Rodrigo Cobo se alza con el certamen de Kilómetro 0 en Valdemorillo

Rodrigo Cobo se alza con el certamen de Kilómetro 0

1 de marzo de 2026/Mar Muñoz/Fotos: Patricia Prudencio 

Valdemorillo ha calentado la gran Final de Kilómetro 0, en la que César de Juste, Jaime de Pedro, Rodrigo Cobo, Israel Guirao, Armando Rojo y Rubén Vara se midieron a los ejemplares de La Machamona (1º, 3º y 4º) y Flor de Jara (2º, 5º y 6º). Los animales estuvieron bien presentados y fueron manejables, con alguna tecla que solventar,  aunque permitiendo la expresión. Mostraron buenas condiciones en su conjunto, destacando el tercero y el cuarto, que fueron aplaudidos en el arrastre. César de Juste le robó unos naturales largo y profundos al primero de la tarde, rematando con una buena estocada; Jaime de Pedro no terminó de acoplarse con el segundo, un buen novillos con muchas teclas que entender. Rodrigo Cobo derrochó temple y torería con el tercero, al que cortó una oreja de peso. Israel Guirao cautivó al respetable con su armonía, cuajando al novillo por ambos pitones, aunque desluciendo su meritoria labor con el acero. Armando Rojo intentó acoplarse con el quinto, desarrollando pinceladas que llegaron con fuerza al tendido, aunque sin lograr redondear su faena, ya que deslució con el acero. Rubén Vara toreó con gusto y desmayo ante el sexto, animal con el que cautivó a los tendidos desde el inicio. Sin embargo, una faena destinada al triunfo, la empañó con el acero.

Cesar de Juste recibió  a «Podenquito» de La Machamona con dos largas cambiadas en el tercio, después siguió a la verónica. También por verónicas fue el quite de Jaime de Pedro, que replicó también con un ramillete de verónicas que cerró con una lucida media. Brindó al respetable y en el tercio lo probó por ambos pitones sacándolo, pero al animal no le sobraban las fuerzas. Comenzó su faena al natural, dándole sitio para tirar de el y aprovechar la inercia, aunque cabeceaba y tenía una embestida algo descompuesta. Cambió al pitón derecho y logró ligar una tanda reconocida en el tendido.  Le llevaba a media altura y tapadito para meterlo en faena. Retomó el pitón izquierdo perdiéndole pasos para después darle longitud y profundidad a las series, envolviéndose con desmayo y torería, aprovechando las condiciones del animal. A pesar de ello, poco a poco se iba quedando corto, por lo que decidió no alargar y con unos ayudados por alto finalizó una labor de sabor y calado. Lo mató con acierto.

Jaime de Pedro se estiró a la verónica con «Almejito» de Flor de Jara. Cobo dejó un lucido quite al que replicó Jaime de Pedro con templadas verónicas. Brindó al matador Esaú Fernández y genuflexo lo fue probando y sacando para comenzar su labor de muleta. Decidió continuar desde los medios, citándolo en la larga distancia sobre el pitón derecho. Le perdió pasos y trató de tirar de un animal con el que no se acoplaba. El de Flor de Jara seguía el engaño y colocaba la cara, aunque con muchas teclas. Cambió al natural pero tocaba la muleta y deslucía, pero siguió insistiendo sobre ese mismo pitón, perdiéndole pasos y pasándolo en la pañosa.  No terminaba de acoplarse con el, así que alternó pitones ligando los pases y bajándole la mano. Deslució con el acero.

Rodrigo Cobo recibió a «Carrilero» de La Machamona en su capote con unas verónicas muy templadas. Guirao se lució en su turno de quite, al que replicó Cobo con torería. Tras brindar al respetable comenzó la faena de muleta en el tercio, genuflexo, obligándolo por ambos pitones. Siguió por el derecho, enroscándose con el, con variedad y mucha clase. Cambió al natural y bajándole la mano le llevó hasta el final con pases largos y profundos, cuajándolo. Le dio el pecho y tiró de el con torería. El animal se iba quedando más corto, aunque con unas condiciones extraordinarias, siguiendo con celo y fijeza la muleta. Cobo le dio tiempo y sitio, para seguir con su labor, siempre con muleta puesta, llevándolo muy tapadito  para desarrollar una ligada tanda aplaudida en el tendido. Retomó el derecho luciendo recursos de su tauromaquia para adornar la faena y culminar al segundo intento con una estocada entera.

