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Aragón da a luz a un lidiador nato

La enorme capacidad novilleril para torear todo y en todos sitios la mostró Jorge Isiegas también el día de su alternativa, en el que Ureña tocó pelo y Juli pechó con un lote imposible.

11 de octubre de 2019/Javier Fernández-Caballero / Fotos: Emilio Méndez

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Tomaba la alternativa tras una dilatada trayectoria como novillero con picadores Jorge Isiegas esta tarde en el coso de la Misericordia zaragozano. Lo hacía con El Juli como padrino y con Paco Ureña –en sustitución de Manzanares- como testigo de la ceremonia ante toros de Núñez del Cuvillo.

“Encendido”, toro colorado, de Núñez del Cuvillo, fue el primero de la tarde, toro de la alternativa de Jorge Isiegas. Buenas fueron las verónicas de saludo de Isiegas, pero mejores fueron las del quite tras el tercio de varas de Óscar Bernal. Emotiva la ceremonia de cesión de trastos de El Juli, que concedió su cuarenta alternativa al maño, y también el brindis posterior del toricantano a su familia. Tendía a salir suelto un toro que fue noble, que mantuvo la duración y al que le aguantó y expuso el joven. Lo llevó a media altura cuando así lo requirió y selló el mejor toreo especialmente en los remates por abajo. A pesar de dos desarmes finales, imprimió mucho gusto también por abajo en el final de trasteo. Estoconazo fulminante y oreja. Más parado el segundo de su lote, un animal con el que Jorge Isiegas demostró que también en distancias cortas es un domeñador absoluto. Se le iba quedando más y más corto por momentos e incluso se desentendía de los engaños.

Un zambombo con seis años cumplidos era el segundo de la tarde, animal al que intentó quitar Paco Ureña por gaoneras pero el toro lo arrolló en una de ellas, sin consecuencias aparentes. Tras la ceremonia de devolución de trastos, torerísimo fue el inicio de faena de Juli, con incluso partes de toreo añejo, algo que dejó entrever que la faena iba a tomar pronto vuelo, pero no fue así. La derecha fue la mano elegida por Julián para comenzar trasteo, en la que el toro se vino soberanamente abajo. Porfió en terrenos cortos Juli antes de matar de pinchazo hondo que escupió y estocada. Ovación. No tuvo opción alguna con el segundo de su lote, un animal que constantemente perdía las manos y no dejaba expresarse a quien se pusiese delante. Toro imposible.

Plenamente quieto se quedó Ureña en los estatuarios de inicio de faena al tercero, que levantaron los tendidos de La Misericordia. A partir de ahí, fue construyendo una faena en la que consiguió conectar al natural por la expresión en el trazo y la mano baja. Fue in crescendo la labor ante un toro noble y colaborador de Cuvillo, más bajo que sus hermanos anteriores, y al que dejó un gustoso final de faena el lorquino antes de matar de estocada y pasear premio. Tremendos naturales le sopló al segundo de su lote Ureña, un animal al que fue entendiendo poco a poco y la lástima fue el mal uso del descabello, que se llevó el triunfo. Saludó una cálida ovación.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de La Misericordia, Zaragoza. Octava de la Feria del Pilar. Corrida de toros. Casi lleno.

Toros de Núñez del Cuvillo.

El Juli, ovación y silencio. 

Paco Ureña, oreja y ovación. 

Jorge Isiegas, que tomaba la alternativa, oreja y ovación. 

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