11 de abril de 2026/Pablo López Rioboo/Foto: Procuna
Corrida de Alcurrucén muy en tipo, seria y bien presentada, en una tarde marcada por la incesante lluvia en el cuarto capítulo de la tarde. Sobresalieron ‘Aventado’ y ‘Tonadillo’, dos toros con virtudes que ofrecieron opciones de lucimiento tanto a Lama de Góngora como a Pepe Moral.
El palaciego cuajó su actuación más rotunda ante el cuarto, al que toreó con temple y buen gusto, pero perdió la oreja con la espada. Lama paseó la oreja tras romperse al natural en el segundo. Fabio Jiménez mantuvo intacto su crédito con el lote de menos opciones, mostrando disposición y firmeza.
Ovacionado Pepe Moral con el desigual primero de Alcurrucén
Pepe Moral se fue a la puerta de chiqueros a recibir al primero de la tarde, un astado muy en tipo de la casa, al que saludó con una larga cambiada de hinojos antes de que saliera suelto. Muy corto se mostró en el capote el de la familia Lozano, lo que imposibilitó cualquier lucimiento del palaciego. Tras un primer encuentro en el que se arrancó desde media distancia, empujando con celo, se midió el castigo en el segundo puyazo. Pese a la intención de Lama de hacer el quite, este acabó desistiendo antes de un tercio de banderillas en el que el animal no lo puso fácil. Acertó Moral al llevarlo siempre ganado, pasito a paso y dejándosela puesta, cincelando dos series iniciales en redondo que llegaron a los tendidos. Al natural le faltó entrega al astado, quedándose a mitad del muletazo. Moral, consciente de que no se le podía apretar, buscó torearlo a su altura, acortando las distancias en la parte final de una faena que quedó rubricada con una gran estocada. Se tragó la muerte el de la familia Lozano antes de que Sevilla premiara a Moral con una ovación desde el tercio.
Un asentado y templado Lama de Góngora pasea la oreja del interesante segundo de Alcurrucén
Más fino de cabos fue el colorao careto que hizo segundo, otro astado que se defendió en el percal, quedando inédito en su saludoLama de Góngora. Se defendió el animal en el primer puyazo antes de que se le midiera el castigo en el segundo encuentro. Se le abrieron los caminos en el tercio de banderillas, donde galopó con nobleza, aunque saliendo siempre con la cara a media altura. Vistió Lama un precioso terno caña y oro, con remates en negro, traje de luces que recordaba al que lució Morante de la Puebla en aquella histórica tarde en Valencia, en mano a mano con El Juli. también similar a uno de Luque en Sevilla con una corrida, precisamente, también de Alcurrucén, en una Feria de San Miguel, con la que rozó la Puerta del Príncipe. Anduvo fresco de mente y asentado de zapatillas el sevillano, aprovechando la nobleza del de Alcurrucén y buscando imprimir suavidad a todo cuanto hizo. Llevó largo al astado en series en redondo de gran cadencia. Humilló ‘Aventado’, toro de mejor inicio que final del muletazo, pero agradecido al buen trato. Al natural, el toro pesó más, requiriendo un toque fijador y mayor exposición del torero. No le apretó en exceso, acompañando una embestida desigual cuando no iba enganchada. Por ahí se encajó el sevillano en muletazos de gran cadencia. Muñecas, alma y cabeza. Volvió a la diestra para sellar otra tanda de importancia, trayéndose al toro enganchado y toreándolo con todo el cuerpo, pese a que ya le costaba ir hasta el final. Mantuvo su nobleza en una última serie al natural, de aire muy sevillano dándole los frentes al animal. Tras dejar media estocada algo tendida y otra entera en buen sitio, puso en su mano la oreja -tras sonar un aviso- de un astado que se fue al desolladero tras una cerrada ovación tras demostrar esa bravura enclasada tan típica de esta casa, y este encaste.
Ovacionado Fabio Jiménez con el parado e insulso tercero
Tampoco se dejó torear este tercero de capa, que salió suelto y dejó con el “molde” a Fabio Jiménez. No se entregó al caballo y embistió después a media altura en el quite por chicuelinas de Pepe Moral. Se asomó al balconcillo El Víctor en el tercer par, previo al brindis del debutante a dos aficionados, situados en la barrera del 1. Le abrió los caminos con doblones por bajo antes de cincelar una primera serie en la que llevó templado al animal, pese a las molestas rachas de aire. Mostró muy buena disposición ante un astado parado y de embestida insulsa. Al natural, le corrió la mano con suavidad, aunque la serie careció de continuidad por la condición del toro. No quiso irse con mal sabor de boca tras un susto en el que el animal casi le levantó los pies del suelo, dejando después algún muletazo en redondo de su personal corte. Cerró con una última serie con la izquierda, ya con el toro muy parado, en la que logró robarle dos naturales que calaron en los tendidos. Tras enterrar el acero, fue ovacionado tras sonar un aviso, mientras la lluvia arreciaba con fuerza en la plaza.
