Nace la montera en 1835 gracias a “Paquiro”

Actualmente las moteras están hechas de astracán, morilla o materiales sintéticos, pero antiguamente se hacían de piel de cordero negro recién nacido

15 de abril de 2020/Adiel Armando Bolio

Uno de los elementos más bonitos y elegantes del atuendo de un torero es, sin duda, la montera (sombrero, tocado o gorra), con la que se cubren la cabeza durante los dos primeros tercios de la corrida, aunque la pueden usar durante toda ella. Tradicionalmente, antes de tomar la muleta y empezar a oficiar con ella, el torero brinda el toro a alguien en el tendido de la plaza lanzándole la montera en prenda o en ocasiones la deposita en el ruedo tras brindarle el toro a toda la concurrencia en el coso.

Según reza la historia, la montera fue usada por primera vez por el espada chiclanero Francisco Montes “Paquiro” en 1835. Una interesante teoría acerca de los orígenes de la montera es aquella según la cual ésta tenía una doble función: Una, la de ser una especie de peluca que destacara un cierto aspecto femenino del torero y, otra, que tenía la función de disfraz para que el torero se asemejase a su bestial adversario.

Actualmente las moteras están hechas de astracán, morilla o materiales sintéticos, pero antiguamente se hacían de piel de cordero negro recién nacido y en su interior cubierta con tafetán, es decir, tela de seda. Por ello, al hacer el paseíllo los toreros parecen una manada de reses que se mueven de un modo organizado.

Se cuenta que erróneamente hay quien cree que el motivo por el que a ese tipo de gorra se le llama montera es debido a que era usado por los toreros para cubrirse la cabeza cuando iban a capear al monte.

En realidad la denominación se deriva del apellido del torero Francisco Montes “Paquiro”, quien fue una de las grandes figuras de la tauromaquia durante la primera mitad del siglo XIX.

“Paquiro”, registra la historia del toreo, además de ser un matador entregado a su oficio en cada una de las corridas de toros en las que participó (dando lugar a que también fuera conocido con el sobrenombre de el “Napoleón de los toreros”, fue también uno de los que más cambios y mejoras aportó al mundo del toreo, entre ellos la modificación del traje de luces, con lentejuelas y alamares, para buscar esa vistosidad y elegancia que él pretendía y, el uso de la mencionada gorra de astracán, que acabó llamándose montera en honor a él.

Francisco de Paula José Joaquín Juan Montes Reina, mejor conocido como Francisco Montes “Paquiro” fue un torero originario de Chiclana de la Frontera (Cádiz), España, nacido el 13 de enero de 1805. Innovador en su momento, algunos entendidos lo consideran un puntal sobre el que se ha apoyado el toreo en su evolución a lo largo de las décadas. Llegó a escribir un libro en 1836 sobre la tauromaquia y estableció algunos aspectos estéticos que se mantienen desde entonces.

Se dice de “Paquiro” que toreando en Bilbao en una ocasión echó el resto para aprovechar lo poco que tenía aprovechable un toro que le tocó en suerte. Al finalizar la faena los subalternos le animaron diciendo que se había pasado de honrado, que allí nadie sabía de toros y que bastante había hecho. A ello, “Paquiro” contestó que entre tanta gente seguro que en la plaza de Bilbao aquella tarde había algún entendido, a lo que los otros no tuvieron más remedio que contestar: ‘sí, alguno habrá’. Y entonces el maestro apuntilló: “para ese he toreado yo”.

Capaz de lo mejor y de lo peor, se argumenta que volvió a los ruedos para conseguir dinero tras pasar un tiempo retirado, como ha ocurrido con otras muchas figuras del toreo, aunque ya no estaba en condiciones óptimas. Y así en 1850 un toro de nombre “Rumbón” lo hirió en una pierna y acabó con su carrera y meses después con su vida a causa de los problemas de aquella grave cogida.

“Paquiro” al imponer la montera, provocó que en definitiva se abandonara la redecilla en el pelo que se usaba hasta entonces. Las primeras monteras no eran como las actuales, eran más grandes y altas y con borlas en los laterales, pero ese fue su origen.

DATO

Francisco Montes “Paquiro” es considerado como un puntal sobre el que se ha apoyado el toreo en su evolución a lo largo de las décadas

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