14 de mayo de 2026/Patricia Prudencio Muñoz/Fotos Emilio Méndez
La Plaza de Toros de Las Ventas ha celebrado el sexto festejo y quinta corrida de toros de la Feria de San Isidro, en la que los diestros Sebastian Castella, Daniel Luque y David de Miranda se midieron a los ejemplares de la ganadería de Vellosino. Los animales fueron variados en comportamiento, aunque en su mayoría nobles y de poco fondo, viniéndose a menos muy rápido. Castella no tuvo opciones con el primero de la tarde, un toro sin fuerza, que se movió a base de arreones. El cuarto tuvo nobleza, pero fue el francés quien le robó cada embestida, aunque alargando su labor en exceso y desluciendo con el acero. Luque se midió a un segundo con más ganas que posibilidades, con unas escasas condiciones, las cuales buscó Luque y las exprimió para construir su faena. Se volvió a imponer al quinto, cuajando algunos muletazos, mostrándolo por ambos pitones y llegando a los tendidos. David de Mirando logró momentos de intensidad y calado con un toro venido a menos que quería más que pudiera. El sexto pocas opciones le brindó, por lo que después de mostrarlo por ambos pitones decidió abreviar.
Sebastian Castella, sin opciones ante el primero de la tarde
Castella saludó por verónicas al primero de la tarde. Se alcanzó la faena de muleta y Castella lo tanteó por abajo, moviéndolo, ganándole terreno para llevárselo más allá del tercio. Se decidió por el derecho, tocando y llevando, cruzándose ante un toro de embestida irregular y desclasada que pocas opciones le estaban brindado al diestro francés. Perdía las manos con facilidad, por lo que fueron muchos los hándicap para poder hacer faena con aquel toro del Vellosino. Decidió abreviar.
Poder y maestría de Luque se imponen al segundo de la tarde
Luque saludó al segundo de la tarde sin poder alcanzar a estirarse con el. Alcanzó la faena de muleta y la inició muy despacio, llevándolo metido en la muleta, sin excederse, pasándolo con suavidad. Le bajó la mano y a base de poder logró robarle una tanda al natural con la que llegó con fuerza a los tendidos. El de Veloosino no mostró mala condición, solo que no andaba sobrado de fuerzas, pero era noble y tuvo fijeza, lo que le permitió a Luque algún que otro cambiado por la espalda. Cambió al pitón derecho, se la dejó puesta y tiró de la embestida muy despacio. Dio forma a una faena impensable. Acortó las distancias y con maestría y poder se lo envolvió muy despacio. Mató con acierto.
David de Miranda, entrega y firmeza ante un toro escaso
David de Miranda se estiró con gusto ante el tercero, pudiendo lucirse y llegar a los tendidos. Se fue a los medios, brindó al público y se fue al tercio para pasarlo a pies junto por ayudados por alto. Lo movió y siguió pasándolo, muy despacio, midiendo muy bien los tiempos. Se decidió por el derecho, ciñéndoselo, buscándole abajo, tratando de envolvérselo con determinación. Cambió al izquierdo, llevando de uno en uno a un animal que metía y colocaba bien la cara en el engaño, pero que quería más que pudiera el animal. Siguió alternando pitones el de Huelva ante un toro ya ajeno a sus demandas, simplemente pasaba y no tardó en rajarse y buscar las tablas. Mató con acierto.
Castella alargó su labor ante el cuarto y deslució con el acero
Sebastián Castella se llevó a los medias al segundo de su lote para completar su saludo capotero, pudiendo estirarse y lucirse con el. Inició su faena de muleta sentado en el estribo, pasándolo por ambos pitones para después levantarse y andarle hasta rematarlo por abajo. Cambió de terrenos, se lo llevó a los medios y comenzó a torearlo sobre el pitón derecho, sin embargo, el animal pasaba, siendo algo tardío. Castella dosificó y midió muy bien los tiempos, buscando que el animal le aguantara. Cambió al pitón izquierdo, tratando de alargar la embestida, dándole longitud al trazo, pero sin completar el natural. Se la dejó muy puesta, pero sin evitar que tocara la tela y se descompusiera, por lo que resultó un tira y afloja que le obligó a recuperar el pitón derecho. Lo hizo con un cambiado por la espalda para continuar en el uno a uno a media altura, para después seguir alternando pitones, acortar las distancias, insistirle con un toque firme y pasarlo, rociando cada embestida.
El tesón y el oficio de Luque gobiernan al noble quinto
Daniel Luque llevó en su saludo al quinto de la tarde, un toro con el que se lució Jabato en el tercio de varas. Durante el quite, David de Miranda se decidió a lucirse por gaoneras, sin embargo, a punto estuvo de ser prendido. Comenzó la faena después de brindar, lo hizo en los terrenos del tendido cinco, en el tercio, ganándole terreno, pasándolo por ambos pitones, bajándole la mano y envolviéndoselo. Se decidió por el pitón derecho de un animal que pasaba a media altura en los primeros muletazos, pero que una vez dentro humillaba y seguía con ritmo el engaño. Encontró la ligazón y la transmisión en su labor, llegando con fuerza a unos tendidos que despertaron. Cambió al pitón izquierdo, pasándolo de uno en uno, midiendo muy bien el sitio y las distancias, las cuales, cada vez acortó más. Le robó, a base de oficio, algunos pases bien rematados por abajo. Sin embargo, no destacó por su clase ni por su recorrido, aunque sí por su nobleza, ya que después de que Luque cayera, no hizo por él. El diestro regresó a la cara del animal para seguir mostrándolo por el izquierdo, metido entre los pitones de un toro ya sin contenido. Mató con acierto.
David de Miranda, sin opciones ante un complejo y escaso sexto
David de Miranda salió con firmeza y disposición dejando pinceladas en el saludo capotero al sexto de la tarde. Se alcanzó la faena de muleta y se fue a los terrenos del tendido cinco para comenzarla. Resultó un inicio pausado, de muchos cuidados. Se definió por el pitón derecho, pasándolo sin encontrar el acople con un toro que no le brindaba opciones para el lucimiento. A pesar de de las circunstancias, siguió insistiendo, pasándolo uno a uno, prácticamente metido en tablas. Sin mucho más que poder añadir tuvo que pasaportarlo.
Ficha del festejo:
Plaza de Toros de Las Ventas. Sexto festejo y quinta corrida de toros de la Feria de San Isidro. Toros de Vellosino. Los animales fueron variados en comportamiento, aunque en su mayoría nobles y de poco fondo, viniéndose a menos muy rápido. Sebastian Castella, silencio y silencio tras dos avisos; Daniel Luque, ovación tras aviso y saludos tras aviso; David de Miranda, silencio y silencio.







































