Samuel Castrejón abre la Puerta Grande en su debut con picadores en la primera de Valdemorillo

6 de febrero de 2026/Patricia Prudencio Muñoz

Valdemorillo ha iniciado su Feria Taurina de San Blas y La Candelaria con una novillada en la que Álvaro Serrano, Mario Vilau, Julio Méndez, Sergio Rollón, Félix San Román y Samuel Castrejón, que debutó con picadores, se midieron a los ejemplares de la ganadería de Jiménez Pasquau. Los animales fueron variados en comportamiento, aunque permitiendo la expresión y el triunfo en el desarrollo de las faenas, en líneas generales. Álvaro Serrano desarrolló una faena de intensidad y calado ante un novillo de teclas, pero repetidor y con movilidad, tirándose a matar con todo y cortarle una oreja. Vilau se entregó a base de firmeza, determinación y mucho valor ante el segundo, un animal con sus teclas y complejo que supo entender y llevar, exponiendo, pero también bajándole con cierto gusto la mano al natural. Julio Méndez exprimió al tercero, abandonándose, toreando sobre ambos pitones, llevándolo en largo, envolviéndoselo, desarrollando una faena que tuvo su firma, calando con mucha fuerza en los tendidos. Mereció más, pero el presidente se negó a darle la segunda oreja. La faena de Sergio Rollón ante el cuarto tuvo altibajos, pero también muchos matices. Era el novillo de su reaparición y todas las miradas estaban puestas en él. Félix San Román trató de desarrollar su labor en una faena marcada por la embestida de un novillo algo más bronco, que pasaba, pero muy agarrado al piso. Samuel Castrejón cuajó su labor con una prodigiosa mano izquierda, en la que se abandonó a base de gusto y clase.

Álvaro Serrano corta la primera oreja de la tarde

Álvaro Serrano abrió la tarde con decisión y torería, saludando al primero de la tarde con variedad y un sello propio. Inició su labor de faena después de brindar a Carlos Novillo. Se fue a los medios y atalonado al firme lo pasó por alto sin apenas rectificar. Mantuvo los terrenos y después de darle tiempo y sitio comenzó la siguiente tanda. Eligió el pitón derecho de un animal que humillaba y seguía el engaño con ritmo, permitiendo la ligazón y la expresión. Cambió al izquierdo, aunque le costaba algo más pasar, teniendo que marcarle el trazo con la ayuda, pero haciéndose con el para hacerlo pasar y cumplir. El de Jiménez Pasquau se entregó, pero poco a poco se iba quedando más corto, jugándose una voltereta que finalmente se llevó, buscándolo por el pitón derecho incluso. Metió con acierto y habilidad el acero.

La determinación y firmeza de Mario Vilau corta una oreja al segundo de la tarde

Mario Vilau se fue a la puerta de chiqueros para recibir a portagayola al segundo de la tarde, un novillo que no le permitió el lucimiento, a pesar de los intentos del novillero. Buscó la variedad y la emoción en los tendidos con un ejemplar muy agarrado al piso, que pasaba con cierta brusquedad en el capote. Se cambió el tercio y Vilau se fue decidido a los medios, donde recibió de rodillas con un pase cambiado por la espalda a su adversario. Fue un inicio explosivo, de raza y de imposición, llegando con fuerza a los tendidos. Siguió sobre el pitón derecho de un ejemplar que atendía al cite a base de llevarlo muy tapado y metido. Lo encunó y lo volteó bruscamente. Sin embargo, se levantó y siguió toreando, totalmente encajado, entregado, abandonándose ante aquella exigente embestida a la que se impuso, bajándole la mano al natural y llevarlo en largo. Supo qué terrenos pisar y cuando rectificar, aguantando y tragando en una faena basada en la firmeza, pero que no fue nada sencilla. Mató con aseo.

Julio Méndez pasea una oreja y da dos vueltas al ruedo

Julio Méndez recibió con expresión y lucimiento al tercero de la tarde. Se cambió el tercio y brindó a su compañero Sergio Rollón. Después, en el tercio Julio lo fue pasando y llevando, ganándole terreno para darle sitio y tiempo y continuar sobre el pitón derecho. Lo llevó con desmayo, abandonándose ante aquel ajenplar de Jiménez Pasquau que se movió y siguió el engaño con nobleza y obediencia. Cambió al pitón izquierdo con un cite delantero que se tradujo en un natural largo que le permitió envolvérselo, llevárselo a la cadera. Fueron ligadas las series al natural, pero no se quedó atrás sobre el pitón derecho, exprimiendo la buena condición del novillo. Se encajó y volvió a envolvérselo con gusto, metiéndose incluso entre pitones ante un público totalmente entregado a su labor. Culminó por ayudados y por abajo una faena que llevaba su firma.

Sergio Rollón, vuelta al ruedo en el novillo de su reaparición

Sergio Rollón frenó y llevó al cuarto, pudiendo estirarse con el animal. Después del cambio de tercio, al finalizar banderillas, Tito fue fuertemente ovacionado. Antes de comenzar la faena, Rollón desarrolló un sentido y largo brindis. Lo tanteó por abajo, pasándolo por ambos pitones hasta que lo desarmó. Siguió con la mano derecha en un inicio templado y suave ante la embestida, algo bronca, del de Jiménez Pasquau. Paró y reestructuró, ayudándolo en las salidas, desarrollando tandas muy medidas, entendiendo lo que necesitaba su adversario. Uno a uno lo fue llevando en una faena de altibajos con muletazo de gusto y sabor ante un novillo que pasaba y seguía el engaño. Hubo muchos matices en la labor de Rollón.

Félix San Román, entrega sin rotundidad en su faena

Félix San Román saludó al quinto de la tarde, con una brega llevada en la que le fue ganando terreno. Se inició la faena de muleta y lo hizo desde los medios, con un pase cambiado por la espalda, en el que continuó teniendo incluso que rectificar. Después de darle tiempo y sitio lo tuvo que llevar uno a uno, dosificando, recomponiendo, tratando de llevar en la tela a un novillo algo más corto de recorrido y bronco en sus salidas, descomponiendo. Quiso aprovechar la longitud de su brazo para darle mayor amplitud y largura a los pases. Incluso apeló al público metiéndose en las distancias cortas, alargando innecesariamente su labor.

Samuel Castejón corta las dos orejas al sexto

Samuel Castrejón se gustó y gustó en el saludo capotero ante el sexto de la tarde, con el que encontró expresión. Inició su faena de muleta por abajo, doblándose, mostrando la embestida, llevándolo muy despacio. Se fue a los medios y continuó sobre el pitón derecho, alternando al natural, llevándolo con desmayo, viniéndose la plaza abajo en cada natural. Algo más le costó encontrar los terrenos para llevarlo con la mano derecha, pero una vez que los encontró se impuso, corriéndole la mano con gusto y mucha clase. Recuperó aquella prodigiosa mano izquierda, volviendo a torear al compás de los «olé» de los tendidos. Mató con acierto.

Ficha del festejo:

Valdemorillo. Novillos de Jiménez Pasquau. Los animales fueron variados en comportamiento, aunque permitiendo la expresión y el triunfo en el desarrollo de las faenas, en líneas generales. Álvaro Serrano, oreja; Mario Vilau, oreja tras aviso; Julio Méndez, orejas y dos vueltas al ruedo; Sergio Rollón, vuelta al ruedo; Félix San Román, vuelta al ruedo; Samuel Castrejón, dos orejas.

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