Ignacio Garibay da una importante vuelta al ruedo y el presidente niega la oreja a un buen Manuel Domínguez en la primera de San Miguel de Sevilla

Patricia Prudencio Muñoz/Fotos Emilio Méndez

La Real Maestranza de Sevilla ha celebrado una novillada, la primera de su Feria de San Miguel, en la que Olga Casado, Ignacio Garibay y Manuel Domínguez se midieron a los ejemplares de Garcigrande. Los animales fueron variados en entrega y comportamiento, aunque en su mayoría escasos de contenido, fuerza y entrega, dificultando el triunfo de la terna. Olga lo intentó ante el primero, mostrando por ambos pitones a un toro que duró poco y que transmitía en exceso. Se impuso al cuarto, un novillo escaso y soso con el que cuajó muletazos aislados por ambos pitones, sobre todo al natural. Garibay comenzaba su faena sufriendo una fea voltereta ante el segundo. Sin embargo, se repuso y cuajó muletazos largos y profundos por el derecho y de buen gusto por el izquierdo. El quinto no le brindó opciones al mexicano, que las buscó en todo momento, completando una faena de oficio y torería, logrando robarle muletazos aislados de mucho sabor. Manuel Domínguez se encontró con un tercero sin fuerza ni motor, pero con detalles, a pesar de ello, tuvo que hacerlo todo, logrando robarle las embestidas y pasarlo a cámara lenta. Domínguez tuvo entrega y decisión ante el incierto y escaso sexto que no le brindó opciones. A pesar de ello, alargó su labor

Olga Casado, intentos ante el escaso primero

Olga Casado se estiró con gusto a la verónica en el tercio en su saludo al primer toro. Se echó el capote a la espalda y se lució en el quite, al que replicó Garibay con variedad y ciñéndoselo al extremo. Después de un brindis personal a su mozo de espadas Antonio Márquez, comenzó su labor de muleta genuflexo, tratando de tirar del animal para sacarlo y seguir doblándose en el tercio. Se decidió por el pitón derecho, tocándolo con firmeza en la cara para envolvérselo en el tercio mientras se la dejaba muy puesta. Le dio tiempo y sitio para continuar en los mismos terrenos. Sin embargo, el animal pasaba a media altura sin entregarse del todo en los primeros intentos al natural. Tiró del animal y se lo llevó más hacia los medios para comenzar con una tanda por el izquierdo. Tuvo que cruzarse y echarle los vuelos al hocico para hacerlo pasar, ya que cada vez le costaba más. La insistencia crecía y, aunque seguía manteniendo la atención de los tendidos, aquel novillo no la permitía redondear su labor. Cambió de nivel al derecho, ahora sí, para bajarle la mano y envolvérselo de dos en dos. Después de aquello la impaciencia fue aumentando y decidió matarlo.

Garibay vuelta al ruedo ante el segundo

Garibay emocionó desde el primer momento con un novillo al que le costó salir. Lo recibió con un farol y después se estiró con el a base de verónicas de muy buen gusto. Breve pero muy aplaudido fue el quite de Manuel Domínguez. Se alcanzó la faena de muleta y el mexicano se fue directo a los medios para brindar desde allá. Comenzó en el tercio a pies juntos, para después empezar a llevarlo al paso, siendo prendido bruscamente y quedando a merced de los pitones. Se respiró y volvió a la cara del animal, pasándolo por ambos pitones, variando la altura hasta definirse por el derecho con un trazo largo y profundo muy del gusto de los tendidos. Cambió al izquierdo y uno a uno fue dando forma a una serie de temple y suavidad con la que arrastró las embestidas detrás del engaño. Se encajó con el animal y siguió bajándole la mano encontrando el gusto y la continuidad en el uno a uno, limpio y templado. Volvió al pitón derecho, dejándosela en la cara y tirar de la embestida de su adversario con una tanda que provocó la ovación desde los tendidos. Sin embargo, inconformista y poderoso decidió seguir alternando pitones con aquel toreo largo y de gusto en el que se lo pasó por donde quiso. Culminó a pies juntos y una estocada defectuosa que le obligó a descabellar.

