Detalles de Neyra y Navas en una tarde gris en Madrid

14 de abril de 2024/Texto y fotos: Patricia Prudencio Muñoz

Las Ventas celebraba una novillada picada en la que Borja Ximelis, Eduardo Neyra y Mario Navas se midieron a los ejemplares de la ganadería de Hermanos Sánchez Herrero. Los animales dejaron un escaso juego en la tarde, manteniendo las faenas en el tira y afloja para poder sacarles algo de provecho. Los novilleros quedaron sin opciones con animales de gran desinterés en la tela y de escasa duración. No hubo embestidas destacables, salvo el comportamiento del primero, el más manejable de toda la tarde, pero sin emoción. El sexto tambien se dejó llevar, pero sin chispa, muy mermado. Ximelis lo intentó con el primero en una faena que no terminó de calar, en el segundo de su lote escuchó los tres avisos, empañando así su paso por Madrid. Eduardo Neyra lo puso todo, tratando de llevarlos y buscarles las teclas a un lote complejo, con faenas bien elaboradas, pero sin novillo. Mario Navas, en el tira y afloja optó por acortar la faena al tercero, en el sexto encontró mayor expresión, sobre todo al natural, encontrando el compás al que llevarlo.

Abrió la tarde Borja Ximelis con un saludo capotero en el que recogió, llevó y enceló a la verónica, ganándole terreno. Fue el propio novillero el encargado de protagonizar el tercio de banderillas. Inició la faena por abajo, obligándolo, tratando de darle sitio, sacándolo a los medios, aguantando las salidas desmedidas que tenía por arriba. Siguió por el derecho, pero el animal necesitaba que lo dejaran respirar. Fue así como logró ahormar las embestidas, una a una, paralelo a tablas. Cambió al natural, abriéndolo, pero tratando de tirar de el hacia dentro al final del muletazo, dejándosela puesta, manteniéndolo metido. Alargó en exceso, pero culminando con desmayo sobre el pitón derecho.

Eduardo Neyra trató de estirarse en el recibo al primero de su lote, pero este no se lo permitió y tuvo que bregarlo, llevando la embestida hasta sacarlo a los medios. En el tercio de banderillas la atención se centró en los tendidos, solicitando las asistencias médicas, por lo que reinó el desconcierto. Lo tanteó por ambos pitones en el inicio de faena, con una embestida incierta, avisando por el pitón derecho. Trató de meterla en la tela, a base de un toque firme y el toreo lento, pero el animal le seguía buscando por el derecho. Optó por cambiar al izquierdo y bajarle la mano, llevando en el uno a uno a un toro que carecía de emoción, salía desentendido de la tela. Lo intentó todo, pero el novillo no puso de su parte.

Se estiró y lució con el capote Mario Navas. En la faena de muleta, lo recibió en la tela con la rodilla en tierra, pasándolo por ambos pitones. Siguió por el derecho, pero sin demasiado entendimiento entre ambos y con una embestida bastante irregular. No tardó en cambiar al pitón izquierdo, dándole tiempo y sitio, para después llevarlo con el paso largo, dejándolo pasar. Trató de ponerle emoción a una faena vacía y que no quiso alargar. Se marchó a por la espada, tirando de el y cambiándole los terrenos para tirarse a matar y dejar una estocada defectuosa.

Ximelis saludó como pudo al segundo de su lote, bregándolo para llevarlo. Los tendidos abuchearon a Ismael Alcón, por el mal tercio de varas que desarrolló. Reinó el caos en banderillas, con un toro complicado en el que sólo se lograron poner tres banderillas y con las que el presidente consideró oportuno cambiar el tercio. Lo pasó por ambos pitones, sin poder ponerse con el, sacándolo fuera. Siguió pasándolo sin una faena definida ante un novillo reservón que estaba a todo y a nada. Sin pensarlo en exceso y sin mucho que añadir se fue a por la espada, pero no logró pasaportarlo, alcanzando a escuchar los tres avisos.

El de Eduardo Neyra salió suelto, pero logró encelarlo, estirándose con el, luciéndose. No se lo pensó demasiado en el inicio de faena, el animal se le arrancó y empezó a llevarlo sobre el pitón derecho. Continuó sobre aquel pitón, tratando de que no parase una embestida de escaso recorrido y más que justo. Algo más trató de alargarlo al natural, aprovechando los vuelos. Le soltaba incluso la cara, ya que el animal quería pero no daba para más. Desde los tendidos, no valoraron el esfuerzo de aquella faena en la que no había demasiadas opciones. A pesar de ello, el novillero lo buscó, incluso apurando las distancias, tratando de poner todo lo que el animal no le ofrecía. Logró meterle mano en la suerte suprema y hundir el acero al primer intento con mucho acierto.

Buscó la expresión Navas en el cierraplaza, pero el de su lote solo le permitió alguna que otra pincelada con el capote. Lo recibió en la franela por ayudados por alto, probándolo por ambos pitones, para después sacarlo más allá del tercio y llevarlo muy despacio. Le siguió por el derecho, siempre colocándose y cruzándose para adelantarle la mano y echarle los vuelos a la cara y tirar de la embestida. Aún así, al novillo le costaba entrar al cite, por lo que tuvo que marcar y fijar con firmeza. Cambió al natural, sin abrirlo, llevándolo de uno en uno y aprovechar la inercia del primer cite en la larga distancia, tratando de darle ritmo a la serie. Ni pudo bajarle la mano en exceso, ya que clavaba los pitones en la arena. Retomó los pases por el derecho, también uno a uno, reordenando y estructurando un pase en cada uno. Aún así, la faena llegó a su punto más alto al natural.

Ficha: Madrid. Novillos de Hermanos Sánchez Herrero. Los animales dejaron un escaso juego en la tarde, manteniendo las faenas en el tira y afloja para poder sacarles algo de provecho. Los novilleros quedaron sin opciones con animales de gran desinterés en la tela y de escasa duración. No hubo embestidas destacables, salvo el comportamiento del primero, el más manejable de toda la tarde, pero sin emoción. El sexto tambien se dejó llevar, pero sin chispa, muy mermado. Borja Ximelis, silencio tras aviso y tres avisos; Eduardo Neyra, silencio y silencio; Mario Navas, palmas y saludos.

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