30 de julio de 2026/Mar Muñoz/ Fotos: Apc
La Plaza de Toros de Las Ventas albergó la gran final de la Copa Chenel. Los finalistas Alejandro Marcos, Héctor Gutiérrez, que confirmaba alternativa y Manuel Diosleguarde, se midieron a los toros de El Capea (1º, 2º, 5º y 6º) y Carmen Lorenzo (3º y 4º). Los toros buena presentación, con teclas y fuerzas justas. Héctor Gutiérrez toreó con gusto y gustándose al primero de la tarde, al que mató de una certera estocada, aunque se le pidió la oreja, la petición la desatendió el presidente. Con el quinto no tuvo opciones, aun así se puso como si fuera bueno, arriesgando para después matarlo con aseo e incluso hubo una leve petición en reconociendo a su mérito, lo que le obligó a saludar una ovación. Alejandro Marcos pinchó su meritoria faena, de tesón, al segundo de la noche. Con el cuarto no terminó de acoplarse con el, desarrollando una faena de tira y afloja que remató fallando con los aceros. Manuel Diosleguarde, sin muchas opciones con el tercero, primero lo llevó en largo pero optó por las distancias cortas para poner la emoción que al astado le faltaba. Con el último tampoco tuvo muchas opciones, lo toreó con valor dejando pases de peso. Falló con el acero
El palco niega la oreja a Héctor Gutiérrez
Héctor Gutiérrez tuvo que bregar con «Ladrillero» en su saludo capotero, el animal no le permitió estirarse con el. Tras la ceremonia de confirmación brindó a Vázquez y a pies juntos en el tercio comenzó su faena, pasándolo por ambos pitones sin moverse ni un ápice. Le dio sitio para aprovechar la inercia y seguir por el pitón izquierdo con torería. Cambió al pitón derecho y le bajó la mano y le llevó en la muleta con despaciosidad en una tanda corta. Cambió al natural y dejó una serie acompasada reconocida en el tendido. Montó nuevamente la muleta y en redondo siguió toreándole con despaciosidad, pero al animal no le sobraban las fuerzas. Cambió al pitón izquierdo ya en el uno a uno y mano baja lo fue metiendo en la franela, pero el astado se había venido a menos. Con torería, ya aguantando le dio los últimos naturales de se faena. Dejó un estético epílogo con pases por abajo por ambos pitones. Lo mató de una certera y fulminante estocada.
Alejandro Marcos, tira y afloja sin acero ante el segundo
» Platillo» salió suelto y a Alejandro Marcos le costó encelarlo en su capote y solo pudo bregar con el. Tras la ceremonia de confirmación, rodilla en tierra lo pasó por ambos pitones, para después seguir genuflexo obligándole en el tercio. En los medios quiso seguir con su faena por el pitón derecho, pero al animal había que llevarlo tapadito, así logró una meritoria tanda reconocida en el tendido. Cambió al natural, le perdía pasos y reestructurando, para irlo metiendo en la franela. Retomó el derecho, con muleta puesta y mano baja le robó los muletazos. Cambió al pitón izquierdo siguió perdiendole pasos para pasarlo en la pañosa ya en el uno a uno. Falló con el acero.
Manuel Diosleguarde, entrega ante el complejo
“Betunero» se corrió la plaza varias veces antes de que Manuel Diosleguarde le parase en su capote. Logró encelarlo en los medios, estirándose con el a la verónica y cerrando con una lucida media. Un lucido quite dejó Héctor Gutiérrez, al que replicó Diosleguarde con torería. Brindó al respetable y en los medios lo citó de lejos, el animal no acudia y tuvo que recortar la distancia. Comenzó su faena por el pitón derecho, bajándole la mano y aguantándole, pero el animal se quedaba parado en mitad del pase. Le dio tiempo y sitio y aprovechando la inercia se tragaba dos, pero había que poner voz y toque e insistir para que pasara en la muleta. Cambió al natural y aguantando entre pitones lo pasaba de uno en uno a base de insistir. Al animal no le sobraban las fuerzas. Retomó el pitón derecho y en las distancias cortas intentó poner la emoción que al astado le faltaba, arriesgando. Lo mató de una estocada.
Alejandro Marcos, sin acople ante el cuarto
Alejandro Marcos bregó con «Verderón» sin poder lucirse con el en su saludo capotero. Héctor Gutiérrez quiso usar su turno de quite para lucirse con el capote. Genuflexo lo pasó y probó sacándolo del tercio. Siguió por el pitón derecho dándole el pecho y tirando de el en redondo. El animal seguia el engaño, Alejandro tenía su tira y afloja con el. Le pasaba y después le perdia pasos para seguir con la tanda por el pitón derecho. Cambió al natural, de uno en uno lo fue pasando en la franela. El animal se había venido a menos. Alejandro insistía en su tira y afloja. Sin acoplarse con el. Falló con el acero. Tuvo que descabellar.
Héctor Gutiérrez saluda una ovación ante el complejo quinto
Pies de Plata» salió desentendido y con muchos pies. A Héctor Gutiérrez le costó pararlo en su capote, sin poder estirarse ni lucirse con el. Por tafalleras quiso hacer su quite Diosleguarde. Bajo los terrenos del uno quiso comenzar su faena pero le desarmó y tuvo que saltar al callejón. Volvió a la cara por el pitón izquierdo, se veía recto, había que aguantar. Montó la muleta, intentó pasarlo, le soltó la cara y le rompió el estaquillador. Volvió a la cara por el pitón izquierdo, de uno en uno le iba robando los naturales con valor seco. Pasaba a media altura y se paraba en mitad del pase, avisando, Héctor aguantaba. Casi le prende. Insistió por el izquierdo robandole meritorios naturales cruzandose con el y dándole el pecho. Con un desplante rodilla en tierra se quiso adornar antes de seguir por el derecho, el pasaba sin terminar el pase, logró una tanda reconocida por el público venteño. Lo mató con aseo.
Manuel Diosleguarde empaña su labor con el acero
Manuel Diosleguarde paró a «Banderilllo Pese» con una larga cambiada de rodillas. Siguió con un ramillete de verónicas que cerró con una media. Rodilla en tierra y después genuflexo lo fue probando y pasando por ambos pitones. Le dio tiempo y sitio y lo citó de lejos por el pitón izquierdo, se vino y lo pasó con naturales largos. Pierna atrás, girando sobre sí mismo, dejando una tanda con ligazón. Con voz y toque lo fue llevando en su muleta al natural. Cambió al pitón derecho, pero se quedaba más corto y le punteaba la tela desluciendo, hasta que lo desarmó. Volvió a la cara por el pitón izquierdo, ya en el uno a uno. El animal ya solo pasaba. Diosleguarde aguantaba recortando distancia poniendo la emoción que al astado le faltaba con valor. Logró a base de tesón una tanda reconocida en el tendido. Cerró por ayudados por alto ajustados, casi le prende. Falló con el acero.
Ficha del festejo:
Las Ventas. Toros deEl Capea (1º, 2º, 5º y 6º) y Carmen Lorenzo (3º y 4º). Los toros buena presentación, con teclas y fuerzas justas. Alejandro Marcos, silencio y silencio tras aviso; Héctor Gutiérrez, vuelta al ruedo y saludos; Manuel Diosleguarde, silencio y silencio tras aviso