomaba el engaño por abajo, repitiendo. Siguió alternando pitones gustando y gustándose, encajándose, toreando con suavidad y largura, dándole profundidad a unos naturales en los que cada vez le costaba más pasar al animal. Se la dejó puesta y tocándolo con suavidad, pero con firmeza lo hizo pasar, incluso lo mostró en algún que otro invertido, para después meterse entre pitones al acortar las distancias para darle la emoción que ya no le brindaba el animal. A pesar de lo mermado que estaba, le robó una tanda más al natural de mano baja, largura y profundidad.
Juanillo no se pudo estirar con el sexto. Inició su labor genuflexo, en el tercio, pasándolo por ambos pitones para después cambiarle los terrenos, llevándoselo a los medios. Continuó sobre el derecho en largo y por abajo, encontrando la continuidad del uno en uno. Cambió al natural sin terminar de acoplarse con un novillo exigente y con mucho contenido en sus embestidas. Siguió pasándolo en el uno a uno sin descomponer, alternando pitones, pero sin lograr redondear su labor.
Navas de San Antonio. Novillos de Román Sorando. Los animales mostraron buenas condiciones y mucha calidad en la tela, permitiendo el triunfo de la terna, que salió por la Puerta Grande. Destacaron, dentro de la calidad de la tarde, el tercero y el quinto, ambos premiados con la vuelta al ruedo. Borja Escudero, oreja y oreja; Andrés García, oreja y oreja tras aviso; Juanillo, dos orejas y oreja.