Una inundación de pureza en manos de Urdiales en una tarde sin opciones para Fortes y en la que se roza el milagro con Parejo en Madrid

2 de octubre de 2026/Patricia Prudencio Muñoz/Fotos Emilio Méndez

La Plaza de Toros de Las Ventas ha calentado la primera corrida de toros de la Feria de Otoño en la que Diego Urdiales, Fortes y Christian Pasrejo se midieron a los ejemplares de Alcurrucén. Los animales fueron variados en comportamiento y entrega, sin durar demasiado y sin derrochar clase ni entrega, por lo que dificultó la labor de los diestros. Quizá habría que destacar el lote de Urdiales, un lote que exprimió y lució gracias a su pureza y buen toreo. No fueron nada fáciles, reservones y en ocasiones buscaban. Urdiales toreo con un gusto exquisito al primero, una faena marcada por un verdadero vendaval y el diluvio. Su toreo al natural de trazo largo y profundo a base de pureza hizo las delicias de un público que no resistía en los tendidos. Cuajó su faena ante el cuarto a base de pureza y despaciosidad. Un toreo profundo y lento al natural. Fortes desarrolló una meritoria labor ante el segundo de la tarde, robándole muletazos por ambos lados a un toro que se fue viniendo a menos. Lo intentó por ambos pitones ante el quinto, un toro deslucido que no le permitió encontrar la expresión ni el acople. Parejo trató de buscarle las opciones a un tercero escaso de contenido y transmisión, siendo bruscamente prendido, aunque sin aparentes consecuencias. No encontró opciones ante el sexto, un toro ajeno al que tuvo que torear junto a las tablas, desarrollando una faena meritoria

Urdiales y su gusto exquisito al natural bajo el diluvio

Diego Urdiales saludó al primero de la tarde, trató de frenarlo sin dejarlo correr, pero salió algo suelto. Bajo los tendidos del siete volvió a intentar el recibo, pero el de Alcurrucén se resistía a pasar. Logró meterlo prácticamente en los medios por verónicas intermitentes y pinceladas. Después de que Urdiales lo llevara bien al caballo, el animal fue bien picado. Le siguió un quite muy ajustado de Fortes en el que incluso perdió los pies y quedó a merced de un animal ensimismado con el capote. Después de un brindis personal, el riojano comenzó su labor de muleta al hilo de las tablas bajo el siete, pasándolo genuflexo por ambos pitones, doblándose con el. Fue meritorio aquel inicio, en el que tuvo que luchar también contra el viento. Se definió por el pitón derecho en una tanda pausada todavía en el tercio, haciendo pasar a un toro muy parado. Le dio tiempo y sitio en una faena milimétrada en la que rápido lo mostró también por el izquierdo con toreo de trazo largo y profundo en el que se lo envolvió manteniéndose anclado al firme. El diestro seguía toreando aferrado su buen concepto mientras la lluvia ya no solo era una amenaza, mojaba los tendidos en cuestión de segundos. Urdiales seguía rompiéndose en un toreo exquisito que culminaba con un espadazo al segundo intento.

Meritoria labor de Fortes ante el segundo con unos tendidos impacientes

Fortes se estiró a cámara lenta con el segundo de la tarde, un toro que salió después de que se decidiera reanudar el festejo. Se lució en el quite Christian Parejo. Brindó al público y lo recibió en la muleta genuflexo, doblándose con él para pasarlo por ambos pitones muy despacio mientras le ganaba terreno y a los gritos de “olé”. Continuó sobre el derecho dejándosela muy puesta en la cara para tirar de la embestida. No tardó en mostrarlo al natural, con tanta suavidad que lo desarmó. Volvió a la cara del animal y se lo envolvió con gusto, ajustando bien los tiempos y las distancias. Retomó el pitón derecho a media altura, tratando de llevárselo atrás. Sin embargo, logró darle mayor longitud al trazo al natural, uno a uno, sin terminar de redondear una compleja labor que fue a menos. La incomprensión y la impaciencia de los tendidos no le hizo abreviar a Fortes, que incluso antes de ejecutar la suerte suprema ya había escuchado el primer aviso. Falló con el acero y el animal salió tras el, protagonizando auténticos momentos de apuro en los que se libró de puro milagro.

