10 de marzo de 2026/Partiendo Plaza por: Adiel Armando Bolio
Amigos y amigas de la Fiesta Brava, mucho gusto en saludarlos. Lo vivido la reciente tarde del domingo 8 de marzo, dentro de la cuarta función de la Temporada de Novilladas 2026, en el coso “San Marcos” de la ciudad de Aguascalientes, ha sido notoriamente contrastante, pues, se pudo apreciar cómo el buen toreo y la empatía de un chaval que toreaba su primer festejo formal con caballos y, de cómo el oficio, la técnica y el poder de un torero ibérico se imponía a la adversidad, se diferenció con la supuesta experiencia de un espada que, habiendo tocado la Monumental Plaza México en 2024 y, que, por enésima ocasión, actuaba en el coso sanmarqueño, sigue siendo engañado al premiársele trasteos sin fondo y sin ligazón.
Ese torero carismático, valeroso, enjundioso y lleno de actitud que movió y conmovió con su intuitivo y verdadero toreo al público de la legendaria plaza de toros “San Marcos” es el joven local, por adopción, Isaías López, quien ya hace un año había dado muestras de lo que es capaz en el marco del III Encuentro Mundial de Escuelas Taurinas, pero, ahora, con la responsabilidad que implicaba el hacer su presentación formal con picadores en esta oportunidad y bajo la atinada conducción del reconocido matador de toros en retiro Manolo Arruza, hizo albergar auténticas esperanzas al lidiar a su primer astado, el del debut, llamado “Coqueto”, de la divisa de Toros de Santillán, que no fue fácil. Y cuando salió su segundo, “Gondolero”, el mejor ejemplar del encierro, lo supo entender para cuajarle una gran faena, haciendo el toreo bueno, de gran dimensión, largo y templado por ambos perfiles y, sobre todo, involucrando por completo a la gente que lo jaleó de principio a fin. Por desgracia, no atinó al matar, pues, si no marra estuviéramos hablando de un triunfo apoteósico. Todo quedó en un arrastre lento al buen astado, de poca fuerza, condición que entendió bien su lidiador y quien terminó dando la vuelta al ruedo al lado del ganadero. Isaías López es un torero que, si es bien llevado y él quiere, puede ser un espada de altos vuelos.
En cuanto al diestro salmantino Pedro Andrés, con dos astados, uno deslucido y, el otro débil, pero, noble, evidenció sus buenas maneras para hacer el toreo enclasado, Con el capote se recrea en los lances a la verónica y, con la muleta, dio muestras del talento que tiene para encontrar la distancia, el ritmo y el acoplamiento a los astados. Todo hecho son la sobriedad y seriedad que merece la lidia de una res brava.
Y quien fungió como primer espada, el anfitrión Daniel Prieto, sigue siendo víctima de su propio “espejismo” al permitir o provocar que se le siga dando coba recibiendo trofeos inmerecidos por faenas desligadas, efectistas, eléctricas y sin ton ni son. Si acaso, en descargo del torero, la labor a su segundo novillo, “El Moro”, soso, noble y de poca fuerza, debió haber sido de una oreja por la atinada estocada, pero, dos, eso nunca. En fin, cada quien que cargue con su conciencia y, en el caso de Daniel, a quien le deseamos todo lo mejor, que logre encontrar el camino real y auténtico hacia el destino o meta que se ha trazado.
Por ello, ¡ojo con Isaías López! y a él le recuerdo que “Cuando la Inteligencia Humana y la Irracional Belleza Animal se Conjugan en la Arena ¡Surge el Toreo! Arte y Bravura en Escena”.