12 de enero de 2026/Natalia Pescador/Foto: Gus Pelayo
La Corrida de Feria de Arandas fue una celebración plena, una de esas tardes en las que la emoción se sostuvo de principio a fin y el triunfo se construyó a base de entrega, valor y verdad. El público respondió con entusiasmo a un festejo que fue creciendo en intensidad hasta cerrar de manera rotunda, con un indulto que coronó una noche memorable. El rejoneador Tarik Othón, Paola San Román y la novillera española Miriam Cabas firmaron actuaciones que dejaron huella y justificaron el ambiente de fiesta vivido en los tendidos.
Abrió plaza el rejoneador Tarik Othón con “Buen Padre”, de 450 kilos, de la ganadería de Cerro Viejo. De salida montó a “Joselito”, rodándose con temple y mando para pasar al toro con un rejón de castigo bien colocado, marcando desde el inicio el tono de su actuación. Con “Divino” llegaron los cites exactos y el sentido del temple, dejándose llegar al toro al máximo del encuentro, quebrando en la cara y saliendo limpio en un ejercicio de precisión que conectó de inmediato con el público. El toro mostró calidad, fijeza y transmisión, cualidades que Tarik supo aprovechar para continuar por ese camino. “Mónaco”, debutante esta temporada, puso la nota de alta escuela con piruetas y un emocionante momento sin cabezada que encendió los tendidos. El cierre llegó con “Espartano”, acompañando con las rosas en un despliegue final de apuesta y entrega que le valió una valiosa oreja.
El segundo de la tarde, “Buen Amigo”, de 460 kilos, también de Cerro Viejo, correspondió a la matadora Paola San Román. La torera queretana destacó con el capote en un quite por navarras en el que dejó su sello de expresión y naturalidad. Comenzó su faena de muleta a pies juntos por alto, y pronto logró acomodarse por el pitón derecho, dejando muletazos de buen trazo y profundidad. El toro tuvo fijeza, aunque falto de fuerza, y fue viniéndose a menos, lo que limitó el lucimiento. En tablas, al final de la faena, Paola consiguió arrancar los últimos muletazos antes de entrar a matar, pero no estuvo certera con el acero y se retiró en silencio.
El tercero correspondió a la novillera española Miriam Cabas, quien lanceó con cadencia por verónicas a “Victorioso”, de la ganadería de Puerto del Cielo. El novillo, muy justo de fuerza, se empleó con calidad por el pitón derecho, permitiendo a Miriam ligar series templadas, con mando y buen sentido del ritmo. Por el izquierdo también hubo momentos de buen nivel que terminaron de encaminar una actuación sólida y bien estructurada. Tras pinchar, la novillera se retiró entre palmas, escuchando un aviso y dejando una grata impresión.
El cuarto de la noche fue nuevamente para Tarik Othón, decidido a refrendar lo bien hecho en su primero. “Ganadero”, de 460 kilos, de Cerro Viejo, fue pasado por el rejoneador con dos rejones de castigo bien colocados. Con “Divino” lo condujo en milímetros, llevándolo de costado por el diámetro del ruedo y metiéndose por dentro con dominio absoluto. Con “Sargento” lo citó de largo y lo provocó con inteligencia para clavar las banderillas con suma precisión y en todo lo alto. El final fue de gran impacto con “Toreto”, volcándose sobre el morrillo para dejar un trío de rosas antes del rejón definitivo, provocando una fuerte respuesta del público que se tradujo en el doble premio y en una actuación redonda.
El quinto, “Gueno”, de 455 kilos, de Cerro Viejo, fue el segundo del lote de Paola San Román. El toro ofreció poco, con escasa calidad y transmisión, además de estar lastimado de una pata, lo que dificultó su embestida. A pesar de ello, Paola no cesó en su empeño, buscando con recursos, poder y firmeza, construyendo una faena de inventiva y verdad que fue creciendo en reconocimiento del público. El toro tardó en doblar, se escuchó un aviso y, tras una fuerte petición, la torera cortó dos orejas que premiaron su esfuerzo y determinación.
Cerró plaza “El Buky”, de Puerto del Cielo, con el que Miriam Cabas firmó la actuación más emotiva y completa de la noche. Desde el capote mostró inventiva y variedad, en una clara declaración de intenciones en la búsqueda del triunfo. Inició su faena de muleta con serenidad, caminando con temple y seguridad. Fue una actuación muy pulsada, en la que se impuso para sacar muletazos largos y muy templados por el pitón derecho. Por el izquierdo también encontró la colaboración del novillo, gracias a la pausa y el ritmo con los que lo llevó. La faena fue creciendo hasta romper por completo, mostrando una versión de expresión, verdad y profundidad que convenció al público. Toreó en redondo con hondura y clase, y cerró de rodillas en un broche de gran emoción. Tras la petición unánime, el juez de plaza concedió el indulto, otorgando los máximos trofeos simbólicos y sellando una tarde de emociones y triunfo en la Feria de Arandas.
Ficha: Corrida de Feria de Arandas, Jalisco. Tarde fría. Tres cuartos de entrada. Se lidiaron ejemplares de Cerro Viejo, y dos novillos de Puerto del Cielo, de buen juego en lo general. Tarik Othón, oreja y dos orejas. Paola San Román, silencio y dos orejas. Miriam Cabas, palmas y dos orejas y rabo simbólicos tras indulto al novillo “Buky”, de Puerto del Cielo, número 8.