La contundencia de Manuel León, la personalidad de Realito y las pinceladas de Manuel Domínguez abren la Puerta Grande en Puebla del Río

25 de enero de 2026/Patricia Prudencio

La Puebla del Río ha celebrado su segunda novillada en el marco de las Fiestas Patronales en honor a San Sebastián. Los toreros El Exquisito, Manuel León, Ignacio Sabater, Jaime Padilla, Realito, Manuel Domínguez y Héctor Nieto se midieron a los ejemplares de Manuel Veiga y al sobrero de Fermín Bohórquez, lidiado en primer lugar. Los animales, fueron muy variados en comportamiento, destacando muy por encima al segundo de la tarde, premiado con la vuelta al ruedo. El resto presentaron muchas teclas que buscar y tocar. El Exquisito le buscó las teclas a un novillo complejo, teniendo que llevarlo en el uno a uno y muy tapado. Era bronco y lo alcanzó, golpeándole en la rodilla, teniendo que ser trasladado a la enfermería. Manuel León se envolvió al segundo de la tarde, llevándolo en largo y con cierto gusto y quietud, aprovechando la movilidad y la buena condición del animal. Ignacio Sabater estuvo muy firme y con mucha disposición a pesar de encontrar a un tercer eral muy complejo, con un decente pitón derecho y un imposible pitón izquierdo, embistiendo a base de arreones. Jaime Padilla lo intentó con el cuarto, aunque sin poder redondear una labor basada en la entrega y la solvencia. Realito destacó por su personalidad, raza y determinación en una faena de temple y calado ante el quinto. Manuel Domínguez desarrolló una labor templada y suave ante las teclas que le planteó la embestida del sexto. Héctor Nieto llevó al séptimo entre pinceladas, aunque sin redondear aquella labor en la que derrochó ganas y esfuerzo. 

El Exquisito recibió al primero de la tarde con algunos lances, mostrando a un animal, aparentemente, mermado en condiciones. La presidencia lo devolvió a corrales, tomando una decisión precipitada, ya que después parecía moverse con cierta armonía. En su lugar, saltó al ruedo un sobrero con el hierro de Fermín Bohórquez. El animal salió suelto y abanto en los primeros tercios, complicando la brega. A pesar de ello, El Exquisito logró fijarlo y desarrollar los primeros lances de recibo. Destacó en este tercio la intervención de Manuel León, quien intentó un quite de disposición, pero condicionado por el viento. Tras brindar al respetable, El Exquisito planteó la faena de muleta sobre la mano derecha, llevándolo de uno en uno, impidiendo la ligazón y obligando al torero a arrancarle los muletazos, rematados con solventes pases de pecho. La faena estuvo condicionada por el viento, que lo descubría constantemente. Buscó la profundidad, y lo mostró por el izquierdo, logrando algunos naturales de mucho mérito. Sin embargo, era un novillo bronco y lo alcanzó, propinándole un fuerte golpe en la rodilla. Visiblemente dolorido El Exquisito tuvo que ser trasladado a la enfermería. Manuel León asumió la responsabilidad de dar muerte al sobrero, haciéndolo con oficio y dignidad, metiendo la mano con aseo.

Manuel León se entregó a base de raza y buen toreo desde el inicio. El joven novillero recibió con una larga cambiada de rodillas al segundo de la tarde, para después mecer el capote variando los lances por ambos pitones. Ignacio Sabater, en su turno de quites, desarrolló unas ajustadas gaoneras rematadas con una media verónica de cartel, un quite que tuvo su respectiva réplica por parte de León con unas gaoneras que calaron en el tendido. Tras un brindis de lujo al maestro Morante de la Puebla, León se fue a los medios para iniciar su faena de muleta de rodillas, toreando en redondo con la derecha. Ligó los muletazos con emoción y conectando de inmediato con los tendidos. El eral resultó ser un animal bravo y de gran clase, siguiendo la tela con codicia y fijeza. Se levantó el torero y sobre el pitón derecho le corrió la mano con temple, rematando las series con largos pases de pecho. Al probarlo por la izquierda, el animal respondió con la misma nobleza, permitiendo a León cuajar naturales profundos donde el eral nunca perdía la fijeza. Culminó por bernadinas muy ceñidas que emocionaron al público. Se tiró a matar y dejó una estocada que, aunque cayó algo contraria, fue efectiva.