Manuel Domínguez saluda una ovación tras una buena faena en la que le niegan la oreja

Manuel Domínguez saludó en su capote al tercero, primero genuflexo y después yendo tras el para poder encelarlo y estirarse en los medios con un novillo que no le brindó opciones para ello. Brindó al público y al hilo de las tablas comenzó su faena de muleta, lo hizo por ayudados, dándole su tiempo después de que el animal perdiera las manos. Más allá del tercio siguió pasándolo por ambos pitones, aunque sin terminar de bajar la mano. Eligio continuar sobre el derecho, muy despacio, a media altura, tocándolo a base de voz y poder para llevarlo detrás del engaño. Aquella serie le sirvió para conectar con los tendidos. Sin embargo, había que insistirlo para hacerlo pasar, tocándolo prácticamente en la cara para meterlo. Le faltaba fuerza y motor a su adversario, pero Domínguez no dejó de intentarlo e incluso lo mostró al natural para robarle los pases a cámara lenta. Sin embargo, hubo algo en aquellas embestidas que le permitieron a Manuel encontrar expresión. Culminó a pies juntos y una estocada efectiva.

Olga Casado, entrega y oficio ante el escaso cuarto

Olga Casado frenó en su capote al cuarto estirándose con él a base de gusto y despaciosidad. Se echó el capote a la espalda Garibay para lucirse en su turno de quites. Se alcanzó la faena de muleta y Olga brindó desde los medios al público para después iniciar su labor acortando las distancias con su adversario. Lo pasó por ambos pitones mientras le ganaba terreno y se lo llevaba más allá del tercio a base de oficio. Después de aquel inicio decidió continuar sobre el derecho, tocándolo y envolviéndoselo con cierto ritmo y calado. Se encajó y empezó a bajarle la mano en tandas discontinuas, pero en las que no faltó la entrega ni el ritmo. El animal se paraba, pero empujaba de la embestida siempre hacia adelante. Cambió al izquierdo, teniendo que insistirle para hacerlo pasar, lográndolo de uno en uno, eso sí, con un trazo largo en el que se lo llevó a la cadera. Se dispuso incluso de rodillas, tratando de sacarle lo poco que le ofrecía el novillo. Cambió al natural y le pegó unos pases con los que acalló a muchos. Sin embargo, decidió alargar una labor que no le estaba brindando opciones. Metió la mano con acierto, pero el animal tardó en doblar, teniendo que descabellar.

Garibay, sin opciones ante el quinto

Garibay salió muy apanado, saludando con gusto, variedad y muy a la mexicana al quinto de la tarde, con la veleta. Después de que el animal pasara por el caballo y de que se completara el tercio de banderillas comenzó la faena de muleta. Garibay se fue a los medios para brindar al público e iniciar su labor en el tercio con unos ayudados por alto. No tardó en sacarlo más allá de la línea y continuar con su inicio de faena, pasándolo por ambos pitones. Prácticamente en los medios se decidió por el derecho, primero pasándolo en largo sin poder evitar que el animal se fuera ajeno. Volvió a empezar, dejándosela puesta en la cara para sujetarlo y mantenerlo en el engaño. Le dio tiempo y sitio para reestructurar aquella faena en la que el animal iba a colaborar más bien poco. Cambió al natural, toreando con profundidad, ordenando en el uno a uno, tocándolo con insistencia en la cara. A pesar de ello, su entrega y perseverancia le hizo robar muletazos aislados de mucho peso y calado. Alternó pitones y apuró las distancias, culminando con unos invertidos en redondo ante un toro que cada vez se quedaba más parado. Metió una estocada entera con la que tardó mucho en doblar.

Manuel Domínguez empaña con el acero una labor de entrega

Manuel Domínguez se estiró dejando pinceladas en su saludo capotero al sexto. Después del tercio de banderillas se alcanzaba la faena de muleta que iniciaba después de un brindis personal. Comenzó a pies juntos, tanteándolo por ambos pitones, sacándolo con habilidad de aquellos terrenos y tirar del animal más allá del tercio. Se dispuso con firmeza ante una embestida incierta y poco entregada. A pesar de ello, continuó sobre el derecho, tratando de alargar el trazo, bajándole la mano. Fue más meritoria que lucida su labor ante el sexto, del que robó algún que otro muletazo aislado. Falló con el acero.

Ficha del festejo:

Sevilla. Novillos de Garcígrande para Olga Casado, ovación y saludos tras aviso; Ignacio Garibay, vuelta al ruedo y ovación; Manuel Domínguez, ovación y silencio

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