La capacidad y dimensión de Marco Pérez abren la Puerta Grande en Salamanca (Fotos)

12 de junio de 2026/Patricia Prudencio Muñoz/Fotos Emilio Méndez

La Plaza de Toros de Salamanca ha celebrado, con motivo de sus Fiestas Patronales, una corrida de toros en la que los diestros Morante de la Puebla, Daniel Luque y Marco Pérez se midieron a los ejemplares de las ganaderías de Garcigrande, La Ventana del Puerto, Domingo Hernández, Hermanos García Jiménez, Olga Jiménez y Carmen Lorenzo. Los animales fueron variados en comportamiento, siendo el menos aprovechable el cuarto. En su mayoría se prestaron al lucimiento y expresión de los diestros, dándoles opciones para el triunfo. Morante desarrolló una buena faena a su primero, llevándolo a cámara lenta, templando, adornándose con aquella Tauromaquia añeja, pero parando el tiempo. No le brindó demasiadas opciones para la expresión y el lucimiento el cuarto de la tarde, pero la maestría y entrega de Morante logró dejar pinceladas. Luque desarrolló una faena de poder, dominio y oficio, imponiéndose al segundo de la tarde. Cuajó a base de técnica y maestría al quinto, pero deslució con el acero. La faena de Marco ante el tercero fue un auténtico tira y afloja por hacerlo pasar, estando el diestro por encima de las condiciones del de su lote. Cuajó al sexto, haciendo muy bien las cosas a un animal que se iba pagando, pero del que aprovechó cada embestida en una faena muy completa.

Morante de la Puebla corta la primera oreja de la tarde

Morante no se pudo estirar con el primero de la tarde, después de una verónica y de que se le venciera por dentro se cambió de tercio. Comenzó la faena junto a tablas, pasándolo a pies juntos con temple y torería, acompañando aquel inicio de su tauromaquia añeja. Convenció y gustó desde el inicio, después continuó sobre el pitón derecho con desmayo y cadencia. Le bajó la mano y se envolvió a un ejemplar noble y con fijeza que seguía el engaño con cierto ritmo, aunque siendo comedido en sus embestidas. Cambió al natural, ayudándolo, pasándolo muy despacio, vistiendo una embestida que tenía más vida por el derecho. A pesar de alternar pitones, volvió a torcerse a pies junto y a culminar al natural ante un ejemplar que pasó, prácticamente, arrastrando el hocico. Mató con acierto.

Luque se impone y corta una oreja al segundo de la tarde

Luque se estiró a la verónica ante el segundo, luciéndose después a la salida del caballo. Morante destacó en banderillas con dos quites. Se alcanzó la faena de muleta y Luque la inició con unos ayudados por alto a pies juntos, pasándolo por ambos pitones hasta llevárselo al tercio y empezar a pasarlo por abajo. Resultó un inicio muy completo y torero con el que llegó con fuerza. Se dispuso sobre el pitón izquierdo de un animal que siguió el engaño por abajo y al que Luque supo dominar desde el inicio, sobándolo, cuidándolo. Se abandonó sobre el pitón derecho, tanda que completó con un cambio de mano para seguir al natural con cadencia y despaciosidad. Se metió entre pitones para culminar una faena que había desarrollado a base de capacidad, dominio y mucho oficio, imponiendo a su adversario. Culminó al natural con el palillo al revés y una buena estocada.

Marco Pérez corta una oreja al tercero
Marco saludó con una larga cambiada de rodillas junto a las tablas al tercero de la tarde, para después lucirse con variadas mientras se lo llevaba a los medios. Después de un emotivo brindis al maestro Capea, comenzó su labor de muleta de rodillas en los medios, sin probaturas, toreándolo, envolviéndoselo. Siguió sobre el derecho, bajándole la mano y llevándoselo a la cadera. Tuvo que recomponer y limpiar para evitar que le tocara la tela y se descompusiera. Le dio tiempo y sitio y empezó a llevarlo al natural, pero no tardó en recuperar el pitón derecho de un animal a medio gas. Lo llevó muy tapado, dejándole la muleta en la cara para tirar de la embestida y completar el muletazo. Pasaba de uno en uno, por lo que todo lo hizo Marco, que lo intentó pasar también en unos redondos invertidos. Metió bien el acero.

Morante, sin opciones para la expresión ni el lucimiento ante el cuarto
Morante de la Puebla trató de saludar con suavidad al cuarto, pero no le brindó las condiciones para por ser encontrar expresión y lucimiento. Se alcanzó la faena de muleta y, aunque Morante lo estaba esperando genuflexo en tablas, el animal salió ajeno. Logró meterlo en el engaño comenzar así su labor, pasándolo con suavidad, a pesar de que se quedara parado. El animal quería más que podía, pasaba sin clase ni entrega, por alto, pero Morante logró que, poco a poco, se fuera metiendo en el engaño a media altura. Fue mayor la maestría del diestro, que supo imponerse y sacar provecho de lo poco que le ofrecía supo adversario. Lo mostró incluso al natural, en largo y con despaciosidad. Continuó con un toreo a pies juntos, de nuevo sobre el izquierdo. Mató con acierto.

Luque desluce con el acero una gran faena
Luque tardó en poder encelar al quinto en su capote, pero logró meterlo y lucirse con variedad y expresión. Inició su labor de muleta a pies juntos, pasándolo por ambos pitones en el tercio. Le ganó terreno y siguió con algunos remates por abajo de gran calado y expresión. Se decidió por el pitón derecho de un animal que humillaba, pero al que le faltaba ritmo, así que Luque acortó las distancias, se la dejó en la cara y tiró de la embestida aprovechando la inercia para ligarlo. Siguió pasándolo con suavidad y mucha torería, abandonándose en un toreo de técnica y muchos matices. También lo mostró al natural, aprovechando la amplitud de los vuelos para darle mayor expresión al natural. Hubo unos cambios de mano que para muchos pasaron desapercibidos pero que estuvieron cargados de torería y buen hacer. Culminó su labor por el derecho, después de una faena larga que había cuajado desde el inicio. Deslució con el acero

Marco Pérez corta las dos orejas al sexto
Marco Pérez se fue a la puerta de chiqueros para recibir con una larga cambiada de rodillas al sexto de la tarde, sin embargo, el animal se le frenó y fueron momentos de tensión. Trato de seguir con su saludo pero lo desarmó. Se alcanzó la faena de muleta, pero antes brindó desde los medios al público. Comenzó con temple y despaciosidad, toreándolo por abajo. Lo citó en largo para aprovechar la inercia y envolvérselo con suavidad, dándole emoción y ligazón a las series, sin quitarle el engaño de la cara. Supo medir muy bien los tiempos de su adversario en una faena de premio. Cambió al pitón izquierdo, marcando el trazo con la ayuda para después echarle los vuelos a la cara y tirar del animal con profundidad, largura y firmeza. Su adversario se iba a pagando, pero la entrega absoluta de Marco hizo que pudiera cuajar su faena, derrochando capacidad y verdad.

Ficha del festejo:

Plaza de Toros de Salamanca. Toros de Garcigrande, La Ventana del Puerto, Domingo Hernández, Hermanos García Jiménez, Olga Jiménez y Carmen Lorenzo. Los animales fueron variados en comportamiento, siendo el menos aprovechable el cuarto. En su mayoría se prestaron al lucimiento y expresión de los diestros, dándoles opciones para el triunfo. Morante de la Puebla, oreja y saludos; Daniel Luque, oreja y saludos tras aviso; Marco Pérez, oreja y dos orejas.

 

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