8 de febrero de 2026/Patricia Prudencio
La Plaza de Toros de La Candelaria de Valdemorillo ha celebrado el tercer festejo y segunda corrida de toros de su Feria de San Blas y La Candelaria. Una tarde de «No hay billetes» en la que los diestros Uceda Leal, Juan Ortega y Pablo Aguado se midieron a los ejemplares de la ganadería de Torrealta. Los animales fueron variados en comportamiento, con sus teclas en la tela. Uceda Leal desarrolló una faena de cuidados, muy suave, mayoritariamente sobre el pitón derecho de un toro noble pero escaso. Ante el segundo de su lote desarrolló una meritoria faena en la que le pidieron la oreja, la cual el presidente no otorgó. Ortega desarrolló su labor sobre ambos pitones, encontrando gusto y expresión en su faena, deleitando, por supuesto, al natural. Ante el quinto desarrolló una faena rotunda, de un extraordinario desarrollo en el que aprovechó la movilidad y el ritmo del animal para llevarlo totalmente metido y ligar las series bajándole la mano, con arte y expresión. Aguado trató de encontrarse con el tercero, buscando el arte y la expresión en una faena de pinceladas con cierto aire sevillano. Lo intentó con el sexto, pero decidió abreviar
Uceda Leal ante un primero que quería más que podía
Uceda Leal paró y bregó al primero de la tarde, lanceándolo mientras lo mantenía en el tercio. Inició su labor de muleta después de brindar al respetable. Comenzó junto a tablas, ganándole terreno a base de cadencia y despaciosidad. Siguió sobre el derecho, ayudándolo, cuidándolo en las salidas, tratando de evitar que perdiera las manos. Se encajó y a media altura le ligó una tanda de cierto calado y expresión en los tendidos. Lo pasó muy despacio a un toro que se quedaba corto, pero que con nobleza y obediencia atendía a las demandas del diestro. Quería más que podía. Mató al segundo intento.
Juan Ortega matices de gusto y calado ante el segundo
Saludó Juan Ortega al segundo de la tarde con una brega llevada en la que lo metió sin poder estirarse con el. Comenzó su labor de muleta por abajo, sacándolo del tercio con torería, envolviéndoselo. Ligó a base de suavidad y despaciosidad sobre el pitón derecho. Le dio tiempo y sitio para después seguir sobre la mano derecha, uno a uno, ordenando, componiendo la serie. Lo mostró al natural, manteniéndose muy encajado para llevárselo a la cadera. Tuvo profundidad y calado en un trazo largo de mucho sabor. Recuperó el pitón derecho para doblarse con el y culminar así su faena. Acertó al segundo intento.
Pinceladas de Pablo Aguado en una faena que falla con el acero
Pablo Aguado tradujo cada lance en un «olé» durante el saludo capotero al tercero de la tarde. Se cambió el tercio y Aguado decidió pasarlo por ambos pitones mientras le ganaba terreno. Tiró del animal con suavidad y se lo llevó, prácticamente a los medios. En aquellos terrenos siguió sobre el derecho, uno a uno, envolviéndoselo a pies juntos, rematándolos en la cadera. La faena la desarrolló a media altura, sosteniendo la embestida sin poder bajarle la mano. Quiso encontrar el arte y la expresión en una faena de pinceladas de aire sevillano.
Uceda Leal da una vuelta al ruedo ante una buena faena al cuarto
Uceda Leal trató de saludar al segundo de su lote, un toro que, prácticamente, le arrancó el capote de sus manos. Después de un complejo y peligroso tercio de banderillas se alcanzaba la faena de muleta, en la que después de un sutil tanteo por bajo se dispuso a llevarlo con torería. Sobre el izquierdo, marcando el trazo con la ayuda, logró robarle una buena tanda a base de un intenso tira y afloja. Resultó una faena más que meritoria en la que trató de alargar aquella embestida, ayudándose de los vuelos en el toreo al natural
Juan Ortega corta las dos orejas al quinto de la tarde
Saludó Juan Ortega al segundo de su lote con gusto y expresión junto a las tablas. Se estiró Ortega con clase y despaciosidad en el inicio de faena, llegando con fuerza a los tendidos. Aprovechó la movilidad del animal y se lo envolvió dándole emoción y ligazón a una faena que dio la vuelta a la plaza. Continuó entre adornos, para después correrle la mano con tal gusto que poco a poco estaba cuajando la faena de la tarde. Le dio tiempo y sitio antes de retomar el pitón izquierdo, bajarle el engaño y dejar unos naturales en los que se abandonó, dotados de profundidad. Los mejores momentos se desarrollaron sobre el pitón derecho, pitón que exprimió a base de arte. Metió el acero con acierto.
Pablo Aguado abrevia con el justo sexto
Pablo Aguado pedía calma en el saludo capotero al sexto, al que bregó y ganó terreno hasta llevárselo a los medios. Comenzó su labor de muleta en aquellos mismos terrenos, tratando de mantener la embestida de un toro que perdió las manos. Siguió sobre el pitón derecho, uno a uno, a media altura, cambiando después al toreo al natural. El animal atendía y pasaba, siguiendo el engaño sin terminar de entregarse, muy justo de fuerza. Decidió abreviar y mató al sexto.
Ficha del festejo:
Valdemorillo. Tarde «No hay billetes». Toros de Torrealta. Los animales fueron variados en comportamiento, con sus teclas en la tela, algunos queriendo más que pudieran. Uceda Leal, palmas y vuelta al ruedo tras petición; Juan Ortega, palmas y dos orejas; Pablo Aguado, silencio y silencio.



























