27 de agosto de 2026/Patricia Prudencio Muñoz/Fotos Emilio Méndez
La Plaza de Toros de Vista Alegre de Bilbao ha celebrado una corrida de toros ante unos tendidos prácticamente llenos. Los diestros Diego Urdiales, Alejandro Talavante y Andrés Roca Rey se midieron a los ejemplares de la ganadería de Victoriano del Río. Los toros se mostraron variados en su comportamiento en la tela, limitando en muchas ocasiones la expresión y el lucimiento de la terna.Urdiales estuvo muy firme, con pureza y verdad, robándole cada embestida al primero de la tarde. Encontró a un cuarto de limitadas opciones al que llevó uno a uno para configurar una faena desarrollada en el tercio. Talavante trató de buscar las opciones al segundo de la tarde, un toro que pasaba sin demasiada emoción en sus embestidas. No tuvo opciones ante el quinto, un toro mermado al que trató de mostrar por ambos pitones. Roca Rey desarrolló una completa faena ante el tercero, al que sometió y cuajó, primero sobre el derecho y después metiéndose entre pitones. Se la jugó ante el sexto, un toro de marcada querencia al que le robó cada embestida en una faena de entrega y determinación
Diego Urdiales, buena faena ante el complejo primero
Diego Urdiales lanceó con despaciosidad y buen gusto al primero de la tarde, templándolo y encelándolo en el capote. Se lució en los medios, envolviéndoselo después de que saliera del caballo. Se completó un complejo tercio de banderillas para alcanzar las faena de muleta, que inició después de brindar al maestro Enrique Ponce. Comenzó al hilo de las tablas, pasándolo por ambos pitones, muy despacio, sacándolo del tercio para disponerse sobre el pitón derecho. Continuó sobre el mismo pitón, en el tercio, primero a media altura para después bajarle poco a poco la mano y envolvérselo a la cadera. Sin embargo, dosificó y midió para cambiar al pitón izquierdo y empezar a mostrarlo al natural, de uno a uno, robándole pases de calidad, torería, clase y suavidad. Dejó su sello al natural, pero cuando recuperó el derecho, se los robó a base de pureza y verdad, a pesar de que el animal era complejo y levantaba la cara descomponiendo. Mató al primer intento con acierto.
Talavante, entregado ante un segundo de limitadas opciones
Talavante logró frenar en su capote al segundo de la tarde, al que lanceó a pies juntos para después estirarse con el. A pesar de las protestas durante el tercio de varas, el toro no fue devuelto y se continuó con las banderillas, en las que fueron ovaciones Javier Ambel y Manuel Izquierdo por su labor. Comenzó la faena de muleta a media altura pasándolo por ambos pitones hasta sacarlo del tercio. Desarrolló un inicio lento que dio pase a una buena tanda al natural en la que lo pasó con cadencia y despaciosidad. Tiró del animal hacia adelante, para después envolvérselo uno a uno, en unos naturales dotados de verticalidad y desmayó, abandonándose. Después de haberlo mostrado al natural cambió al pitón derecho, teniendo que lidiar también con el aire. Le faltó transmisión, pasando a media altura en la muleta del diestro. No tardó en recuperar el toreo al natural, poniendo lo que le faltaba a su oponente
Roca Rey corta la primera oreja de la tarde,
Roca Rey tardó en poder fijar y encelar al tercero en su capote, un toro suelto de salida al que bregó y llevó hasta los medios. Se lució en su quite, echándose el capote a la espalda. Se alcanzó la faena de muleta y Roca Rey se fue a los medios para brindar al público, después la inició por estatuarios, pasándolo por ambos pitones sin moverse ni un solo centímetro. Después de aquel inicio, que fue muy del gusto de los aficionados, continuó en los medios sobre el derecho, adelantando el engaño, tocándolo a base de voz y firmeza, tratando de meter la embestida en el engaño, por abajo. Se la dejó puesta y lo arrastró detrás del engaño, encontrando ligazón y transmisión en aquella labor. El viento molestaba, pero el diestro continuó como si nada, ordenando las series de uno en uno, para después someterlo. Cambio al natural, encontrando una embestida a media altura, ciñéndoselo, acortando las distancias, a pesar de que por el izquierdo protestaba, soltaba la cara y se quedaba más corto. Recuperó el pitón derecho y aunque pasó a media altura, se la dejo puesta y se lo envolvió. Culminó con unos invertidos en redondo para después soltar la muleta y meterse entre pitones. Mató de una estocada entera.
