Puerta Grande para la rotundidad de Guillermo en la despedida de Pablo Hermoso de Mendoza en Madrid

18 de mayo de 2024/Patricia Prudencio Muñoz/Foto: Luis Sánchez Olmedo

Las Ventas acogía la primera corrida de rejones del serial de San Isidro. Pablo Hermoso de Mendoza, Lea Vicens y Guillermo Hermoso de Mendoza se midieron a los ejemplares de El Capea y Carmen Lozano. Animales con opciones, movimiento, entrega y ritmo, en líneas generales. Pablo Hermoso de Mendoza tuvo una actuación interesante con un colaborador primero que le permitió expresión y transmisión, pero falló con el acero. Algo parecido ocurrió con el cuarto, un toro al que mantuvo metido desde el principio, que se movió y atendió a sus demandas. Lea Vicens le dio intensidad y conectó con los tendidos en el segundo de la tarde. La intensidad regresó de la mano de la amazona y el quinto, un toro noble que le embistió abajo. Guillermo Hermoso de Mendoza convenció y gustó con el tercero, dándole emoción, pero sin demasiado acierto con el rejón de muerte. La plenitud la alcanzó con el sexto en una faena rotunda en la que cortó las dos orejas y abrió la Puerta Grande.

Abría la tarde Pablo Hermoso de Mendoza sobre «Regaliz» para recibir al abreplaza, un toro que salió con movilidad al que Pablo enceló en la grupa en corto para después moverlo tras él. Dejó hasta dos rejones de castigo a «Listoncillo» que todavía seguía mirando por encima de las tablas. Siguió con las banderillas, pero antes lo llevó bordeando la madera, haciéndolo correr la plaza hasta frenar y atemperar la embestida. La ató en corto apurando en exceso jugando a favor del toro. Se lo sacó a los medios para después alejarse de él y poner los palos a toro parado. Hizo un nuevo cambio de caballo y siguió luciéndose con las banderillas, casi todas a toro parado y al quiebro, con un animal que ya no seguía al caballo igual que al principio y que poco a poco se le fue encerrando en tablas, aquello se percibió durante las banderillas cortas. Pinchó y al segundo intento logró hundir el rejón de muerte, pero el animal dobló por el golpe de cruceta.

Lea sacó a Pablo al ruedo para brindarle, después recibiría al primero de su lote. El animal salió suelto y buscaba escapatoria, pero la amazona logró centrar su inicio en los medios para encelarlo y mantenerlo allí, donde le pondría el primer rejón. En corto y llevándolo muy tapado logró ligarlo a los cuartos traseros. Empezaron las banderillas y Lea siguió moviéndolo, manteniendo la continuidad y dándole emoción. El animal se arrancaba y le seguía en corto, siempre llevándolo con mucha voz, conectando mucho con los tendidos y las embestidas. Dejó los palos con acierto y mucho lucimiento, con variedad, deleitando al quiebro a toro parado, también buscando aquella arrancada del animal para encontrarse a medio camino. En las cortas lo envolvió. Lo más protestado fueron las intervenciones de los auxiliadores, en ocasiones, poco acertadas. No tuvo acierto con el rejón de muerte, teniendo que descabellar.

Guillermo Hermoso de Mendoza recibió a un toro suelto al que logró llevar metido en la grupa, evitando que se desligara. Tuvo más acierto con el segundo rejón de castigo que con el primero, que le quedó en un costado. Los auxiliadores bregaron lo justo y necesario en los cambios de Guillermo, que empezaba con las banderillas. En la larga distancia y con un toro al que dejó en el otro extremo de la plaza, hizo el quiebro en la misma cara del animal, convenciendo a los aficionados. Siguió con los palos, moviéndolo para después pararlo y buscar que se le viniera y dejarlos a mitad de camino. El animal se arrancaba con facilidad y colaboraba en las demandas de Guillermo. Puso a la plaza de acuerdo, a los que apeló antes de dejar cada banderilla. Convenció y gustó el navarro, que culminaba su actuación con unas rosas y un par de banderillas con las que soltó las riendas. El rejón de muerte no tuvo efecto y con el descabello logró pasaportarlo.

Pablo Hermoso de Mendoza marcó un inicio lento y templado en el que enceló al segundo de su lote hasta dejarle el rejón de castigo. Cambió de caballo y empezó a lucirse con las banderillas ante un toro que siguió con entrega y ritmo las demandas de Pablo. Le volvió a correr toda la plaza bordeando las tablas, llevándolo totalmente fijo a la grupa. El cuarto tenía fijeza y se movía,  aquello lo aprovechó Pablo para darle chispa a su actuación. Salió «Navegante» con el que, al compás de las palmas,  le dio más agilidad y dinamismo frente a «Botinero» que seguía con el mismo que al principio, apurando en exceso las distancias. Cerró con las cortas con ligazón, al morrillo. La rotundidad la alcanzó con el rejón de muerte.

Lea Vicens saludó al segundo de su lote, un astado que, en principio, le costó seguir al caballo, desvinculándose y parándose. Cambió de caballo buscó ese celo en el animal, llevándolo cosido a la grupa. Se le arrancaba colaborando en las banderillas, dándole mayor movilidad y ritmo a su actuación, una actuación en la que lo llevó en el embroque. Se lo citó con los palos, buscando una leve apertura del animal antes de alcanzarle a la cara. Se mantuvo fijo en el caballo el quinto, al que Lea llevó con mucha intensidad, dejando también los palos con mucha precisión. Este le embistió abajo y se mostró muy noble, al que cerró con unas rosas y un rejón de muerte sin acierto.

Guillermo Hermoso de Mendoza saludó al cierraplaza, un toro que salió con empuje pero que terminó por desvincularse rápido y buscar las tablas. El navarro trató de moverlo, llevándolo muy metido para evitar que se le fuera. El rejón de castigo quiso ponerlo desde la larga distancia, arrancándose hacia el animal desde el otro extremo para después encontrarse con el y dejárselo al quiebro. El animal le soltaba la cara, con algún que otro arreón. Tuvo que ponérselo todo Guillermo para que aquella faena tuviera emoción. De hecho cautivó con «Berlín», un caballo extraordinario con el que hizo fácil lo imposible en la misma cara del animal, con quiebros y adornos en los que hubo una amplia variedad con los que hacer disfrutar a unos tendidos en los que se sabía lo que había aquel toro. Cerró con un par de banderillas cortas y un rejón de muerte con el que el público enloqueció.

Ficha del festejo:

Madrid.  Toros de El Capea y Carmen Lorenzo. Animales con opciones, movimiento, entrega y ritmo, en líneas generales. Pablo Hermoso de Mendoza, silencio y oreja; Lea Vicens, silencio y silencio; Guillermo Hermoso de Mendoza, ovación y dos orejas.

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