La lucha torera debe seguir en favor de los diestros ofendidos 

Por desgracia de 1989 a la fecha la proliferación de pseudo periodistas se ha dado de manera descontrolada gracias, recientemente, a las redes sociales

2 de abril de 2021/Adiel Armando Bolio

Quienes hemos tenido la fortuna de abrazar con vocación, cariño, ilusión y, sobre todo, dedicación, con todo el respeto que se merece, la profesión y práctica del periodismo, con todos sus géneros, a través del estudio a nivel universitario y, en mi caso, además, por herencia de mi añorado padre, nos hemos dado cuenta de cómo la tecnología en la comunicación, principalmente en la mala aplicada, llámese redes sociales, ha provocado el surgimiento indiscriminado de pseudo colegas que, dentro de la actividad que ya ejercen se inventan espacios disque oficiales, en el ambiente taurino, para decir barbaridad y media.

Sin embargo, cuando en 1988 el doctor Alfonso Gaona tuvo que dejar la dirección de la Monumental Plaza México pues la entonces inmobiliaria COSVE le requirió soltarla fue que el gobierno del Distrito Federal, encabezado por el licenciado Manuel Camacho Solís requisó el gran coso de Insurgentes para que fuera la misma jefatura de la capital del país y por medio de la entonces delegación política Benito Juárez, se iniciaron los trabajos de remodelación de la plaza, a cargo del arquitecto Mario del Olmo, al tiempo en que el Departamento del Distrito Federal creaba el Patronato Taurino del Distrito Federal, el que encabezaba el empresario don Jesús Arroyo junto con don Eduardo Azcué, el matador Joselito Huerta y don Manuel Jiménez, equipo que ya estando al mando de la Monumental Plaza México la reinauguraron el domingo 28 de mayo de 1989 anunciando un gran cartel con Manolo Martínez, David Silveti, Miguel Espinosa “Armillita Chico” y toros de Tequisquiapan, día que marcó el parteaguas en la historia de nuestra Fiesta Brava.

Se vivía pues un cambio trascendente en la vida taurina que partía de la capital mexicana y se expandía a todo el resto del país, sin embargo, ello trajo consigo el surgimiento de nuevos aficionados y de gente arribista, que sin ningún escrúpulo se colaban a las revistas que tenían sección taurina o las inventaban para tener una falsa tribuna, inclusive hasta en la radio y la televisión, donde despotricar sin medida sobre la Fiesta de los Toros, metiéndose con todo mundo.

Salvo honrosas excepciones, fueron ganado espacio estas nefastas personas y conforme pasaba el tiempo se iban afianzando de una errónea manera fantasmal y, dos de esas, a quienes de ninguna manera nombraré periodistas es que ahora han armado un escandalito al ser nombrados supuestamente jueces, nos sabemos por quién, para analizar, valorar y calificar a través de videos, una auténtica “burrada” por cierto, el desempeño de varios matadores dentro del Certamen “México Busca un Torero”.

Sin duda, la reacción de las dos agrupaciones de matadores, la Asociación y la Unión, siendo más exigente la segunda en el cumplimiento de la justicia civil, prendieron la mecha y ojalá se haga al respecto pues los hirientes epítetos emitidos por este par de bizarros ejemplares que se autonombran comunicadores si afectaron moralmente a todos los toreros involucrados, por lo que a todos ellos les queremos decir, sobre todo al matador acalitense Javier Castro, un diestro más que probado y que merece mejor suerte, que los dimes y diretes se deben tomar de quien vienen, pues lo que estas personas hicieron debe carecer de todo valor y de alguna manera ellos no tienen la culpa sino quien o quienes los llamaron para hacer este “papelazo”.

En esto de la Fiesta Brava el que pone a cada quien en su lugar es el de “negro”, ese que da cornadas y mucho dinero, así que nada, a todos aquellos que se vieron flagelados en su alma y corazón torero, les digo que sus vidas como tal siguen adelante y les recuerdo que “cuando la inteligencia humana y la irracional belleza animal se conjugan en la arena ¡Surge el toreo! Arte y bravura en escena”.

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