La mala colocación de la espada deja sin oreja a Pepe Moral tras una entonada faena -bajo el aguacero- al noble y precioso cuarto
Ya venían avisando los truenos y ese airecito tan típico de agua que nos íbamos a acabar mojando, y así fue. Nada más caer el tercero, las gotas fueron ganando intensidad, dando paso al aguacero con el precioso berrendo que hizo cuarto en el dorado albero hispalense. Un animal que pasó por los primeros tercios evidenciando su buena condición. Fue un toro con nobleza y clase, al que Pepe Moral toreó con la montera calada. Le corrió la mano con mucho temple para dejar dos series de fino metraje. Tuvo virtudes este de Alcurrucén, pese a salir con la cara a media altura al final del muletazo. Sonaban las notas del pasodoble cuando tomó la zurda, por donde volvió a dibujar muletazos de su personal corte ante un toro algo tardo. Labor de poso y asiento, aunque faltó un punto de ajuste. Lo embarcó en la muleta en un trasteo donde ‘Tonadillo’ nunca rehuyó la embestida. Moral buscó pulirle los defectos a un astado franco por ambos pitones, al que había que cogerle la velocidad y el ritmo, pues al tocar la muleta se desordenaba. Tuvo mérito meter al público en la faena con tanta agua, emborronando su labor con una estocada baja. Tras un golpe de verduguillo, la petición no alcanzó fuerza y la presidencia no concedió la oreja. Dio la vuelta al ruedo mientras el público buscaba refugio, con ovación para el de Alcurrucén en el arrastre.
Silenciado Lama de Góngora ante un quinto que apuntó cosas buenas pero que se paró tras la primera tanda
«Lancero», nombre de reata ilustre en el encaste Núñez, llevaba por nombre el armónico quinto, astado que salió suelto y desentendido del capote de Lama de Góngora. Empujó con celo y bravura al caballo que montaba Pedro Geniz “Caracol”, antes de tomar los palitroques Javier Crespo y Maguilla. Pronto y repetidor, el colorao de Alcurrucén se sintió más cómodo en el tercio, y hasta ahí se lo llevó el sevillano. Lama se la dejó siempre puesta, perdiéndole un paso al codicioso astado, al que había que llevar siempre tapado. Pero la gasolina de la casta se le acabó en un suspiro, costándole cada vez más repetir y entregarse por abajo. Porfió Lama, pero el toro ya se había apagado como una velita. Al natural tuvo una embestida anodina, saliendo siempre con la cara a la altura del palillo. Pese a la insistencia del torero, resultó imposible que la labor tomara vuelo por la condición de un animal que apuntó cosas buenas, pero sin la bravura necesaria para repetir. Tras enterrar el acero al segundo intento, fue silenciado.
Silenciado un dispuesto Fabio Jiménez con el desclasado sexto
Se movió en los primeros tercios el que hizo sexto, un toro con aristas que no se acabó de emplear en el caballo. No lo puso fácil a los hombres de plata, esperando y embistiendo con la cara a media altura. Pese a ello, lo brindó Fabio Jiménez, que se mostró asentado ante un astado al que había que esperar y aguantar ese parón a mitad de la suerte. Toro complejo con el que el de Alfaro hizo un esfuerzo. Al natural se desplazó algo más, yendo hasta donde le alcanzaba el brazo al torero. No quiso guardarse nada dentro Jiménez, que se fue de Sevilla con el crédito íntegro y la conciencia tranquila por haber estado por encima de un primero noble pero de insulsa embestida y de un segundo de desclasado comportamiento. Tras pinchar en varias ocasiones, su labor fue silenciada.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Corrida de Toros. Segunda de abono. Media entrada.
Toros de Alcurrucén, corrida bien presentada y en hechuras para embestir. Destacaron 2º y 4º, dentro de una corrida variada en su comportamiento.
Pepe Moral, de verde botella y azabache; ovación y vuelta al ruedo.
Lama de Góngora, caña y oro con los cabos en negro; oreja tras aviso y silencio.
Fabio Jiménez, de verde esperanza y oro; ovación tras aviso y silencio.
FOTOGALERÍA: EDUARDO PORCUNA