26 de junio de 2026/Suertematador.com
Seis toros de Zalduendo se lidiaban esta tarde en el coso de las Palomas de Algeciras para Alejandro Talavante, Juan Ortega y Pablo Aguado dentro de la tercera de la Feria Real. A la postre, los tres toreros salieron en volandas tras cortar dos orejas cada uno, en una imagen final triunfal de un festejo que hemos narrado así en directo:
El toreo despacioso de Talavante pasea una oreja del enclasado primero
Tuvo clase y buen ritmo el castaño que partió plaza, un animal al que el extremeño realizó una faena templada y limpia. Ya con el capote había embarcado la embestida del de Zalduendo para, más tarde, buscar con la pañosa la ligazón y la cadencia por encima del sometimiento. Se gustó por ambos pitones el extremeño, aunque fue al natural —o, mejor dicho, en el toreo en redondo— donde sus pasajes llegaron con mayor fuerza a los tendidos. Acertó en los terrenos y en las alturas; nunca buscó los toques bruscos, sino la suavidad ante un toro que siempre colocó la cara. Tuvieron largura y cadencia tanto el toreo fundamental como los remates por bajo y los de pecho. Tras una estocada en buen sitio, el toro tardó en caer y le fue concedida una oreja tras una labor pulcra y bien estructurada ante un ejemplar con virtudes.
Una cadenciosa y limpia serie al natural, lo mejor de la faena de porfía de Ortega al soso segundo
Muy poquita chispa tuvo el segundo de la tarde, un astado de Zalduendo que salió desentendido de los capotes, impidiendo a Juan Ortega soltarse a la verónica. Fruto de esa embestida desentendida, el animal estuvo a punto de arrollar a Jorge Fuentes al pasar entre el jaco y las tablas. Se cuidó al toro tanto en el caballo como en banderillas, pero nunca tuvo la virtud de desplazarse con ritmo por abajo. No quiso empujar un animal que también pecó de sosería y al que el sevillano realizó una faena de porfía. Lo mejor llegó en una serie al natural, templada y cadenciosa, con el astado tomando la muleta con ritmo y el torero acoplándose a la velocidad de su embestida. Sin embargo, fue un espejismo, pues el de Zalduendo mantuvo durante toda la lidia esa condición de acortar el viaje y hacer las cosas a media altura. Tras un pinchazo y una estocada, Juan Ortega saludó una ovación.
Aguado pasea una oreja tras una faena de sumo temple y despaciosidad al noble tercero de Zalduendo
Cinceló Pablo Aguado una preciosa faena al noble tercero, un toro con clase y cierto ritmo al que el sevillano dibujó muletazos por ambas manos de fino trazo. Ya con el capote había sorprendido a los tendidos con una chicuelina previa a un manojo de verónicas de su personal concepto. Tras el paso por el caballo firmó un garboso quite por chicuelinas, rematado con una media tras la cadera, antes de la destacada actuación de Iván García y Sánchez Araujo, que se desmonteraron tras dejar tres grandes pares de banderillas. Todo lo hizo con armonía y naturalidad, desde el inicio de su trasteo hasta el colofón por bajo. Su labor estuvo sostenida por el temple, el buen gusto y la naturalidad ante un toro que, si bien no mantuvo el ritmo ni la humillación hasta el final, sí tuvo un buen embroque y una embestida templada. Se la dejó siempre muerte y tiro del astado pacense en una labor donde buscó ese toreo reposado, de figura vertical y toreo sobre la cintura. Acarició la embestida del animal en series donde todo quiso hacerlo con suma despaciosidad. Gustó y se gustó el sevillano en una obra de fino estilista, rubricada con una estocada tendida que le privó del doble trofeo.
Talavante cuaja al encastado cuarto, pero un pinchazo deja todo en una oreja
El cuarto de la tarde fue otro de los buenos animales del encierro de Zalduendo, un astado que tuvo transmisión y una encastada embestida en las telas del pacense. Ya de capa se había estirado a la verónica Talavante, pero fue con la pañosa donde dejó pasajes de gran interés, antes de un gran tercio de banderillas protagonizado por Javier Ambel, que saludó montera en mano. Alejandro se la dejó siempre puesta y buscó que el animal se viniera con su propia inercia para engancharlo y, después, soltar el muletazo por detrás de la cadera. Quiso llevar siempre la embestida por abajo, apretando al de Zalduendo una vez que iba metido en las telas. Al natural también se gustó el extremeño, que firmó en Algeciras una tarde predispuesta y entonada. El de Zalduendo ofreció una volcánica embestida, no exenta de ritmo y nobleza, aunque fue perdiendo repetición conforme avanzaba el trasteo. Lo que caminaba hacia el doble trofeo se quedó finalmente en una oreja, después de un pinchazo previo a la estocada definitiva.
Ortega se asegura la puerta grande tras una labor de entrega y compromiso ante el geniudo quinto
Anduvo muy dispuesto Ortega con el quinto, un toro que tuvo movilidad, pero no la clase necesaria para deslizarse tras los trastos. Lo recibió el sevillano con un farol de rodillas antes de soltar las muñecas en un templado recibo a la verónica. Se cuidó al toro en el caballo antes de sobresalir Jorge Fuentes y Perico, quienes se desmonteraron tras una entonada actuación. No quería Ortega irse de vacío, de ahí que diera un paso adelante ante un astado al que le costó entregarse. Dejó muletazos de su personal corte, aunque el toro tendía a frenarse y a echar la cara arriba. Al natural le costó algo más limpiar los muletazos, algo que sí consiguió en el toreo en redondo. No le importó la condición del animal; lo trató como si fuera un buen toro, algo que los tendidos captaron rápidamente. Dejó una estocada de gran ejecución, volcándose encima del animal, y, aunque el usía quiso guardarse el segundo pañuelo, la presión popular hizo que diera su brazo a torcer y concediera esa segunda oreja que le abría la puerta grande.
Esfuerzo de Aguado en el sexto, al que corta otra oreja
Con el sexto, un toro de acusada brusquedad que nunca quiso desplazarse ni romper hacia adelante, Pablo Aguado volvió a poner de manifiesto su capacidad para insistir y buscar lo imposible. El sevillano le presentó siempre la muleta en la cara, confiando en despertar una embestida que jamás terminó de aparecer. El animal no tuvo malas intenciones, pero sí una absoluta falta de fondo y transmisión, lo que impidió dar continuidad a una labor en la que, pese a todo, brotaron algunos muletazos de buen gusto y excelente trazo. Una estocada arriba rubricó su esfuerzo y le permitió cortar una oreja.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros de Algeciras. Tercera de la Feria Real. Corrida de toros. Media entrada.
Toros de Zalduendo.
Alejandro Talavante, de blanco y oro: oreja y oreja.
Juan Ortega, de verde manzana y oro: ovación y dos orejas.
Pablo Aguado, de buganvilla y oro: oreja y oreja.
CUADRILLAS:
Saludaron en banderillas Iván García y Sánchez Araujo en el tercero.
Saludó Javier Ambel en el cuarto.
Saludaron Jorge Fuentes y Perico en el quinto.