El confirmante Diosleguarde y «Trianero» salvan una tarde de embestidas sin contenido en Las Ventas

16 de mayo de 2026/Patricia Prudencio Muñoz/Fotos Emilio Méndez

La Plaza de Toros de Las Ventas ha celebrado la séptima corrida de toros y octavo festejo de la Feria de San Isidro, en la que los diestros El Cid, Álvaro Lorenzo y Manuel Diosleguarde se midieron a los ejemplares de La Quinta y José Manuel Sánchez  (2ºbis). Los animales fueron variados en comportamiento y entrega, resultando complejos y, en ocasiones incluso mansos. No hubo demasiadas opciones para la terna. Destacó muy por encima el sexto, por su movilidad, fijeza y entrega, aunque solo por el pitón derecho. El Cid lo llevó a base de oficio a su primero, aunque sin lograr redondear una meritoria labor en la que no hubo emoción. No tuvo opciones ante el cuarto, un toro manso que en cuanto vio las tablas no permitió al diestro continuar con su labor. Álvaro Lorenzo no tuvo opciones ni lucimiento con el tercero, un toro que le obligó a abreviar. No hubo contenido en las embestidas del quinto, con el que Álvaro se entregó. Hubo gobierno en la labor de Diosleguarde ante el primero, el toro de su confirmación, un toro irregular y bronco que no se lo puso nada fácil. Tuvo emociones su faena en el sexto, encontrando al salvador del festejo, con un buen pitón derecho.

Inteligente lectura de Diosleguarde al primero de la tarde 

Manuel Diosleguarde saludó al primero de la tarde, el toro de su confirmación, con un recibo lucido llevado por verónicas. Se alcanzó la faena de muleta, pero antes se desarrolló la ceremonia de confirmación, teniendo a El Cid y Álvaro Lorenzo como padrino y testigo, respectivamente. Brindó al público desde los medios y comenzó su labor en las orillas de la Puerta Grande, en el tercio, pasándolo por ambos pitones sin evitar que se le metiera por dentro. Tuvo que tirar del animal y llevárselo a los medios para empezar a llevar sobre el pitón derecho a un ejemplar que se metía por dentro. Cambió al natural y, aunque le daba amplitud, se le quedaba muy encima, volviéndose rápido. Pasaba sin entregarse, pero sí que atendía con prontitud, a pesar de su bronca e irregular embestida. Diosleguarde siguió con firmeza al natural en una serie más que meritoria. Decidió no alargar en exceso una faena que se podría venir cuesta arriba. A pesar de ello le robó una nueva serie por el izquierdo en el que le bajó la mano. Mató al segundo intento.

El oficio de El Cid ante las dificultades del primer sobrero

El Cid desarrolló un saludo breve, pero con matices, al segundo de la tarde, un toro que quedó inservible después de pasar por el caballo y fue protestado y devuelto. En su lugar salió el primer sobrero, un toro de la ganadería de José Manuel Criado, con el que se no se pudo lucir. Salió suelto y manso. Se alcanzó la faena de muleta y se completaba la ceremonia de confirmación para Diosleguarde. Comenzó su labor con un ligero tanteo en el los terrenos del tendido siete, pasándolo por ambos pitones mientras lo movía y ganaba terreno. Sin pausa continuó toreando ya en los medios. No había emoción ni contenido en las embestida del animal, al que pasó y mostró por ambos pitones. Cambió al toreo al natural, uno a uno, cruzándose mientras pasaba desapercibido por muchos aficionados. El Cid envolvió aquella embestida, tratando de pasar a un animal, que no pasaba, que no entregó en ningún momento. Le bajó la mano y le exigió, logrando darle forma a una serie dotada de cierta emoción. Sin embargo, no pudo redondear una labor basada en el oficio.

Álvaro Lorenzo abrevia con un nulo tercero

Álvaro Lorenzo logró estirarse con el tercero de la tarde. Durante el tercio de banderillas destacó Iván García, que fue ovacionado. Comenzó la faena de muleta pasándolo por alto mientras se lo llevaba al tercio. Le dio sitio y tiempo para después continuar sobre el pitón derecho, robándole una meritoria tanda, breve pero bien definida. Insistió sobre el mismo pitón, tocando y llevando, pero sin terminar de conectar con los tendidos. Lo intentó por el izquierdo, sin encontrar opciones ni contenido, ya que no se prestaba al lucimiento su adversario. Soltaba la cara y se movía a base de arreones.

El Cid, sin opciones ante el manso cuarto

El Cid saludó al cuarto sin demasiada opción al lucimiento. Se alcanzó la faena de muleta y empezó a pasarlo en un ligero tanteo por ambos pitones. Se lo llevó más allá del tercio, definiéndose por el pitón derecho, tocándolo en la cara para después pasarlo a base de voz, dejándosela muy puesta para mantenerlo dentro y evitar que se fuera ajeno. El animal acabó por salir suelto al ver las tablas, por lo que el diestro fue aproximándose a la madera para poder completar la faena

La entrega de Álvaro Lorenzo ante el escaso quinto 

Álvaro Lorenzo no se pudo lucir en su saludo capotero ante el cuarto de la tarde. Algo que sí pudo lograr Diosleguarde durante su turno de quites. Comenzó la faena y empezó a moverlo para sacarlo más allá del tercio. Sin probaturas decidió ponerse a torear sobre el pitón derecho. Cambió al izquierdo, mostrando al natural a un toro que no humillaba ni se entregaba a las demandas del diestro. No había contenido en sus embestidas, simplemente pasaba y cumplía, a pesar de ello, el diestro trató de darle forma a una faena que no tenía ninguna opción de triunfo. Fue mayor el empeño y la entrega, tratando de alargar e incluso volviendo a alternar pitones.

Diosleguarde emociona en el sexto, pero empaña su labor con el acero

Manuel Diosleguarde bregó al sexto, llevándolo a los medios hasta poder rematarlo con torería y llegar a los tendidos. Comenzó su labor de muleta en el tercio, pasándolo por ambos pitones, sin evitar que se le quedara encima. Le dio tiempo y sitio para empezar a llevarlo sobre el pitón derecho, tirando del animal con ritmo, aprovechando la inercia para poder ligarlo. El animal se movió y tuvo buen son en su embestida. Diosleguarde supo dosificar a aquel ejemplar que se presentaba como el salvador de la tarde. Le bajó la mano y se lo envolvió. Lo mantuvo en los medios y quiso mostrarlo al natural, pero era bronco, más áspero al natural, pero aún así insistió y lo mostró. Recuperó el pitón derecho para correrme la mano y ligar una tanda con la que los tendidos despertaron. Hubo emoción y movilidad, pero lo empañó con el acero.

Ficha del festejo:

Plaza de Toros de Las Ventas. “No hay billetes” para la séptima corrida de toros y octavo festejo de la Feria de San Isidro, Toros de La Quinta y José Manuel Sánchez (2ºbis). Los animales fueron variados en comportamiento y entrega, resultando complejos y, en ocasiones incluso mansos. No hubo demasiadas opciones para la terna. Destacó muy por encima el sexto, por su movilidad, fijeza y entrega, aunque solo por el pitón derecho. El Cid, palmas;  Álvaro Lorenzo, silencio y silencio; Manuel Diosleguarde, que confirma alternativa, saludos y saludos tras aviso

Incidencias:

Iván García, de la cuadrilla de Álvaro Lorenzo fue ovacionado por su gran labor en el tercio de banderillas ante en el tercero

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