Israel Guirao se alza con el Certamen de Camino Hacia Las Ventas

9 de octubre de 2026/Patricia Prudencio Muñoz/Fotos Emilio Méndez

La Plaza de Toros de Las Ventas ha celebrado la Final del Certamen de Camino Hacia Las Ventas, en la que Joaquín Mazur, Israel Guirao y Marco Peláez se midieron a los ejemplares de Guadajira. Los animales fueron variados en comportamiento, entrega y opciones para una terna que le buscó las teclas para robarles meritorias faenas. Lo más destacado lo hizo el quinto en manos de Guirao, aunque con pinceladas varios ejemplares más. Manzur desarrolló una buena labor de pausas excesivamente largas ante un animal que siguió el engaño con cierto ritmo, pero sin calado. Manzur lo intentó con el cuarto, un novillo de cierto ritmo al que dio demasiado tiempo entre tandas. Salió con decisión Guirao ante el segundo de la tarde, un novillo al que tardó en ver, pero al que entendió y supo llevar. Sin embargo, empañó su labor con el acero. Convenció ante el quinto con un toreo al natural largo y profundo. El animal se prestó con movilidad y celo, repitiendo con ritmo. Peláez toreo con verdad y verticalidad al tercero de la tarde, con el que logró llegar a los tendidos en una faena desarrollada, mayoritariamente por el derecho. Se entregó en una faena más que meritoria ante el sexto, un novillo suelto y escaso de contenido, al que le buscó las teclas.

Manzur, faena de entrega ante el primero

Mandar saludó al primero como pudo, tratando de pasar a un ejemplar suelto que no le permitió el lucimiento. Guirao se echó el capote a la espalda en su turno de quite. Se alcanzó la faena de muleta y el mexicano la inició después de brindar al público desde los medios. La inició de rodillas, pasándolo por ambos pitones, si probaturas, llegando a los tendidos. Se fue a los medios y en la media y larga distancia le adelantó la mano y lo citó. El de Guadajira se arrancó y entró en la muleta, permitiendo una primera tanda ligada sobre el derecho. Dosificó y le dio tiempo y sitio para después continuar bajándole la mano y envolviéndoselo por abajo. No tardó en mostrarlo al natural, pasándolo y llevándolo ligado, pero sin terminar de calar con fuerza en los tendidos. Las pausas entre series fueron largas y aunque después trató de volver a meterlo citándolo en largo, la respuesta del animal no era la misma. Tuvo que acortar las distancias y tocarlo con firmeza para hacerlo pasar. Poco a poco se fue viniendo a menos una labor que no pudo redondear. A pesar de ello, se mantuvo en los medios, insistió por el derecho, se la puso en la cara y fue entonces cuando obtuvo la ovación. Culminó de rodillas y una estocada poco certera.

Guirao empaña una buena labor con el acero

Guirao se estiró con el primero, poniendo lucimiento a su saludo capotero. Después de un brindis personal se fue a los medios y con un cambiado por la espalda comenzó su labor. Se mantuvo en aquellos terrenos y continuó con su inicio de faena, que fue ovacionado y reconocido. Continuó sobre el izquierdo, queriendo llevarlo con tanta suavidad que se le desprendió de las manos el estaquillador. Volvió a la cara del animal para llevarlo largo y profundo de uno en uno. Cambió al pitón derecho en una faena en la que cada pase que le robaba, muy meritoriamente, era un olé. Le costó, pero encontró el acople y el ritmo a aquel novillo, dejándosela muy puesta y tirando de sus embestidas. Cada vez más cerca de las tablas, culminó su labor ajustando mucho las distancias, pasándolo con ritmo en una faena larga. Con unas manoletinas dio paso a una estocada al séptimo intento y varios descabellos.

