10 de enero de 2026/Javier Vaquero
En Una tarde fría y de lluvia intermitentes se cumplió el sexto festejo de la Feria de Manizales en su edición 71. La plaza registró un lleno igual al de los cinco festejos anteriores.
Actuaron el diestro colombiano Luis Bolívar, que en su primero fue incomprendido por un público que no valoró la técnica del nacional, para luego exaltarlo en cuarto. Daniel Luque, con finas maneras y el arte hecho muleta también se ganó a la afición y dos trofeos, mientras que el más joven, Marcó Pérez se llevó el cariño de la gente y la puerta Grande que compartió con sus alternantes al cortar las dos orejas de su primero.
Luis Bolívar
El diestro nacional abrió la tarde con Zafiro, un astado de 444 kilos, nacido, según la tablilla, en marzo de 2021. Un negro de corto escroto y pitones que daban más apariencia.Dos largas y tres chicuelinas y cuatro delantales fueron el marco para el inicio.
Brindó al público y en la propia boca de riego citó, para un cambiado por la espalda y algunos muletazos sueltos aprovechando el paso obligatorio del burel por el centro. El toro fue prendido por una muleta entendida, que se quedaba en la cara para no dejar distraer la atención del disperso. Mérito en el colombiano. Dio distancia y aire al JBC para poder reiniciar y asi logró mantener sujeto al toro.
La faena se desarrolló en varios espacios del ruedo, todo para no molestar al ejemplar. El negro fue un manso bondadoso con pases, los que Luis inteligenteme sacó a relucir. La faena fue basada en la técnica de arropar los belfos y tirar de ellos, así como ir a donde el toro quería huir. La espada entendida su preparación ya acusaba más los tableros. El acero un poco tendido buscó recorrido. Un aviso en el filo del desplome.
Bolívar en el cuarto saludo alegremente a su oponente lanceándolo como manos desmalladas. Brindó al público y en el centro del ruedo inició su labor de rodillas, fueron cuatro muletazos para recibir las primeras ovaciones. Tomó mucha distancia y citó de lejos, Luis con mucha cabeza, daba esos espacios para que el toro tomara aire, se recompusiera y fuera nuevamente al engaño. El temple fue suministrado en buena dosis por parte del torero de Cali.
Bolívar llevó muy templadas las embestidas del astado, citaba, embarcaba y mandaba, todo con suavidad y arte, enmarcado en mucha técnica. Los naturales completaron la sinfonía que la música acompañaba. Aclaraban entregó hasta el último muletazo que tenía dentro. Mató recibiendo
Daniel Luque
El torero español, triunfador del año anterior salió a lidiar a Peleador, un pequeño negro bizco de escasos pitones, de 442 kilos. Se lastimó una pata y fue cambiado, Luque le apostó a sacar su segundo para cubrir el turno.
Salió un Marino, que ni a grumete llegaba, negro, corto de entrepierna, capacho de pitones, en general muy mal presentado. Unos pocos lances por parte de Luque. Luego de la escasa pica un par de lances más.
Daniel Luque brindó al público. Pocos muletazos por bajo para probar las embestidas. Ya en el centro del ruedo y en firme una tanda coreada por el público que llenaba los tendidos. Luque fue bajando la mano y conduciendo con dulce las embestidas del negro JBC, el ejemplar metía la cabeza y perseguía con codicia el engaño que en redondo le mostraba el camino.
La mano izquierda busco igualar la factura pero Marino se vencía por ese pitón, sin embargo, Luque persistía y sacó algún rédito. La música sonaba y Daniel Armaba nuevamente su muleta para tirar por derecha. La espada a la arena y la muleta por luquesinas, muletazos por ambos pitones sin ayuda.
Con el acero Luque busco la igualada, dejando una espada contraria, asta la empuñadura, con mucha efectividad., petición y dos orejas prontas. El palco no se midió.
En quinto lugar salió un ejemplar de Las Ventas del Espíritu Santo que partió plaza , tenía cara pero su edad era de aparente juventud, largo, lomitendido, desproporcionado.
Sus embestidas tampoco eran las más deseables, tomó los trastos e inició lo que fue una batalla contra un mulo desapacible. Iba a media altura, caminando sin esperanza alguna. La espada y a matar, espada defectuosa y fallos con el descabello. Fuertes pitos al impresentable.
Marco Pérez
Saludo a un bonito negrito de poca caja y escasa virilidad. Los pitones como el bigote en los humanos tapa lo precario de la edad.
Brindó e inició una faena entonada, donde el temple ayudó mucho para consolidar tandas donde el ejemplar persiguió con presteza, quizás un poco con la carita arriba por momentos. Marco lo entendió y sacó provecho, toreando en redondo. Por manoletinas repago el acto y el público lo acompañó. El negro de JBC le faltó torero para exprimir el contenido del ejemplar. Mato de estocada. Petición y dos orejas y vuelta al ejemplar.
El sexto para Marco, un Navegante, de poco calado y algo de pitones. Con la campaña nada y en el caballo quiso quitarse la vara de mala manera, en banderillas atropelló. En la muleta Marcó, le puso el trapo y trato de darle luces al oscuro panorama. Le encontró un sitio y sacó algunos muletazos de mérito batallador. Todo se le abono y nada se le reprocha con el negro enemigo, voluntad ante un infumable. Mato de media y fue ovacionado.