Parejo saluda una ovación ante el tercero tras una faena de mucha verdad en la que se roza el milagro

Parejo no espero para saludar al tercero de la tarde, en un recibo ovacionado desde el tendido. Después de un exquisito quite de Urdiales y de completarse el tercio de banderillas, se alcanzó la faena de muleta la cual inició Parejo después de brindar a Navas. Se dispuso para comenzar con un cambiado por la espalda, pero tuvo que acortar las distancias y decisión lo citó a base de voz y firmeza. Logró un inicio de emoción que después continuó sobre el pitón derecho de un toro reservón al que tuvo que insistir en el toque. Poco a poco logró hacerlo pasar sin contenido ni lucimiento. Siguió intentándolo en el tercio, robándole algún que otro pase sin encontrar contenido en sus embestidas. Lo prendió bruscamente y quedó a merced de un animal noble que no hizo por el. Culminó con unas manoletinas y tirándose a matar con todo, siendo de nuevo prendido.

Urdiales empaña con el acero su gran faena ante el cuarto

Urdiales tardó en poder meter en su capote al cuarto, que no le permitió la expresión, saliendo suelto. Brindó al público y después comenzó su labor de muleta doblándose con él por abajo, ganándole terreno con despaciosidad y gusto. Le dio tiempo y sitio y con despaciosidad le llevó en aquella primera tanda sobre el derecho. Se encajó con el y se lo envolvió mientras se mantenía totalmente atalonado en la arena. En un palmo de terreno cuajó algunos de muletazos que hicieron retumbar los tendidos. Cambió al natural, manteniéndose en aquellos terrenos del tercio para pasarlo de uno en uno, ordenando y componiendo una tanda llena de pureza y un sabor tan único como el toreo del riojano. Se encajó de riñones y se lo siguió envolviendo con la profundidad y rotundidad de su toreo al natural, llevándoselo a la cadera. Se cruzó muy despacio para después culminar sobre el derecho de un toro venido a menos, pero al que pasó a cámara lenta.

Fortes, sin opciones ante el quinto de la tarde

Fortes saludó al quinto en su capote. De nuevo comenzaba la lluvia y Fortes iniciaba su labor de muleta muy despacio tratando de encontrar el acople con un toro que no estaba permitiendo la expresión. Se definió por el derecho en la media y corta distancia ante un ejemplar que se quedaba corto y buscaba. Se cruzó y le echó la muleta a la cara para tocarlo y hacerlo pasar. Cambió al izquierdo, bajándole la mano con buen gusto ante la brusquedad del de Alcurrucén. Lo intentó infinidad de veces, pero no le daba contenido ni expresión a aquella meritoria labor del diestro. Falló con el acero.

Parejo, sin opciones ante el sexto

Parejo no espero para frenar al sexto en su capote, un toro suelto. Se alcanzó la faena de muleta y Parejo lo recibió genuflexo en su muleta. Sin alargar en exceso las probaturas, empezó a llevarlo sobre el derecho, aguantando a un toro que se quedaba parado. Intentó sacarlo de tablas, pero al animal le costaba mucho salir de aquellos terrenos. Parejo que midió muy bien las tandas, decidió insistir sobre el derecho de un animal bronco y deslucido en la tela. Lo tocó en la cara y se cruzó volviendo a insistir prácticamente en el hocico. Falló con el acero en el sexto

Ficha del festejo: Plaza de Toros de Las Ventas. Entrada: Lleno en tarde con lluvia. Toros de Alcurrucén para Diego Urdiales, saludos y saludos; Fortes, palmas tras aviso y palmas; Christian Parejo, saludos y silencio. Incidencias: Diego Urdiales saludó una ovación después de hacer el paseíllo.

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