24 de mayo de 2026/Patricia Prudencio Muñoz/Fotos: Emilio Méndez
La Plaza de Toros de Madrid ha celebrado la décimo tercera corrida de toros y el décimo quinto festejo de la Feria de San Isidro, en la que los diestros Fortes, David de Miranda y Víctor Hernández se midieron a los ejemplares de la ganadería de Alcurrucén. Los animales fueron variados en comportamiento y entrega, siendo desiguales en movilidad y clase. Presentaron teclas y, aunque atendieron a las demandas y pasaron por la tela, no fueron fáciles. Fortes desarrolló una meritoria labor ante el primero, robándole las embestidas a base de oficio, dominio y torería. Alargó su labor ante el cuarto, entregándose a una embestida a la que le faltó un punto de transmisión, lo que no le permitió redondear su labor. David de Miranda encontró a un buen segundo venido a menos, con cierto peligro, pero al que hizo pasar para cuajar su faena. Meritoria labor desarrolló ante el quinto, pero le faltó chispa a su embestida, por lo que David de Miranda le dio emoción a su labor. Víctor desarrolló una faena de capacidad ante un complejo tercero. Desarrolló una faena larga en la que mostró por ambos pitones a un buen toro de Alcurrucén, con teclas, pero al que supo llevar.
Fortes desluce con el acero un meritoria faena ante el primero
Fortes saludó al primero de la tarde sin poder estirarse con el. Comenzó su faena de muleta pasándolo por abajo, genuflexo, en el tercio, pasándolo muy despacio. Le dio tiempo y sitio para seguir con una tanda lenta y pautada en la que buscó el acople con la embestida. Dosificó mucho al de Alcurrucén, al siguió llevando sobre el pitón derecho, dándole salida, teniendo también que lidiar con el viento. Apuró las distancias, lo tocó en la cara, buscándolo a pitón contrario. Cambió al pitón izquierdo. Tocándolo y envolviéndoselo con desmayo, además de intentar limpiar sus salidas, que eran broncas y deslucidas. Desarrolló su labor en el tercio, toreando cada vez más en corto, tocando con insistencia y dominio para robarle cada embestida. Falló con el acero.
David de Miranda corta la primera oreja de la tarde
El segundo de la tarde salió algo disperso, peor lo que le costó a David de Miranda pasarlo por su capote. Hubo un interesante turno de quites en el que se expresaron por tafalleras, gaoneras, chicuelinas y reboleras, haciendo las delicias de los aficionados entre Víctor Hernández y David de Miranda. Se alcanzó la faena de muleta y el de Huelva se fue a los medios para brindar. Comenzó su labor a pies juntos en el tercio, con unos estatuarios por alto, muy pausados, pasándolo por ambos pitones. Poco a poco le fue ganando terreno, aprovechando la repetición del de Alcurrucén. Cautivó desde el inicio, después siguió sobre el pitón derecho de un toro que seguía con cierto ritmo el engaño. Supo medir bien los tiempos, dándole sitio entre series, pero al retomar su labor se le metió por dentro, desarmándolo y casi prendiéndolo. Se lo ciñó casi en exceso, pero se lo envolvió robándole cada embestida, con mucho mérito, sobre todo por el izquierdo, con un toreo a pies juntos dotado de mucha torería. Cambió de nuevo al derecho, pero se quedaba cada vez más corto, soltando la cara alta en las salidas. Culminó con unas manoletinas muy ceñidas y una estocada, que aunque no estaba en el sitio, fue muy efectiva
Capacidad de Víctor Hernández ante las dificultades del tercero
Saludó Víctor Hernández al tercero de la tarde. En el turno de quites, Fortes se lució por chicuelinas. Inició su faena a pies juntos, esperándolo en el tercio, citándolo en la larga distancia. Logró en su primera tanda meter la embestida de su adversario, que era un toro complejo y de muchas teclas. Trató de pasarlo por el pitón derecho, pero no tardó en pasarlo al natural, como pudo, ya que era incierto y bronco. Siguió alternando pitones, bajándole la mano y llevándolo en largo, muy toreado. Acabó paralelo a tablas, en un tira y afloja de más oficio y capacidad que expresión. Mató con acierto.
Fortes, faena larga de entrega pero sin calado en el tendido
Fortes lanceó al cuarto, estirándose brevemente con el. Se alcanzó la faena de muleta y comenzó genuflexo, pasándolo por abajo, ganándole terreno, sacándolo con torería. Se lo envolvió sobre el pitón derecho, con despaciosidad y temple. Le dio tiempo y sitio entre series para después retomar el pitón derecho y pasarlo de uno en uno, dando forma a la embestida, a la que le faltaba chispa y emoción. Cambió al toreo al natural, manteniéndose en el tercio, encontrando mayor acople y continuidad en las series. Pudo aprovechar los vuelos y darle amplitud al trazo, culminando su labor de rodillas y con una estocada en la que le faltó acierto.
David de Miranda saluda una ovación ante el quinto
David de Miranda trató de saludar a un toro suelto, teniendo que bregarlo por abajo sin lograr encelarlo. En el quite se lució Víctor por caleserinas. Comenzó la faena de muleta y lo hizo bajo el tendido diestro, pasándolo rodilla en tierra por ambos pitones. Aquel inicio metió de lleno al público. Continuó desde los medios sobre el pitón derecho, tocando y deslizando, bajándole la mano con delicadeza y ayudándolo en las salidas. Aprovechó la inercia para llevarlo metido y ligado, a pesar de las ligeras asperezas que mostró en su embestida. Cambió al pitón izquierdo y a media altura, con mucha paciencia, logró robarle cada embestida en el uno a uno. David de Miranda trató de poner la emoción que le faltaba a aquella embestida, por lo que acortó las distancias. Culminó por manoletinas muy ceñidas.
Víctor Hernández, faena larga y de pinceladas ante el sexto
Víctor Hernández intentó completar su saludo capotero con el sexto, un toro suelto. Brindó al cielo y comenzó su faena de muleta, lo hizo junto a las tablas, genuflexo, pasándolo por ambos pitones, ganándole terreno. Continuó más allá del tercio, tirando del animal, moviéndolo y cambiándole los terrenos. Se decidió por el pitón derecho, tocando y deslizando, encontrando ritmo y celo en sus embestidas, lo que le permitió darle emoción y ligazón a las series. Continuó sobre él el derecho, dejándosela muy puesta y llevándolo en largo en tandas cortas y muy bien medidas. El animal tenía ciertos matices por pulir en su embestida, pero atendía a las demandas de un diestro firme y contundente que logró cuajar varios muletazos. Cambió al pitón izquierdo, en el tercio, sin tanto lucimiento, sin poder envolvérselo, levantando la mano en las salidas para ayudarlo. Alternó pitones y culminó su labor metido en las distancias cortas mientras le sonaba el primer aviso.
Ficha del festejo:
La Plaza de Toros de Madrid. Décimo tercera corrida de toros y el décimo quinto festejo de la Feria de San Isidro. Toros de Alcurrucén. Los animales fueron variados en comportamiento y entrega, siendo desiguales en movilidad y clase. Presentaron teclas y, aunque atendieron a las demandas y pasaron por la tela, no fueron fáciles. Fortes, silencio tras aviso y silencio tras aviso; David de Miranda, oreja tras aviso y saludos tras aviso; Víctor Hernández, silencio y silencio tras dos avisos