Tras la tormenta: tres gigantes a por La Malagueta

22 de enero de 2026/Suertematador.com

Este viernes concluye el plazo fijado por la Diputación de Málaga, propietaria de la plaza de toros de La Malagueta, para la presentación de ofertas al concurso que decidirá su gestión futura. Todo apunta a que las tres empresas invitadas —Tauroemoción, Lances de Futuro y BMF— concurrirán finalmente, configurando una terna de alto nivel que convierte esta licitación en una de las grandes batallas del invierno taurino.

No ha sido un camino recto ni ejemplar. El proceso arrastra una polémica que, lejos de desgastar el interés, ha terminado por desnudar las costuras de un pliego inicialmente mal planteado. El recurso de Nautalia, prosperado el pasado mes de noviembre, lo hizo porque debía hacerlo: la cláusula que exigía haber gestionado tres plazas de primera o segunda categoría en los últimos tres años resultaba tan abusiva como ajena a la realidad empresarial del sector, más cercana a una ingeniería restrictiva que a la defensa de la competencia y la solvencia.

La cronología del caso es breve y reveladora. El 7 de octubre, la Diputación publica un concurso con un pliego que parecía diseñado para excluir nombres concretos más que para garantizar una gestión óptima del coso. Entre sus requisitos, una exigencia desproporcionada: haber organizado al menos quince corridas por temporada en tres plazas de máxima categoría durante los últimos tres años. Una condición que, en la práctica, cerraba el abanico de aspirantes de forma artificial.

La paradoja rozó el esperpento cuando Nautalia, gestora de Las Ventas, la plaza más importante del mundo con cerca de sesenta festejos anuales, quedaba fuera de juego para dirigir una plaza que programa una novillada, seis corridas de toros y un festejo de rejones. En Málaga, según aquel pliego, la excelencia parecía ser un defecto, no una virtud.

Tras la impugnación, llegó una maniobra tan torpe como ilustrativa: el 24 de octubre, la Diputación anuló el proceso alegando un defecto técnico en los sobres digitales. Menos de 24 horas después, el error fue corregido y el concurso reabierto sin modificar una sola coma del pliego cuestionado. Un movimiento que sonó a trampa administrativa, confiando quizá en que el recurrente no advirtiera el juego de manos. Pero Nautalia reaccionó con rapidez y volvió a impugnar, obligando a que el procedimiento siguiera su curso bajo la lupa.

El desenlace devolvió el concurso a un terreno más razonable. Ahora, tres empresas sólidas, con trayectoria contrastada, solvencia acreditada y proyectos reconocibles, se disputan la gestión de una plaza que exige ambición, seriedad y visión de futuro. La Malagueta no es un experimento ni un escaparate menor: es un coso de primera línea, con peso simbólico y responsabilidad histórica.

Mientras tanto, el contexto no es menor. Otras plazas de gran relevancia, como Zaragoza o Albacete, esperan aún la publicación de sus pliegos, con situaciones tan delicadas como la de La Misericordia, donde la Feria de San Jorge camina al límite por los plazos administrativos. Málaga, al menos, ha encajado el golpe de realidad y se encamina hacia una triple batalla empresarial que dignifica el concurso. Ahora, la pelota está en el tejado de las ofertas. Y ahí ya no valdrán ni trampas ni ocurrencias: solo proyectos a la altura de La Malagueta. (CULTORO).

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