Morante y Pablo Aguado abren la Puerta Grande en Gijón (Fotos y Video)

15 de agosto de 2026/Patricia Prudencio Muñoz/Fotos: Emilio Méndez

La Plaza de Toros de El Bibio ha celebrado una corrida de toros con los tendidos llenos, en la que Morante de la Puebla, Manzanares y Pablo Aguado se midieron a los ejemplares de la ganadería de Núñez del Cuvillo. Los toros fueron variados en comportamiento y entrega, permitiendo la expresión y el triunfo de la terna. Morante de la Puebla cuaja importantes muletazos al primer sobrero de la tarde, al que mostró por ambos pitones con torería y despaciosidad. Desarrolló una gran labor ante el cuarto, al que llevó en corto, cosido al engaño, con expresión y sabor añejo. Sin embargo, falló con el acero. Manzanares llevó al segundo de la tarde muy despacio y a media altura, dosificando, aunque empañando su labor con el acero. Manzanares desarrolló una importante faena ante el quinto, pero que volvió a empañar con el acero. Aguado cuajó su faena ante el tercero, al que mostró por ambos pitones con clase y despaciosidad. Aguado cuajó muletazos de clase y calado ante el sexto, que lo envolvió con torería y despaciosidad, encontrando mayor ritmo y emoción.

Morante de la Puebla corta las dos orejas

Morante de la Puebla saludo al primero de la tarde, un toro que no le permitió la expresión y que fue devuelto a corrales. En su lugar salió el primer sobrero, de la ganadería titular con el que se estiró a base de verónicas bien realizadas después de haberlo metido. Inició su labor de muleta junto a las tablas, a pies juntos, pasándolo con torería y desmayo. Continuó sobre el derecho, en una tanda corta y bien medida a media altura. No tardó en mostrarlo al natural con una series que desbordaba entrega y mérito, una vez dentro se adorno y expresó con el animal. Aunque alternó pitones, el diestro cuajó pases de mucho sabor y entidad, calando en los tendidos. Mató a la primera con una estocada entera.

Manzanares saluda una ovación en el segundo de la tarde

Manzanares saludó al segundo de la tarde a pies juntos a base de verónicas lucidas. Se fue a los medios tras un ligero trasteo para comenzar su faena de muleta. Se decidió, en aquelloș terrenos, por el pitón derecho, logrando una tanda en la que lo metió y llevó ligado. No tardó en cambiar al natural encontrando la conexión con unos tendidos entregados a su labor. Lo llevó a media altura, cuidando mucho su embestida, pasándolo muy despacio, dosificando entre series. Sin embargo, todo lo alcanzado en la faena, lo empañó con el acero. Lo metió al segundo intento a recibir.

Aguado corta las dos orejas al tercero

Aguado saludó con torería y despaciosidad al tercero, al que llevo con gusto y clase. Tras un gran tercio de banderillas y un brindis al público desde los medios comenzó su labor de muleta.
Lo hizo de rodillas al hilo de las tablas, pasándolo por ambos pitones, para después darle sitio y tiempo y continuar sobre el derecho con gusto y suma despaciosidad. Hubo plasticidad y emoción ante un toro al que entendió y supo llevar. Cambió al toreo al natural, llevándolo a media altura, cuajando los pies a base de clase y verticalidad. Completó una faena repleta de detalles y. un aire sevillano que se hizo notar.
Culminó con unas manoletinas y todo un estoconazo.

Morante saluda una ovación ante el cuarto tras una fuerte petición

Morante no se pudo estirar con el cuarto de la tarde; al que brego y llevó pasándolo por ambos pitones. Inició su labor de muleta al hilo de las tablas a pies juntos, con unos avudados por alto. En el tercio se decidió por el pitón izquierdo, configurando una primera tanda al natural, a la que siguieron más, durmiendo los relojes de Gijón. Toreó despacio, por abajo y con profundidad, aprovechando las
condiciones de un animal que le permitió la expresión. Aunque se iba quedando cada vez más corto, Morante lo exprimió en las distancias cortas, dejándosela muy puesta para poder arrastrarlo después del engaño. Lo llevó cosido en una faena de mucho peso, desarrollada, mayoritariamente, por el pitón izquierdo. Falló con el acero.

Manzanares saluda una ovación

Manzanares saludó con gusto al quinto de la tarde, estirándose por verónicas. Se alcanzó la faena de muleta y lo pasó por ambos pitones mientras le ganaba terrenos y se lo llevaba al tercio. Se decidió por el pitón derecho para comenzar con una tanda llevada y de gusto. Siguió insistiendo por aquel pitón. Tiró del animal hacia adelante, siempre con la muleta muy puesta en la cara. Lo mostró al natural, pero después de un par de series recuperó el pitón derecho, por donde encontró mayor acople y transmisión, pudiendo llevarlo en largo y con mayor profundidad. Lo metió en su muleta a base de verdad y entrega, muy poco a poco.

Aguado corta una oreja al sexto

Pablo Aguado se estiró con gusto ante el sexto. Se alcanzó la faena de muleta y Aguado decidió iniciarlo junto a las tablas con unos ayudados por alto para después bajarle la mano. Siguió a pies juntos para después pasarlo a media altura con gusto y cadencia sobre el pitón derecho. Sin embargo, cambió al izquierdo y de uno en uno encontró el acople perfecto, encajándose de riñones para envolvérselo.
Retomó el derecho y recupero el ritmo y el calado en los tendidos. Metió el acero, pero el animal tardó en doblar y tuvo que usar el descabello.

Ficha del festejo:

Plaza de Toros El Bibio. Toros de Núñez del Cuvillo para Morante de la Puebla, dos orejas y ovación; José María Manzanares, ovación y ovación; Pablo Aguado, dos orejas y oreja.

 

 

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