
18 de julio de 2025/Texto y fotos:Emilio Méndez
La plaza de toros de Mont de Marsan ha celebrado la tercera corrida de toros de su Feria de la Madeleine 2025, en la que los diestros Fernando Robleño, Damián Castaño y Juan de Castilla se medirán a los ejemplares de la ganadería de José Escolar. Los animales fueron variados en comportamiento, mostrando bravura y presentando muchas teclas a los diestros, a los que les exigió. Destacaron, aunque también siendo muy exigentes fueron el tercero y el cuarto, ambos aplaudidos en el arrastre. El más importante fue el sexto, un buen toro de José Escolar. Fernando Robleño mostró firmeza ante el primero de la tarde, un toro complejo y de muchas teclas. Desarrolló todo un faenón ante el cuarto, un toro bravo y exigente con el que se entregó a base de maestría, oficio y mucho corazón, conectando con fuerza con los tendidos.Damián Castaño encontró un toro bravo que vendió cara cada una de sus embestidas, teniendo que realizar una labor de gladiador. Se entregó con todas las consecuencias ante el quinto, un complicadísimo toro con el que expuso y que lo prendió dramática enteando a matar. Sin embargo, pudo robarle muletazos de mucho mérito por el izquierdo, corriéndole la mano. Juan de Castilla estuvo muy firme con el tercero y sobre todo con mucha verdad, exponiendo. Desarrolló una importantísima faena ante el sexto, un buen toro de José Escolar, con el que se abandonó e incluso toreó con gusto. Su labor se vio empañada con el acero.
Robleño, ovacionado tras una faena meritoria ante el complejo primero
Salió el primero de la tarde para Fernando Robleño, al que saludó con algunos capotazos de tanteo. En la faena de muleta, mostró firmeza y mucha disposición ante un toro complicado que siempre sacaba la cara alta. A pesar de ello, logró robarle muletazos de mucho mérito. Culminó con una estocada en buen sitio.
Damián Castaño empaña con el acero una meritoria faena con el segundo
Damián Castaño saludó al segundo de la tarde y primero de su lote, un toro bravo al que bregó con mucha soltura y le fue ganando terreno hasta llevárselo a los medios con torería. En el tercio de varas el de José Escolar empujó con fuerza en el caballo. Le siguió un gran quite por gaoneras de Juan de Castilla. Inició el salmantino su faena doblándose con su oponente. Resultó una labor compleja, pues el toro vendía cara cada una de sus embestidas. Sin embargo, también hubo muletazos de mucho mérito, sobre todo por el pitón izquierdo, pitón por el que le pudo correr la mano. Desafortunadamente, aquella meritoria labor se vio empañada por el mal uso de los aceros, teniendo que descabellar.
Juan de Castilla, firmeza ante un tercer toro que fue aplaudido en el arrastre
Juan de Castilla recibió al tercero se la tarde con solvencia en su capote, bregando con diligencia a un toro bravo que después fue picado hasta en tres ocasiones. Se alcanzó la faena de muleta, pero antes brindó a un miembro de la Comisión taurina. Se dobló con el animal, estando muy firme y sobre todo con mucha verdad, exponiéndose por ambos lados, cruzándose y buscándolo en el sitio, logrando muletazos de mucho mérito. Sin embargo, falló con el acero.
Fernando Robleño corta la primera oreja de la tarde tras una importante faena al cuarto
Fernando Robleño saludó con algunos capotazos muy buenos al cuarto, un toro que salió con chispa, con emoción rematando y con bravura. Poco a poco se fue haciendo el diestro con su oponente, al que después puso en suerte al caballo. A continuación, comenzó un tercio de varas en el que lo picó muy bien Pedro Iturralde. Sin embargo, en banderillas complicó, por su bravura, la labor a los subalternos. Se alcanzó la faena de muleta, en la que Robleño estuvo muy entregado, siempre con maestría, pudiendo cuajarle todo un faenón a un toro de José Escolar que exigía, muy técnico. Se empleó Robleño con sabiduría, con experiencia y con mucho corazón, cuajando muletazos por ambos lados, dotados de profundidad, gustándose. Incluso lo toreó despacio, conectando muy fuerte con los tendidos, que se entregaron a su faena. Culminó con un estocadón, suficiente para pasear una oreja que le supo a Puerta Grande.
Damián Castaño, entrega y firmeza ante un complicadísimo quinto que lo prendió dramáticamente
Salió el quinto de la tarde, un toro bravo y complicado, que le correspondió en suerte a Damián Castaño, que lo saludó con algunos capotazos muy meritorios. En la faena de muleta, en diestro estuvo muy entregado, pudiendo cuajar, por momentos, algunos muletazos muy buenos. Se la jugó con un toro que se empezaba a quedar. Puso siempre los muslos, exponiendo, estando en el sitio. A base de entrega le robó los muletazos de uno en uno, muy meritorios. Se tiró a matar y el toro le dio una cornada, prendiéndolo feamente en la parte lateral del gemelo derecho. No pudo culminar con su labor en la suerte suprema, teniendo que ser llevado a la enfermería. Fue Robleño quien ejerció como director de lidia y mató al quinto.
Juan de Castilla empaña con los aceros una gran faena ante un buen toro de José Escolar
Salió el sexto, un gran toro al que Juan de Castilla lo fue metiéndo en el capote, bregándolo con torería. En el tercio de varas, el de José Escolar empujó bien en el caballo, completando un tercio que dio paso a banderillas, donde se desmonteró Iván García tras dejar dos buenos pares. Se alcanzó la faena de muleta, pero antes brindó al respetable, para después iniciar su labor desde los medios con una tanda con la mano derecha. La faena fue a más, sobre todo por ese pitón derecho, cuajando tandas de gusto y mucha profundidad. Hubo momentos en los que incluso toreó con temple a un toro también entregado. Fue una faena importantísima en la que el colombiano se abandonó por momentos. Desafortunadamente, lo que parecía un gran triunfo, se empañó tras fallar con el acero y tener que desacabellar.
Ficha del festejo:
Mont de Marsan. Feria de la Madeleine. Casi lleno. Toros de José Escolar. Los animales fueron variados en comportamiento, mostrando bravura y presentando muchas teclas a los diestros, a los que les exigió. Destacaron, aunque también siendo muy exigentes fueron el tercero y el cuarto, ambos aplaudidos en el arrastre. El más importante fue el sexto, un buen toro de José Escolar. Fernando Robleño, ovación y oreja; Damián Castaño, palmas y herido; Juan de Castilla, ovación y ovación.
Incidencias: Al finalizar el paseíllo, el Ayuntamiento de Mont de Marsan y la Comisión Taurina dieron un merecido reconocimiento a Fernando Robleño. Además, Rubén Sánchez, de la cuadrilla de Damián Castaño, se desmonteró en el quinto tras su buena labor e Iván García en el sexto.