Peláez, ovacionado por su buena labor ante el tercero

Marco Peláez recibió al tercero en su capote, un novillo suelto al que logró fijar y meter en los medios, tratando de asentarse y pasarlo despacio. Hubo quite y réplica, en la que incluso Peláez casi queda a merced del animal. Brindó al respetable y comenzó su labor doblándose con su oponente mientras le ganaba terreno y se lo llevaba a los medios, rematándolo con torería. Siguió a pies juntos, arqueando la figura para hacerlo pasar al natural, llevándolo a la cadera. En la media distancia lo citó para envolvérselo , a pesar de las protestas de un animal que punteaba la tela en sus salidas. Logró meterlo y desarrollar una tanda ligada sobre el derecho en la que le bajó la mano. Con quietud y verticalidad fue dando forma a una labor de verdadero calado. Sin embargo, aunque lo probó al natural, su recorrido era más corto, con salidas más deslucidas. Mató de una estocada con la que tardó en doblar y tuvo que usar el descabello

Manzur, momentos de acople ante el cuarto

Joaquín Manzur saludó en su capote al cuarto de la tarde pudiendo estirarse con él a base de verónicas hasta rematarlo. A base de valor seco y de rodillas desarrolló su quite. Brindó al público e inició su labor en la larga distancia, citándolo de lejos para después aprovechar la inercia y envolvérselo. Le dio tiempo y sitio para después cambiarle los terrenos, pero seguir apostando por el cité en largo. Logró envolvérselo a buen ritmo, sin embargo, los tiempos entre series eran muy largos, por lo que se enfrió su faena. Lo mostró incluso al natural, alargando el trazo en unos pases con los que sí llegó al tendido. Se cruzaba y le buscaba, pero le costó mucho conectar con el público ante un novillo que metió la cara y siguió el engaño.

Israel Guirao corta una oreja al quinto

Guirao salió con decisión y recibió al quinto con una larga cambiada de rodillas para después estirarse por verónicas en su saludo capotero. Después de brindar, comenzó su labor pasándolo por ambos pitones mientras le andaba y ganaba terreno, pasándolo con despaciosidad y torería. Encontró las teclas de aquel quinto, llevándolo con ritmo y totalmente metido en la muleta en aquellos primeros compases. Continuó sobre el derecho, girando sobre sí mismo, envolviéndoselo con gusto mientras lo pasaba a media altura. Cambió al natural para empezar a llevar por el izquierdo de un animal con codicia y repetición. Logró robarle naturales largos y profundos. Encontró incluso el ritmo por el derecho, bajándole la mano progresivamente en el muletazo, aunque sin la repercusión del toreo al natural. Culminó por bernadinas y un toreo en redondo que cautivó. Se tiró a matar y tuvo acierto.

Marco Peláez, sin opciones ante el sexto

Marco Peláez se fue directo a la puerta de chiqueros para recibir a portagayola al sexto de la tarde con una larga cambiada. Se frenó, pero lo esperó con firmeza para después estirarse a pies juntos. Se lució también Manzur echándose el capote a la espalda durante su quite, al que replicó Peláez. Comenzó su faena de muleta doblándose con su adversario, pasándolo por ambos pitones, paralelo a tablas. Cambió los terrenos y trató de sujetar a un novillo suelto. Continuó sobre el derecho, robándole dos para después tener que ir tras el. No tenía las mejores condiciones el de Guadajira, pero aquello no le impidió buscarle las opciones. Volvió a moverlo buscando otros terrenos y a base de voz, firmeza y distancias cortas lo tocó en la cara, uno a uno, siendo más meritoria que lucida la tanda. Quiso mostrarlo al natural, pero no había contenido, así que recuperó el derecho y siguió pasándolo a media altura sin que el animal dijera gran cosa. Mató con acierto.

Ficha del festejo:

Plaza de Toros de Las Ventas. Novillos de Guadajira. Los animales fueron variados en comportamiento, entrega y opciones para una terna que le buscó las teclas para robarles meritorias faenas. Lo más destacado lo hizo el quinto en manos de Guirao, aunque con pinceladas varios ejemplares más. Joaquín Manzur, palmas y silencio; Israel Guirao, silencio tras aviso y oreja; Marco Peláez, ovación tras aviso y palmas.

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