16 de septiembre de 2026/Patricia Prudencio Muñoz/Fotos Emilio Méndez
La Plaza de Toros de Fuenlabrada ha celebrado una corrida de toros en la que El Fuenlabreño, César Jiménez y Francisco José Espada se midieron a los ejemplares de la ganadería de José Cruz. El Fuenlabreño se encontró a un ejemplar llevadero con el que puso voluntad y entrega para convencer a su público. Sobresalió en una actuación con la que convenció, haciendo todo ante el cuarto, un animal algo más parado. Destacó con su acierto y determinación. César Jiménez cuajó una interesante faena en el segundo de la tarde en la que hubo clase, valor y mucha verdad. Parecía no haber pasado el tiempo. Maestría, firmeza y oficio derrochó ante el quinto con un toreo regio lleno de matices y mucho valor. Francisco José Espada encontró a un buen tercero con fijeza y ritmo, que le permitió la expresión en una labor en la que también hubo firmeza y un valor seco que quitó la respiración a más de uno. Desarrolló una gran labor ante el sexto, por su peligro sordo y el viento, que dificultaron su faena, en la que se vació
El Fuenlabreño corta una oreja al primero de la tarde
El Fuenlabreño recibió al primero de la tarde, haciéndolo correr bordeando la plaza, llevándolo con ritmo cosido a los cuartos traseras. Puso dos rejones de castigo para después cambiar al tercio de banderillas, en el que fue tirando del animal para volver a ligarlo y meterlo. A toro parado le puso los palos, provocándolo. Encontró abierto en las banderillas, dosificando y dando tiempo entre palos. . Sin embargo, según avanzaba le puso más voluntad que acierto, buscando la variedad y la conexión con los tendidos, poniendo los pares y las cortas ante un ejemplar de media arrancada.
Cesar Jiménez corta las dos orejas al segundo
César Jiménez bregó al hilo de las tablas con el segundo de la tarde, al que llevó metido en su capote hasta rematarlo con una media repleta de torería. Brindó al público y comenzó su labor de muleta junto a las tablas, pasándolo muy despacio, con clase y poso. Siguió sobre el derecho de un toro parado, pero con el que encontró expresión y gusto. Ralentizó las embestidas para empezar a llevarlo con suavidad. Cambió al natural a base de verdad, pareciendo estar anclado al firme, pasándolo con una firmeza y verticalidad que cautivaron. Se metió en las distancias cortas sobre el pitón derecho, abandonándose, dándole el pecho, poniéndose donde parecía difícil que el animal pasara. Mató con acierto.
Francisco José Espada desluce con el acero una gran faena ante el tercero
Lució con variedad y gusto en el turno de quites echándose el capote a la espalda. Se alcanzó la faena de muleta y la inició después de brindar a una de las peñas presentes en el tendido. Comenzó su labor de rodillas junto a las tablas, enloqueciendo a unos tendidos que estaban entusiasmados con aquella labor en la que lo pasó por ambos pitones. Se decidió por el derecho, envolviéndoselo con gusto a base de llevarlo a cámara lenta. Se la dejo puesta y le corrió la mano con gusto a un toro con fijeza y ritmo en sus embestidas. Cambió al pitón izquierdo, teniendo que luchar contra el viento, que le descubrió en varias ocasiones. Logró robarle una interesante serie en la que se lo pasó por donde quiso. Sin embargo, las embestidas iban perdiendo intensidad, cada vez se quedaba más parado, pero el diestro aguantó entre pitones, tragando esperando a que continuara pasando. Derrochó valor seco y verdad en una faena que culminó fallando con el acero.
El Fuenlabreño corta una oreja al cuarto
El Fuenlabreño puso con acierto los dos rejones de castigo al cuarto de la tarde, al que envolvió en los medios. Comenzó con las banderillas en las que buscó sorprender y gustar, tratando de tirar de un animal con el que tuvo que hacer todo el. Se quedaba parado, por lo que le provocaba para robarle aquella media embestida. Se las puso al quiebro, ejecutando bien la suerte. Lució con dos pares de banderillas, también con las cortas e incluso hizo el teléfono
César Jiménez corta las dos orejas al quinto
César Jiménez trató de estirarse de en su saludo capotero ante el quinto, sin embargo, no le brindó las opciones para ello. Se alcanzó la faena de muleta, pero antes se fue a los medios y brindó a El Javi para después iniciar su labor al hilo de las tablas, agarrado a ellas. Fue a su encuentro y siguió en su empeño para pasarlo agarrado a la tabla. Siguió ganándole terreno mientras lo llevaba genuflexo, bajándole la mano, pero pasándolo por ambos pitones. Se decidió por el derecho, en una tanda que cuajó desde el principio. Cambió al natural para mostrarlo en un toreo regio lleno de firmeza y determinación, haciéndolo pasar. El animal tenía teclas, y su embestida se iba volviendo más complicada, parándose y obligando al diestro a llevarlo a base de maestría y oficio. Se dispuso con verdad para robarle las embestidas, dándole el pecho, acortando las distancias y tocándolo en la cara.
Espada empaña su labor con el acero
Francisco José Espada bregó en su saludo capotero al sexto, sacándolo con habilidad mientras le ganaba terreno y lo llevaba a los medios. Después de un gran tercio de banderillas en el que el público ovacionó a Iván García, se alcanzaba la faena de muleta. Comenzó su labor brindando al público en los medios para después ir al tercio. Lo tanteó y logró ligar completar la primera serie. Sin embargo, no fue fácil, ya que el viento lo descubría y el animal tenía una embestida corta y bronca. Cambió al natural tratando de ayudarse de los vuelos y darle mayor amplitud a su faena, al trazo, buscando que no se le quedara encima. Alternó pitones y a pesar del peligro sordo de su adversario y del viento, acortó las distancias y culminó una faena de valor con una buena estocada que no tuvo efecto. Tuvo que descabellar.
Ficha del festejo:
Fuenlabrada. Corrida de feria. Entrada: Lleno entarde con ráfagas de viento. Toros y novillos de José Cruz, de buena presencia y buen juego en general. El rejoneador El Fuenlabreño, oreja y oreja; César Jiménez, dos orejas y dos orejas; Francisco José Espada, saludos y silencio.