Istres: David de Miranda exhibe un valor de tres orejas, Luque su poder y Aguado su arte con una excelsa faena

19 de junio de 2026/Stephan Guin/Foto: Muriel Haaz

Daniel Luque, David de Miranda y Pablo Aguado hacían el paseíllo, este viernes, en la primera de la feria taurina de Istres (Francia) para hacerle frente a un encierro de Zalduendo y La Purísima. A la postre, Aguado dejó la faena de la tarde al sexto, una excelsa obra a un toro de Zalduendo en la que hubo momentos a ralentí; tres orejas paseó David de Miranda, en una tarde de valor ante un lote que no terminó de romper, y fue él quien hizo que tirasen hacia adelante. Como también Luque, que exhibió poder frente a su lote y paseó un premio de su segundo.

El acero deja en ovación una cadenciosa faena de Luque al primero

El primer toro, de febrero de 2021, fue un astado para Daniel Luque, un colorado bien hecho. Humilló pero no se entregó de salida a las buenas verónicas del sevillano, que remató por abajo el cierre con suavidad. Empujó solo sobre un pitón en el caballo. Quitó por chicuelinas. Inició la faena a pies juntos por alto ante un toro noble, con fijeza y ritmo. Lo exprimió con cadencia Luque por la mano derecha, con momentos de verticalidad en tres series muy importantes. Escaso de fuerza el animal, pero siempre con buenas intenciones. Remató la faena por luquecinas, y dejó un pinchazo hondo y dos descabellos. Perdió premio. Saludos tras aviso.

David de Miranda, oreja del segundo, al que deja momentos meritorios a media altura

El segundo de La Purísima, marcado con el número 8 y nacido en febrero de 2022, fue un toro negro de 540 kilos que correspondió a David de Miranda. Se trató de un ejemplar bajo, hondo y basto de hechuras, muy amorrillado y cerrando la cara. El onubense lo recibió con una serie de delantales ante un animal que ya dejó patente su escasa disposición a humillar. En el caballo empujó con fuerza en la única vara que recibió, aunque sufrió una aparatosa vuelta de campana tras el encuentro. David de Miranda respondió después con un quite por tafalleras y caleserinas. En la muleta, el toro mostró fijeza y nobleza, aunque su principal defecto fue la dificultad para humillar hasta el final del muletazo, lo que condicionó notablemente la labor del torero. El diestro comenzó la faena por alto y dejó tres tandas por el pitón derecho llevadas a media altura, antes de lograr también tres series al natural. Sin embargo, la condición del astado impidió una conexión mayor con los tendidos. En la recta final, De Miranda redujo distancias con firmeza y exposición en terrenos cortos, rematando su actuación con unas ajustadas manoletinas. Un espadazo caído puso fin a la labor, siendo premiado con una oreja tras sonar un aviso.

Aguado, dos series de sabor ante la falta de raza y poder del tercero

El tercer toro de la tarde perteneció a la ganadería de Zalduendo, marcado con el número correspondiente y nacido en enero de 2022. De capa negra y correctamente hecho, fue un ejemplar algo menos cuajado que el resto de sus hermanos de corrida. Salió frío de chiqueros y muy suelto durante los primeros tercios, aunque permitió a Pablo Aguado dejar algunas verónicas de buen trazo y empaque. En el caballo apenas se entregó en la única vara que recibió, mostrando desde el inicio una falta de raza y de fuerza que terminaría condicionando toda su lidia. El toro tuvo un fondo de nobleza, pero careció de transmisión y de la energía necesaria para desarrollar las embestidas. Muy por encima de las posibilidades de su oponente, Aguado planteó una faena basada en el mimo y el cuidado constante de la condición del animal, logrando rescatar una buena serie por cada pitón pese a las escasas opciones que ofreció el astado. La labor del sevillano tuvo mérito por su capacidad para sostener el interés frente a un toro sin apenas recorrido ni emoción. Cerró su actuación con una estocada entera.

Luque puede y corta la oreja de la violenta embestida del sexto

El cuarto toro de la tarde, de Zalduendo, fue un ejemplar negro de 530 kilos, más cuajado y rematado que el anterior, que correspondió a Daniel Luque. El sevillano lo saludó a la verónica antes de enfrentarse a un animal que desde el inicio de la faena de muleta se mostró muy violento y exigente, obligando al torero a apretarle por abajo en los primeros compases genuflexos. Muy peligroso durante toda la lidia, el toro embistió siempre por dentro, poniendo a prueba la capacidad y el oficio de Luque, que logró dominarlo y someterlo en una faena de enorme mérito. Destacaron especialmente dos series al natural y otra con la mano derecha, construidas con firmeza, técnica y gran exposición ante un adversario sin entrega. Muy por encima de las condiciones del astado, Luque terminó imponiendo su ley en un trasteo de esfuerzo y autoridad que culminó con un buen arrimón final. Una estocada de gran efectividad puso el broche a su actuación, siendo premiado con una oreja tras sonar un aviso.

David de Miranda desoreja al quinto

El quinto toro de la tarde, de Zalduendo, marcado con fecha de nacimiento en enero de 2022, fue un ejemplar negro de capa y 522 kilos, bien hecho y de agradables hechuras, que correspondió a David de Miranda. El onubense lo recibió con verónicas de buen gusto y empaque, aunque el animal no terminó de emplearse demasiado en los engaños durante los primeros compases. En el caballo destacó una muy buena vara del picador ante un toro que sí empujó con fuerza en el peto. Ya en la muleta, el astado mostró humillación y recorrido en el inicio de la faena, que Miranda planteó por bajo con un comienzo muy torero y de gran personalidad. Las primeras tandas llegaron por el pitón derecho, mientras que al natural dejó series correctas. En la recta final, el matador decidió reducir distancias y torear muy cerca de los pitones, elevando el tono de la faena antes de rematarla con una serie de estatuarios. Un espadazo en todo lo alto puso fin a su actuación y le valió la concesión de dos orejas.

Aguado: una meritoria obra de arte al sexto

El sexto toro de la tarde, de La Purísima, nacido en febrero de 2022 y de 541 kilos, fue un ejemplar serio para una plaza de segunda en Francia, que correspondió a Pablo Aguado. El animal no se entregó de salida, sin que el toro empujara luego en el caballo, mostrándose además flojo en el peto. El tercio se cerró con un buen quite a la verónica por parte de Aguado. En la muleta, Aguado toreó con compás, naturalidad y una gran despaciosidad, especialmente sobre la mano derecha, donde dejó muletazos de excelente estética, destacando un trincherazo de auténtico cartel. Al natural también imprimió temple y gusto, aunque la faena adoleció en algunos pasajes de falta de empuje y transmisión por parte del toro. Aun así, el conjunto tuvo un claro contenido artístico, con matices de gran calidad y momentos de gran belleza, culminando en una última tanda al natural ejecutada a cámara lenta, de lo más destacado de la tarde. La obra, de alto nivel estético, se cerró con ayudados y trincherazos de enorme categoría antes de un medio espadazo en buen sitio que le valió la concesión de una oreja de peso.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Istres (Francia). Primera de feria. Corrida de toros.

Toros de Zalduendo –tercero, cuarto y quinto- y La Purísima -primero, segundo y sexto-.

Daniel Luque, ovación tras aviso y oreja tras aviso.

David de Miranda, oreja tras aviso y dos orejas.

Pablo Aguado, silencio y oreja.

Top