Diego Urdiales, meritoria labor ante las dificultades del cuarto
Urdiales bregó al cuarto de la tarde muy despacio, moviéndolo y probándolo. Brindó al público desde los medios para después comenzar su labor de muleta junto a las tablas, pasándolo hasta llevarlo al tercio. Trató de moverlo y echarle los terrenos, desarrollando aquella primera tanda por el derecho en paralelo a tablas ante un animal que perdía las manos con facilidad. Lo llevó a media altura, ayudándolo a pasar. Lo volvió a cambiar y por el derecho a media altura comenzó una nueva tanda, perpendicular a tablas. Pidió paciencia, para seguir sobre el mismo pitón, alargando el trazo. Sin embargo, quiso también mostrarlo por el izquierdo mientras lo mantenía metido y en pie. Uno a uno logró configurar las series, tocándolo con insistencia para con pulcritud, sin deslucir. Culminó su labor en las distancias cortas, alternando pitones, robándole unos meritorios muletazos. Mató de una estocada entera al primer intento.
Talavante, sin opciones ante el quinto
Talavante se estiró en su saludo capotero ante el quinto, llevándolo con ritmo y emoción. Comenzó la faena de muleta a pies juntos. Sin embargo, lo desarmó y tuvo que volver a empezar, lo hizo sobre el pitón derecho, tocándolo con firmeza para encontrar a un quinto mermado, que se no completaba el muletazo, que le costaba pasar. Además, el viento fue una dificultad más añadida en su faena. Las opciones eran más que limitadas ante las condiciones de su adversario, a pesar de ello los mostró por ambos pitones mientras el público era ajeno a sus intentos.
Roca Rey corta una oreja al sexto
Roca Rey saludó al sexto en su capote, encontrando ritmo, pero sin permitirle la expresión. Tras un buen tercio de banderillas de Agustín de Espartinas y Algaba, comenzó la faena de muleta. El diestro la inició después de brindar al público desde los medios. Se fue a las tablas y lo recibió en la muleta de rodillas, con alguna que otra cambiada por la espalda que levantó al respetable. Después de aquel explosivo inicio se lo llevó cerca de los medios y empezó a llevarlo sobre el pitón derecho, bajándole la mano, encajándose en cada muletazo, uno a uno, buscando la ligazón para culminar la series y darle emoción. Volvió a llevárselo a los medios y lo tocó en la cara para después dejársela puesta y encontrar emoción y continuidad en una labor compleja y de teclas ante un toro que marcó su querencia. En el tercio, luchando con el viento le corrió la mano con cierto gusto y poder, buscando el sitio, cruzándose, pero sin evitar que se le fuera después de cada natural. Cada vez le costaba más hacerlo pasar, así que acortó las distancias y en los terrenos que el animal le marcaba le robó algunos muletazos, enfrentándose a un verdadero vendaval. Se la jugó con alguno cambiados por la espalda, metiéndose de nuevo entre pitones, culminando su labor en un palmo de terreno. Se tiró a matar sin la muleta, lo que cautivó a los tendidos. Aunque no fue del todo efectiva y tuvo que descabellar, cortó una oreja.
Ficha del festejo:
Plaza de Toros de Vista Alegre de Bilbao. Entrada: Lleno en tarde calurosa. Toros de Victoriano del Río. Bien presentados, variados de juego. Diego Urdiales, saludos y saludos tras aviso; Alejandro Talavante, palmas y silencio; Roca Rey, oreja y oreja.









































