25 de enero de 2026/Natalia Pescador/Fotos:Briones
La Corrida Blanca volvió a confirmarse en la Monumental de Mérida como un acontecimiento que rebasa lo taurino para convertirse en un acto de identidad colectiva. Vestirse de blanco no es una costumbre menor: es un símbolo de respeto, de continuidad y de arraigo. El lleno total fue la mejor respuesta de una afición que entiende que las tradiciones no se defienden con discursos, sino con presencia.
La tarde encontró en los toros de Caparica un soporte fundamental. Con fijeza, nobleza y clase, permitieron que el festejo fluyera con contenido y emoción, dando opciones reales a los toreros y sosteniendo el pulso de una corrida que fue creciendo conforme avanzó.
Abrió plaza “Ajkoo”, de 580 kilos, para Tarik Othón, quien desde Joselito mostró temple y precisión con dos rejones de castigo. En banderillas, con Divino, apostó alto, clavando arriba y sometiendo a un toro con fijeza. Con Sargento y Espartano cerró una labor sólida, saludando en el tercio y dejando constancia de su momento.
El segundo, “Chaac”, de 515 kilos, marcó el primer punto de emoción fuerte. Diego Silveti se recreó por verónicas y encendió al tendido con un quite por gaoneras. El brindis a Mérida fue un gesto de compromiso. En la muleta, la faena tuvo hondura y sentimiento, destacando la calidad por ambos pitones. Cerró con bernardinas, fue prendido y volvió a la cara del toro sin titubeos. Falló con el acero y saludó en el tercio, con el toro aplaudido en el arrastre.
El tercero, “Kuxtal”, de 520 kilos, de El Junco, permitió a Marco Pérez dejar pasajes de buen gusto y variedad, preparando el terreno para su actuación final.
El cuarto, “Inurreta”, de 505 kilos, fue el momento más polémico de la tarde. Tarik Othón volvió a encender la plaza con cercanía extrema, verdad con Mónaco y solvencia con Divino en banderillas. El rejón entero por arriba provocó petición mayoritaria de la segunda oreja, negada desde el palco, arrebatándole un triunfo que la afición había concedido.
El quinto, “Canek”, de 515 kilos, fue la expresión más clara del compromiso. Diego Silveti, con una cornada en el cuerpo y en contra del criterio médico, salió a cumplir. Construyó una faena de poder y entrega ante un toro noble y fijo, creciendo muletazo a muletazo. La gran estocada desató la petición mayoritaria de oreja, que cortó en una tarde de madurez, valor y responsabilidad, marcada también por la cornada.
Cerró plaza “Balam”, de 520 kilos, un toro con clase y calidad que permitió a Marco Pérez expresarse con pausa y temple. El inicio de rodillas y el toreo en redondo definieron una faena de equilibrio y trazo fino. El fallo con el acero le privó del triunfo, pero el toro fue premiado con arrastre lento, reconocimiento a su condición.
Así, la Corrida Blanca confirmó su dimensión como acto de continuidad cultural: una tarde en la que la afición responde, el toro embiste y el torero entiende que cada pase es también un diálogo con la historia que habita el ruedo de Mérida.
Ficha: Corrida Blanca. Monumental Mérida. Lleno en los tendidos. Tarde cálida y húmeda. Se lidiaron toros de Caparica, de buen juego, sobresaliendo el sexto de vuelta al ruedo en el arrastre, y uno más de El Junco (tercero), protestado de salida. Tarik Othón, salida al tercio y oreja. Diego Silveti, salida al tercio y oreja. Marco Pérez, silencio y salida al tercio tras dos avisos.
Incidencias: Previo a que se partiera plaza, se develaron dos placas en honor a Marco Pérez, por el indulto a “Feliz Aniversario”, de Begoña el pasado 25 de octubre en la Monumental Mérida. Los Forcados Amadores de México realizaron dos grandes pegas, siendo los Forcados de Cara, Juan de Dios Corona, y René Tirado.
Parte Médico de Diego Silveti: El paciente presenta herida por asta de toro de aproximadamente 9 centímetros, localizada a nivel superficial, que compromete únicamente tejido graso, sin evidencia de lesión muscular. Se reporta estado de consciencia ligeramente alterado, encontrándose bajo manejo con taponamiento. Tras valoración médica, se desaconseja su reincorporación a la lidia; sin embargo, el paciente manifiesta su decisión de salir a matar el quinto, en contra de la opinión del equipo médico.





















































































