Andrés García corta una oreja de mucho peso en una tediosa tarde de Guadalest en Villar de Prado

11 de septiembre de 2026/Fotos: Patricia Prudencio

La Plaza de Toros «Los Álamos » la localidad madrileña de Villa del Prado albergó una novillada picada, la tercera del I Certamen La Trilla de Oro de la Sierra Oeste, acartelados los novilleros Cristian González, Andrés García y Juan Alberto Torrijos que sustituyó a Rafael de la Cueva, que se midieron a los novillos de la ganadería de Guadalest. Los animales se mostraron variados en comportamiento y entrega, aunque planteando dificultades en la tela. Andrés García encontró mayor expresión con su primero y segundo de la tarde, un novillo manejable que se prestó, aunque también con teclas, pudiendo dejar pinceladas de mucho peso y una estocada certera. No tuvo demasiadas opciones con el quinto, un toro de embestida bronca y deslucida que sacaba la cara alta y poco ayudaba al torero

Andrés García corta una oreja al segundo de la tarde

Andrés García bregó con el segundo, para después estirarse con él a la verónica en su saludo capotero. Genuflexo lo fue pasando, probando y sacando con torería. Por el pitón derecho quiso comenzar su faena en los medios, ligando los pases con pierna atrás, enroscandose con el. Siguió por ese pitón con despaciosidad dejando una tanda reconocida en el tendido. Cambió al natural dejando naturales largos y profundos. Retomó el derecho con la muleta puesta y tiró de él con sabor. Volvió al izquierdo y de uno en uno lo pasó con cadencia. El animal ya se había venido a menos y decidió volver al derecho y dejar una última serie con ritmo. Lo mató de una estocada certera.

Andrés García, sin opciones ante el quinto

Andrés García bregó con el quinto, un novillo incierto y suelto al que pudo llevar con algunas verónicas. Se alcanzó la faena y brindó al respetable, después inició su labor doblándose con su adversario pasándolo por ambos pitones hasta sacarlo del tercio. Siguió sobre el pitón derecho de un novillo áspero y de escasa clase que protestaba. Insistió por aquel pitón tratando de meterlo en el engaño, bajándole la mano con poder y decisión. No tardó en mostrarlo al natural, pero aquel animal. El animal era ajeno a sus demandas, pasaba sin decir demasiado, desluciendo el trazo a su paso ante la entrega y verdad de Andrés. Decidió no alargar aquella labor en la que lo ha intentado todo.

 

 

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