Muchas ganas, pero, hizo falta algo más

17 de marzo de 2026/Patiendo Plaza por: Adiel Armando Bolio

El reciente festejo en el coso “San Marcos” de la ciudad de Aguascalientes, verificado el domingo 15 de marzo, quinto de la Temporada de Novilladas 2026, ha resultado ser una fuerte y reveladora prueba para los seis esforzados y poco toreados espadas anunciados en cartel de selección, pues, la dureza, la sosería y hasta la falta de casta del encierro de Castorena fueron los sinodales que reconocieron la capacidad de la sexteta torera.

Muchas de las veces y, ello es comprensible, cuando se dan este tipo de concursos en una función taurina, las ganas o el deseo por querer mostrarse ante el público, la empresa y su gente, se convierte en ansiedad y, de ahí, llegar a la desesperación, la angustia y el desencanto, pues, ello provoca que se pierda la razón por querer estar bien, provocando reacciones o alardes que derivan en serios sustos, tal y como sucedió en este festejo menor sanmarqueño.

Dentro del hato castoreño, hubo, en general, sosería, complicación y dureza, siendo quizá, el sexto, débil, que evidenció mejores condiciones, pero, sin perder la constante del encierro, el deslucimiento.

Por lo que refiere a los novilleros encartelados, si tuviera que destacar a alguno, sobre todo, por lo años que lleva en las filas menores y que conozco el esfuerzo que ha desarrollado para solventar la falta de oportunidades, ha sido el ecuatoriano Javier Segovia, a quien aprecié más asentado, maduro y con un valor sereno para afrontar el compromiso, pero, nada más.

El tamaulipeco Kevin Loyo se dejó ver empeñoso en todo momento, pero, tampoco estuvo exento del sufrir un susto, quedando todo en su buena intención.

Al local Juan del Castillo, quien debutó en esta plaza el 27 de marzo de 2022 y dejando atrás aquella grave cornada que sufrió el siguiente 31 de julio del mismo año en San Luis de la Paz, Guanajuato, se le vio aliviado. Sin embargo, acusó la fata de torear, aunque habría que apuntarle, a pesar del apurado momento que vivió, su valor y deseo por querer agradar, pero, sin alcanzarle el esfuerzo.

Del queretano Alberto Mercado, únicamente habría que anotarle el mérito de salirle a un ejemplar soso y que se quedaba corto, pues, su desempeño en el ruedo no tuvo “pies ni cabeza”, sufriendo también algunos momentos de angustia.

Por lo que toca al coahuilense Juan Manuel Ibarra, tuvo un esperanzador comienzo con capote, banderillas y muleta, pero, el astado se rajó, salía suelto y buscó siempre el cobijo de las tablas. Aún así, el torero trató de ligarle pases, pero, le ha faltado más oficio para cuajarlo.

Y el defeño, avecindado en Querétaro, Miguel Selem, de reciente debut con caballos, evidenció su “verdor”, no así su enorme intención por estar bien, pero, todo estuvo mal desde que se fue a los medios de rodillas para recibir al de Castorena, atropellándolo y, con una de las pezuñas delanteras, pegarle en la cabeza para conmocionarlo, ponerse de pie y, totalmente fuera sí, correr a las tablas para estrellarse en ellas, pensándose lo peor. Fue llevado a la enfermería para ser atendido debidamente, mientras que, en el ruedo, Segovia ya había capoteado al novillo, se le picó, banderilleó y, cuando todo parecía que el sudamericano se haría cargo de la lidia, apareció Selem para, medianamente recuperado, tomar muleta y ayudado, en medio del contento general, cuajar una labor más llena de entusiasmo que de ligazón al soso y débil ejemplar, no más.

Al final de cuentas, el festejo resultó interesante y a los novilleros, sin duda, les ha dejado una aleccionadora experiencia para saber qué es lo que quieren hacer dentro de la Fiesta de los Toros y, por ello, les recuerdo que “Cuando la Inteligencia Humana y la Irracional Belleza Animal se Conjugan en la Arena ¡Surge el Toreo! Arte y Bravura en Escena”.

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