Israel Guirao con un farol de rodillas paró a «Mediarroba» de La Machamona y aunque después le costó encelarlo en su capote, logró estirarse con el en los medios. A Armando Rojo se lo llevó por delante, feamente en su turno de quite, aunque sin aparentes consecuencias. Le replicó Guirao cerrando con un lance en rodillas con el que caló con fuerza en el tendido. De rodillas en los medios y sin probaturas comenzó su faena, toreándole en redondo sobre el pitón derecho, aprovechando la inercia. Se levantó y siguió al natural con lucimiento, bajándole la mano y llevándolo de uno en uno, con largura y mucho temple. Montó la muleta y tapadito le robó una meritoria tanda en redondo en la que se lo enroscó entre el clamor del público. Con un cambio de mano  siguió al natural, siempre con sabor y despaciosidad. Desarrolló algunos pases invertidos en redondo, luciéndose con un animal que seguía el engaño y que se entregó con el. Continuó con unas manoletinas en rodillas con las que puso al respetable de acuerdo en su cierre de faena. Sin embargo, deslució con el acero una gran faena.

Armando Rojo recibió con tres faroles de rodillas a «Costillero» Flor de Jara, con el que después se estiró. Rubén Vara se echó el capote a la espalda para realizar un lucido quite. Rojo también se echó el capote a la espalda para replicar a su compañero. Se cambió de tercio y Rojo inició su faena en la larga distancia, citándolo desde los medios para recibirlo en su muleta con un cambiado por la espalda, en el que aguantó sin rectificar. Decidió continuar por el derecho, intentando ligar los pases mientras se acoplaba con el, pero había que perderle pasos para poder ligarlo. Cambió al natural y en media distancia, de uno en uno, lo iba metiendo en su muleta. Con un pase de las flores retomó el derecho y con la muleta puesta fue tirando de el. Le dio tiempo y desarrolló una última serie antes de ir a por el acero. Cerró su actuación por ayudados por alto antes de colocarlo en suerte y fallar con el acero.

Rubén Vara se fue a la puerta de chiqueros para recibir a portagayola a  «Perlas Negras» de Flor de Jara. Sin embargo, el animal salió desentendido, lo que no le hizo cambiar de decisión a Vara, que esperó paciente hasta saludarlo con una larga cambiada. Cambió los terrenos y de rodillas, junto a las tablas, lo volvió a pasar con otra larga cambiada, después se estiró a la verónica. De Juste  desarrolló un lucido quite que replicó Vara con torería. El novillero protagonizó el tercio de banderillas, luciéndose con ellas. Brindó a su padre y de rodillas en los medios le citó de lejos, sin probaturas, aprovechando la inercia para torearlo en redondo sobre el pitón derecho, cerrando con el de pecho. Se levantó y siguió por ese pitón, con ligazón,  enroscándoselo con torería. Le dio tiempo y sitio y volvió a aprovechar la inercia, ligando los pases que desarrollaba en redondo, girando sobre sí mismo. Al natural lo llevó largo y con profundidad, calando con mucha fuerza en los tendido. Siguió por el derecho con desmayo y gusto, pero no quiso alargar e hizo su epílogo por manoletinas en rodillas. Deslució una gran labor con el acero.

Valdemorillo. Novillos de  La Machamona (1º, 3º y 4º) y Flor de Jara (2º, 5º y 6º). Los animales estuvieron bien presentados y fueron manejables, con alguna tecla que solventar,  aunque permitiendo la expresión. Mostraron buenas condiciones en su conjunto, destacando el tercero y el cuarto, que fueron aplaudidos en el arrastre. César de Juste, oreja; Jaime de Pedro, saludos; Rodrigo Cobo, oreja; Israel Guirao, vuelta al ruedo tras aviso; Armando Rojo, silencio tras aviso; Rubén Vara, vuelta al ruedo tras aviso.

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