Ignacio Sabater salió dispuesto a no dejarse ganar la pelea y se fue directo a la puerta de chiqueros para recibir al tercero de la tarde a portagayola con una larga cambiada de rodillas. Después se volvió a poner de rodillas para dejar una ajustadísima larga cambiada. Intentó lancearlo, pero el animal le mostró muchas complicaciones, sobre todo por el pitón izquierdo, que no pasaba. En el tercio de quites, Jaime Padilla desarrolló un variado y lucido quite. Se cambió el tercio y Sabater brindó la faena al maestro Morante de la Puebla. El inicio de muleta fue muy torero, genuflexo, sometiendo al animal por bajo por ambos pitones para enseñarle los caminos. Se levantó y logró robarle algunos muletazos de mucho mérito y entrega sobre el derecho. Incluso lo intentó al natural, aun sabiendo que no pasaba. No tardó el animal en buscar su querencia, refugiándose en las tablas. Sabater, con firmeza, intentó sacarlo a los medios para seguir la faena, insistiendo al natural cerca de las tablas hasta que el eral le sorprendió, propinándole una fuerte voltereta y quedando a merced de los pitones. El animal, ya completamente rajado y defendiéndose en tablas, dificultó la labor del novillero para cuadrar y finalizar la faena, pudiendo meter el acero tras varios intentos.

Jaime Padilla recibió al cuarto con determinación, logrando fijar y parar la salida del eral mediante unas ajustadas chicuelinas. En el turno de quite, Realito intervino con personalidad, rematando con una vistosa revolera. Padilla, por su parte, replicó con un quite por saltilleras. Se cambió el tercio y Padilla brindó al maestro Morante de la Puebla, para después comenzar su faena de muleta tratando de sacar al animal a los medios. Sin embargo, el animal insistía en irse a tablas, por lo que el novillero tuvo que imponerse a base de oficio, resolviendo con solvencia. Sobre el pitón derecho, desarrolló tandas de mucho mérito, siempre con la muleta puesta en la cara, obligando al animal a seguir el engaño. Por el izquierdo, logró algún que otro natural. Culmino su labor metido en tablas, aunque el novillero supo aprovechar las últimas embestidas del eral. Dejó una estocada defectuosa que le obligo a descabellar. 

Realito saludó a un quinto noble, que no lo puso fácil de inicio, saliendo suelto. Realito logró fijarlo con solvencia, permitiendo además que Manuel Domínguez interviniera con un quite a la verónica breve. Tras un nuevo brindis al maestro Morante de la Puebla, Realito recibió en la franela a un animal que carecía de fuerza. Con gran inteligencia y una labor que desbordaba personalidad y entrega, el novillero desarrolló una faena completa y de gran calado entre el público, que se entregó con el novillero. Sujetó al animal y lo mantuvo metido en el engaño, cuidando la embestida, llevándolo con temple sobre el pitón derecho. Le dio tiempo y sitio para después llevárselo a los medios, embebido en la franela. La entrega fue total, llegando incluso a clavar las rodillas en tierra para cerrar una serie que caló hondo en los tendidos. Finalizó con molinetes y un rotundo pase de pecho antes de fallar con el acero y tener que descabellar hasta en dos ocasiones.

Manuel Domínguez saludó al sexto de la tarde con un recibo capotero variado por ambos pitones, rematando con una revolera de cierto sabor. En el tercio de quites, Héctor Nieto dejó su sello a base de suavidad. Manuel Domínguez también brindó su faena al maestro Morante de la Puebla, para después comenzar su faena sobre el pitón derecho, por donde seguía la tela con celo. Manuel logró ligar tandas de mucho mérito. Después, desde los medios, le dio tiempo para cambiar la muleta a la mano izquierda, pero le costaba mucho más al animal. Sin embargo, a base de firmeza, logró arrancarle algún que otro natural. Recuperó el pitón derecho para culminar su faena de muleta, gustándose y encontrando mayor acople, aunque lo alcanzó y lo volteó bruscamente. Deslució con el acero. 

Héctor Nieto recibió al séptimo eral de la tarde con un saludo capotero solvente en el que le ganó terreno para sacarlo a los medios En el tercio de quites, Manuel León, volvió a intervenir dejando un vistoso ramillete de delantales. Se cambió el tercio y Héctor Nieto también brindó al maestro Morante de la Puebla, para después iniciar su faena de muleta con inteligencia. Sacó al animal a los medios con pases sobre el pitón derecho. Nieto trató de llevar en largo a un animal noble y de buenas condiciones y que atendía a las demandas del novillero. Por el pitón izquierdo también hubo matices de calidad, encontrándose cómodo. Sin embargo, su labor se vio empañada por el mal uso del acero.

Ficha del festejo:

La Puebla del Río. Novillos de Fermín Bohórquez (1ºBis), Manuel Veiga (2º premiado con la vuelta al ruedo). Los animales, fueron muy variados en comportamiento, destacando muy por encima al segundo de la tarde, premiado con la vuelta al ruedo. El resto presentaron muchas teclas que buscar y tocar. El Exquisito, herido; Manuel León, dos orejas y rabo; Ignacio Sabater, palmas; Jaime Padilla, oreja; Realito, dos orejas y rabo; Manuel Domínguez, dos orejas; Héctor Nieto, palmas.

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