Una brillante faena y un gran astado salvan la tarde en la Novillada Patria en la San Marcos

20 de septiembre de 2026/Adiel Armando Bolio/Foto:Paco Vargas

Más que hacer una cronología de lo sucedido este domingo 20 de septiembre de 2026 en la Novillada Patria, teniendo como escenario el legendario coso “San Marcos” de la ciudad de Aguascalientes, mismo que registró tres cuartos de entrada en tarde nublada, con un fuerte aguacero en el primer novillo y parte del segundo, dejando en malas condiciones la mitad de la arena, me centraré en los momentos relevantes del festejo en orden de importancia.

PRIMERO, darle el valor que se merece al carácter y capacidad de un torero para sobreponerse a los imponderables y, después, salir a buscar el triunfo, tal como fue el caso del novillero mexiqueño-acalitense Isaías López, quien, luego de que escuchara los tres avisos y se le fuera vivo su primer astado, llamado “Mexicano”, del hierro queretano titular de Palma del Río, por ponerse pesado con el estoque, además, de haber sufrido una soberana paliza que hizo que tras la lidia del novillo, ingresara a la enfermería para reponerse y, salir de ahí, para enfrentarse a su segundo, el que cerraba plaza, un gran ejemplar de la vacada jalisciense de San Constantino, que no mintió desde que salió al ruedo, por sus hechuras y el juego que dio, “Morelos” de nombre, marcado con el número 791 y con 445 kilos.

Isaías lo recibió de hinojos con una larga cambiada y dos faroles para, de pie, lancear bien a la verónica y por chicuelinas, además, de instrumentar un quitazo por faroles de rodillas. Con la muleta, tras brindarle a su padre, don Rodrigo, el chaval corroboró las condiciones que mostró en la pasada temporada de novilladas en este escenario sanmarqueño, cuando debutó formalmente con caballos. Había expectación por verlo y, principalmente, ver de qué manera regresaba al ruedo tras que se le fuera vivo su anterior ejemplar y por la paliza que sufrió.

Sabía el chaval lo que tenía por delante y de inmediato conectó con la nobleza, la bravura y la calidad de “Morelos”, cuajándole una brillante y larga faena por ambos pitones, yendo a más tanto el novillo como su lidiador. Hubo series estupendas por el derecho y otras exquisitas al natural, aderezando todo con toreros detalles en medio del contento general. La gente empezó a solicitar el indulto del novillo, el juez mostró el pañuelo naranja indicando que se le había perdonado la vida a “Morelos” e, Isaías seguía “embriagándose” de torear y haciéndolo con temple, arte, clase y calidad. Simuló la entrada a matar y él mismo, con pases de ornamento, lo llevó hasta la puerta de toriles para que regresara a los corrales y para el torero fueron los máximos trofeos simbólicos para, al final, ser apeado en hombros del ruedo.

SEGUNDO, el enorme desorden que se creó cuando se fue vivo el tercer astado, que, de tan aplomado, le costaba mucho trabajo desplazarse y la cuadrillas no podían acercarlo a toriles para que abandonara la arena. El tiempo pasaba. La autoridad optó sacar a un cabestro que no sirvió de nada, con el buey en el ruedo, al juez se le ocurrió indicarle al primer espada, César Ruiz, pasaportarlo, pero, al intentarlo por vez primera, el cabestro le hizo el viaje, siguieron las dudas y la incertidumbre en el palco de la autoridad. César encontró el espacio para tirarse a matar sin fortuna, lo que incrementó el descontento en los tendidos, lo que se avivó más cuando la banda de música intentó amenizar la situación. Finalmente, se tuvo que apuntillar al novillo, se regresó a los corrales al buey y los restos del astado los llevaron al destazadero, además, del trabajo del servicio de plaza para arreglar el ruedo, largo pasaje que tuvo como consecuencia que la función durara poco más de tres horas y media

TERCERO, la actuación de César Ruiz fue buena, logrando ser premiado con una benévola oreja, ante división de opiniones, tras lidiar a su segundo ejemplar, “Patriota”, luego de una labor con tintes temerarios tanto con el capote como al cubrir el segundo tercio y con la muleta, teniendo algunos pasajes de calidad, sobre todo, por el perfil derecho. Mató de estocada caída. Antes, en su primero, el que abrió plaza, bajó un aguacero, tuvo mucho mérito lo que hizo en los tres tercios. Acabó de pinchazo y estocada para dar vuelta al ruedo.

CUARTO, sobresalió la valentía y el aguante de la gaditana Miriam Cabas, quien, además, de evidenciar su clase para hacer el toreo en sus dos astados, sobre todo en su primero, por desgracia, en ambos falló al matar y fue aplaudida tras escuchar dos avisos en uno y un recado en el otro.

QUINTO: De las cuadrillas, destacaron el puyazo del picador Guillermo Cobos en el primer novillo. La buena vara del montado Efrén Cobos Acosta en el tercero. El puyazo del varilarguero Alfredo Ruiz y la salida al tercio del rehiletero Yael Sánchez en el quinto. Y, en el sexto, el que se destocaran los banderilleros Kevin García y el aspirante Carlos Vera.

Y, SEXTO, de los cinco astados lidiados de la dehesa titular de la tarde, Palma del Río, sólo dos, con algunos matices, se salvaron de la “quema”, el segundo y el cuarto. Los demás, dejaron mucho que desear. Y el de San Constantino, el sexto, llamado “Morelos”, que resultó muy bueno y terminó por ser indultado.

FICHA

LUGAR: Aguascalientes, Aguascalientes.

FECHA: Domingo 20 de septiembre de 2026.

EVENTO: Novillada Patria.

PLAZA: “San Marcos”.

ENTRADA: Tres cuartos en tarde nublada y con aguacero en el primer astado y parte del segundo.

ENCIERRO: Cinco astados de Palma del Río, siendo de regulares a buenos el segundo y el cuarto. Y, uno, el sexto, de San Constantino, muy bueno y que fue indultado, llamado “Morelos”, número 791 y con 445 kilos.

CARTEL: César Ruiz: Vuelta al ruedo y una oreja benévola. La barrioqueña Miriam Cabas: Palmas tras dos avisos y palmas tras un aviso. Isaías López: Tres avisos y orejas y rabo simbólicos para salir en hombros.

Pie. Detalles de la Novillada Patria (Fotos Francisco Vargas)

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