Destacan los naturales de García Pulido en la novillada de la Feria de Otoño de Madrid (Fotos y Video)

5 de octubre de 2023/Patricia Prudencio Muñoz / Fotos Emilio Méndez

Madrid celebraba la segunda novillada de su Feria de Otoño con un cartel compuesto por Jorge Molina, García Pulido y Cristiano Torres, que se midieron a los de Fuente Ymbro. El encierro anuló las opciones a los espadas, que se mostraron voluntariosos. Las faenas acabaron de más a menos con unas embestidas que poco a poco se iban apagando. Destacó el segundo de la tarde, con teclas, en las manos de García Pulido, encontrando el compás al que llevarlo y aguantarlo en una faena bien definida en la que pudo expresarse. Jorge Molina quiso y le puso ganas a los de su lote, tratando de robarles las embestidas. Cristiano Torres revolucionó a base de valor, en el día de su presentación en Madrid. Le puso toda la emoción que los animales no le prestaron, metiéndose en terrenos comprometidos, exponiendo. Los aceros tampoco fueron lo más destacado de la tarde, de hecho, de no haber sido por la espada algún que otro premio hubiera paseado en el cuarto, una faena meritoria aun sabiendo de las opciones que le planteaba.

«Lavandero» y Jorge Molina abrían la tarde con un saludo capotero llevado por verónicas. Se alcanzó la faena de muleta, pero antes brindó desde los medios, lo pasó genuflexo, sacándolo del tercio, muy despacio. Aligeró el trasteo y se puso sobre el pitón derecho, con un toro que le soltaba la cara y con el que no terminaba de ahormar las embestidas. Le bajó la mano y empezó a dibujar un trazo curvilíneo con el que se lo llevó a la cadera, envolviéndoselo. Tuvo que tocarlo con brusquedad en la cara a un astado que no decía nada. Inició el toreo al natural, metiéndolo en el tercio, echándole los vuelos y tratando de tirar por abajo, acortando las distancias, cruzándose, tratando de robarle unas embestidas escasas y carentes de contenido. Lo pasó y lo colocó en suertes, dejando una espada que hundió con acierto.

García Pulido bregó al primero de su lote, un novillo de Fuente Ymbro con el que no se pudo estirar. En la faena de muleta, genuflexo, lo pasó por abajo, probándolo por ambos pitones para después tirar del animal y sacarlo. Se decidió por el derecho, dándole continuidad a las embestidas de un astado que tenía ritmo y acometía con prontitud. Le dejó tiempo y sitio después de cada serie, para después citarlo en la media distancia, adelantándole la mano para encauzarlo en el trazo y llevarlo metido. El animal seguía con fijeza el engaño, luciendo sus embestidas en los muletazos de García Pulido que le supo mantener la mano baja y llevarlo templado de principio a fin. Cambió al izquierdo y tuvo que acoplarse de nuevo, pero a cámara lenta lo acabó toreando al natural, con un trazo largo y delicado. Echándole los vuelos al hocico, sin deslucir, con dominio y poder. Se lo llevó al tercio con despaciosidad, fue la espada la que deslució, una espada qUe entró al segundo intento, pero con un efecto rápido.

Salió el tercero de la tarde, al que saludó Cristiano Torres en una brega llevada que dejó alguna que otra nota. Se alcanzó la faena de muleta y Cristiano Torres buscó la manera de darle el sabor al inicio, un inicio que buscó de rodillas, más allá del tercio, citándolo en la larga distancia para después pasárselo por la espalda en un pase cambiado. Siguió sobre el derecho, muy encima del novillo exigiendo en las tandas cortas. Le bajó la mano, obligándolo, metiéndole la franela en la cara, arrancando embestidas sin vida. Cambió al pitón izquierdo, buscándolo a pitón contrario, teniendo que perderle pasos, ante la incertidumbre de su recorrido. Sin terminar de salir del tercio, siguió pasándolo, uno a uno, ante unos tendidos ajenos a la faena. Salía con la cara alta y desentendido. Recuperó el pitón derecho y lo volteó sin aparentes consecuencias. Volvió a cara del animal para meterse entre pitones, apurando al límite. Pinchó en la suerte suprema.

Marcaba el ecuador del festejo «Zalagorda» al que Jorge Molina saludó con la seda, bregándolo sin lucimiento. En la faena de muleta lo pasó y, sin un trasteo previo, se puso a torear sobre el pitón derecho, echándoselo a la cadera, en un trazo largo y profundo por abajo. Le dio sitio, sin agobiarlo, dosificando los pases. El animal tenía ritmo, pero más de tres muletazos empañaba la armonía. Cada vez se le quedaba más corto y en el toreo al natural no culminaba el pase, apurando las distancias con un novillo que no le iba a dar nada por el izquierdo. Recuperó la mano derecha, de más a menos, teniendo que meterse en los terrenos de tablas para pasarlo y robarle sus últimas embestidas. Lo pasaportó.

García Pulido dejó unos buenos lances de recibo con el segundo de su lote. Salió a los medios para brindar al público, después lo esperó allí para recibirlo en la franela de rodillas. Un inicio que despertó al respetable.  Continuó sobre el derecho, muy asentado, decidido en el cite, templando las embestidas y ahormándolas. El novillo avisaba, cada vez se paraba más, pero García Pulido, a pesar de que poco a poco se fuera apagando «Hostelero» mantuvo su empeño en completar la faena. Le puso ganas, estuvo voluntarioso, pero sabía de las escasas opciones que le estaba brindando el astado. No tenía prontitud, le miraba y se le vencía, acabó metiéndose por dentro y volteándolo feamente. Rápidamente, mostó la muleta sobre su mano derecha y siguió pasándolo en las distancias cortas, con un novillo que no le dejó limpiar ni un muletazo, soltando la cara. Culminó por bernadinas y una estocada fallida.

Sin un saludo capotero lucido entre «Incapaz» y Cristiano Torres, sonó el cambio de tercio. Lo tanteó y pasó por ambos pitones en el inicio de faena. Firmeza y determinación, pero sin contenido en las embestidas del animal lo pasó en largo y por abajo, embistiendo con el, envolviéndoselo a la cadera. Al natural pudo darle algo más de cuerpo a la embestida desclasada y sosa del de Fuente Ymbro, a la que intentó abrir y continuar. Trató de buscar la emoción con los pases cambiados por la espalda, apurando en las distancias largas mientras mantenía el pitón izquierdo. Sabía que había nada, pero vino a demostrar y eso hizo, con valor y garra dejó un cierre de rodillas con un novillo incierto. Se tiró con todo en la suerte suprema.

Las Ventas. Novillos de Fuente Ymbro. El encierro anuló las opciones a los espadas, que se mostraron voluntariosos. Las faenas acabaron de más a menos con unas embestidas que poco a poco se iban apagando. Destacó el segundo de la tarde, con teclas. Jorge Molina, palmas tras aviso y silencio;  García Pulido, ovación tras aviso y ovación; Cristiano Torres, silencio tras aviso y silencio.

 

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