7 de enero de 2026/Javier Baquero/Foto: Diego Alais
Con una tarde de lluvia, un casi lleno, llegamos al tercer festejo de la Feria de Manizales. En el cartel Antonio Ferrera, muy querido en la ciudad, José Arcila,, torero de la tierra y Borja Jiménez de gran cartel en la capital caldense. Se corrieron astados de escasa presencia de Las Ventas del Espíritu Santo, el público salió habido de triunfo y pidió orejas a falta de triunfos.
Antonio Ferrera
Con una capa en seda azul el español inició su labor frente a Luladita, un toro de 446 kilos, escaso de gonodas, al que lanceó poco, dandole paso a el montado.
En banderillas el trago lo compartió con el subalternó manizalita Emerson Pineda. Brindó la lidia a Ricardo Santana y se tomó con su mano izquierda a las tablas para citar con la muleta a su enemigo. Bastaron dos de tirón para llegar al centro del ruedo. Por muletazos por la derecha y nuevamente el astado perdió sus manos.
Ferrera inteligentemente, lo llevó prendido a los vuelos de la muleta a media altura para evitar la caída y así logró tolerar al natural con mayor facilidad. La música en el palco alto y Antonio recreando el pasodoble con una faena de mucho consentimiento. El pitón derecho mostró menos potabilidad para la lidia, pese a esto el español tiró del burel para alargar las embestidas. Finalizó por alto y busco la igualada, la cual se complicaba porque el toro empezaba a escarbar cada vez que ya se le veía listo. Ferrera le hecho agilidad, metió la mano, y sepultó el acero hasta los gavilanes. Petición y una oreja. División de opiniones para el ejemplar que fue bravo, pero la escases de diciembres le faltó para sostener la pelea.
Ferrera salió en el cuarto a lidiar un cariavacado, sin apariencia de varón y con una embestida a media altura y rebrincada. Poco claro y cobarde ante los caballos.
Pese a todo Ferrera tomó los palos e invitó a Garrido a dejar un buen par.
Brindó al público e inició en el centro y mientras el público gritaba malo ganadero, Ferrera se robaba uno que otro muletazo y el toro buscaba por donde huir. Aquello fue una batalla, donde el español se hurtaba cada momento, mientras el astado pasaba por fuerza. El secreto dejar el trapo en la cara y tirar, al tiempo que avivar al astado. Mato de estocada hasta los gavilanes. Pitos al toro y silencio a Ferrera.
José Arcila
El torero de la tierra recibió a pie junto otro negro de Las Ventas, según tablilla con más edad que el primero, pero en el aspecto con cepa de pitones muy pulidas. Tres laces muy vertical y paso a los montados.
Hubo petición de cambio por cojera en su pata derecha.
Brindó a un aficionado en el tendido. Se plantó en el centro del ruedo para citar un cambiado por la espalda y tres muletazos más con la mano derecha, encontrando nuevamente el derrumbe del toro. Al iniciar una tanda más, fue prendido por el pitón ose derecho en su entrepierna. Pasó a la enfermería y en el ruedo quedó la expectativa. Desde la puerta derecho cuadrillas señales de que esperarán. Se abrió la puerta y Arcila vendado salió, tomó los trastos y fue a la cara del toro. Media espada y un descabello fueron necesarias para acabar con el mal trago, luego de lo cual por sus propios medios partió al hule para evaluar su estado de salud.
Pese a que se había anunciado que no saldría José Arcila, pidió le autorizaran y salió. El toro bonito, con carita y algo más de apariencia de barbas. El manizalita lanceó con mucha presteza y dio paso a los montados. Este Renegrito también dobló las manos.
Desde el centro del ruedo brindó al público que llenaba la plaza. Tres muletazos suaves con la derecha y el toro al piso en repetidas ocasiones. Para ese momento voluntad ante un inválido. Tandas de dos muletazos, el remate y al piso. Había mucha previsión en el torero. Inestabilidad en los pies y movimientos de prevención. Solo dos y el torero quedaba desacomodado. Tomó la espada y sin dudar dejó una estocada completa. Hubo petición leve y el palco entregó una oreja inconsulta. El toro fue pitado por su flojedad. Recibió la oreja, la entregó a Emerson y se retiró a la enfermería, en cuya puerta fue ovacionado.
Borja Jiménez
Borja salió a lidiar un castaño requemado, que acudió con alegría al capote. Pocos lances y a la vara.
No brindó, armó la muleta e inició por bajo. El toro mostró flojedad en el tren delantero. La faena bajo la lluvia, se tornó aburrida y con peligro en el pitón derecho del astado, reiteró las advertencias y alguna por poco hecha mano del torero. La prueba fue por los dos pitones y la respuesta en igualdad, poca potabilidad. Pitos al toro y silencio al actuante.
La espada como solución se fue tendida y trasera. Silencio.
Para el cierre Borja, vio salir al más e presentable astado. Anovillado sin justificar la fecha de las tablillas.
Brindó al público y en el centro del ruedo, tres cambiados y tres por alto. El público habido de triunfo, gritaba olé y Borja se entonaba con Callado un negro que se dejó y del cual Borja sacó el mejor partido. El ejemplar noble y fijo acudía a los engaños como por inercia. Mato de estocada trasera. Petición y dos orejas forzadas, luego del trofeo del colombiano.
Ficha: Manizales, Colombia. Plaza Monumental. Tercera corrida de Feria. Toros de Las Ventas del Espíritu Santo, de presencia y juego desigual, justos de fuerza. Antonio Ferrera: Oreja y silencio tras aviso. José Arcila: Silencio y oreja. Borja Jiménez: Silencio y dos orejas.