6 de enero de 2026/Javier Vaquero
Con tiempo lluvioso, una entrada hasta las banderas y un cartel bastante llamativo se cumplió la segunda corrida de la Feria de Manizales en su edición 71. Se corrieron astados bien presentados de la ganadería bogotana de Santabarbara, de propiedad del Capitán Carlos Barbero. En cuanto al juego disímiles entre sí, destacando el lidiado en segundo lugar, que mereció el honor de la vuelta al ruedo. Si bien no hubo kilos de más, hubo toros con trapío.
Román Collado
En primer lugar saltó a la arena un castaño en chorriado, muy bonito, de 452 kilos, al que Román saludo con algunos lances, que no alcanzaron a calificarse como verónicas, por las condiciones de las embestidas.
Román brindó al público y muleta en mano inició rápidamente con un muletazo por alto para empalmar derechazos de mando a Traje Roto, un Santabarbara que era un poco tarde en la acometida, pese a lo cual la técnica sacó buen partido robándole muletazos.
La muleta planchada tiraba una y otra vez tras la voz de hey. Las distancias jugaron también un papel importante. El público pedía la música y el palco tardó en ordenarla. Román confeccionó una faena muy inteligente y de poder. Persistir era la consigna que llevaba el español con un toro a menos.
Estocada defectuosa y seguidilla de fallos con el acero, inclusive saliéndose de la suerte de manera desproporcionada. Silencio al español y pitos al toro.
Román entró a lidiar el tercero del festejo al resultar herido Juan de Castilla, brindó a su compañero colombiano y citó en el centro del ruedo. Dos pases cambiados por la espalda y muletazos por alto fueron el saludo.
La faena fue de injundia, más que de arte, Román sacó partido por su insistencia a uno que pasaba sin mayor interés. Mérito en cada muletazo. La espada atravesada y descabello.
En quinto lugar salió caperuzo, un negro que persiguió el engaño que le mostró Román para saludarlo con una larga cambiada. Luego un par de verónicas y paso al montado por chicuelinas.
Brindó al público y comenzó por muletazos por bajo, para llevar el toro al tercio. Tomó mucha distancia y citó, Caperuzo acudió galopando y repitió a los cites. El toro se hizo tardó y Román zapatillaba para llamar la atención y el toro acudía a fuerza de insistencia. El burel era fijo pero se tardaba en acudir. De tardó a parado. Mató de espada trasera, dos pinchazos y descabello.
David de Miranda
Hubo palmas a la salido del segundo del festejo, y este fue para David de Miranda en su debut en Manizales, un castaño requemado, astifino, de mucha armonía y trapío.
David lanceó a la Verónica en cinco ocasiones para rematar con revolara. Todo lo anterior descifrando las embestidas de Serrano.
El debutante brindó al respetable y en los bajo del tendido de sombra armó su muleta y a pie firme citó de lejos a Serrano. El Pisando la línea de menor diámetro saludo por alto al castaño que se veía un poco distraído. Fueron cuatro y uno muy bajo en el saludo.uno
Ya en el centro David de Miranda tomó distancia, planchó la muleta y citó con firmeza y mucho temple, llevando prendida la embestida del de 462 kilos. La tanda siguiente fue a más distancia y el astado respondió, siempre fijo en el paño rojo. El de pecho fue largo y empalomado con las palmas y el olé del público.
La mano empezó a bajar cada vez más y la música sonó en el palco alto. Cada muletazo con la izquierda era más firme y aclamado. Todo era lento en el ruedo y David se movía como si cada paso fuese a acariciar las embestidas. El toro perseguía con dulzura y obediencia.
Estocada ligeramente caída pero efectiva, la ovación desmedida y el palco mostró los dos pañuelos blancos, sin mi ahorrar tiempo. Luego el pañuelo azul, entregando premio al toro.
Con el cuarto en medio de un fuerte aguacero David saludo a un chorriado que acudió a las verónicas, en medio de un piso imposible.
Brindó en la puerta de cuadrillas a su compañero herido. El ejemplar persiguió al torero en cada uno de sus cites y Miranda firme en medio del torrencial aguacero. La muleta entrapada y pesada a más no poder no fue impedimento para el buen toreo.
La mano izquierda entró a jugar a media altura, conduciendo bien las embestidas. La mano bajo y los óles subían. No importó el agua, la gente estaba ensimismada con lo que en el ruedo estaba pasando. Mato de estocada ligeramente desprendida. Una oreja justa.
En el cierre, el público esperaba con ansias a David y él en igualdad de condiciones, ya llevaba tres trofeos cortados. Poca capa.
Brindó a César Rincón, que estaba en el callejón. En centro del ruedo armó la muleta y empezó a tirara del castaño que pasaba un poco rebrincado, tornándose caminador e incluso buscando los tableros al perder de vista el engaño.
Miranda se fue a las tablas para buscar con la zurda sacar partido pero el toro pasaba sin alegria ni codicia. Insistió con la derecha muy cerca a los tableros y se robó algunos muletazos más, todos por mérito del torero y nada por aporte de Ginete. Mato de estocada caída, que produjo rápida caída del ejemplar. Petición fuerte pero no se podía entregar un trofeo inexistente.
Juan de Castilla
El torero de Castilla en Medellín, salió al ruedo tocadito, pues había manisfestado que vendría por una segunda catedral. Rodillas en tierra saludo a un toro chorriado que el público había aplaudido en la salida por la belleza de su lámina, pese a tan solo contar con 440 kilos.
Castellano se veía un poco distraído y en uno de los lances de Juan dio vueltacanela sobre sus pitones. En el tercio de banderillas resultó cogido el subalternó Andres Herrera y en la cogestión de capotes y actuantes en el ruedo el toro embistió a Juan de Castilla de manera aparatosa, produciendo fractura doble, expuesta de entre tibia y peroné. Cornada en muslo derecho doble trayectoria con entrada y salida.
Fue trasladado al Hospital Santa Sofía, antes de lo cual pidió la bendición del capellán de la plaza. “Díganle a todos que estoy bien y que reaparezco pronto”.