Que alguien me explique

30 de marzo de 2026/Partiendo Plaza por Adiel Armando Bolio

Amigos y amigas de la Fiesta Brava, mucho gusto en saludarlos. Interesante resultó el séptimo y segundo festejo de selección, celebrado este Domingo de Ramos, 29 de marzo, en el coso “San Marcos” de la ciudad de Aguascalientes, dentro de la Temporada de Novilladas 2026, aunque si con una desigual deliberación de la autoridad en la concesión de apéndices, premiando lo que no y desairando lo qué si lo ameritaba, así que alguien me explique qué es lo que se está valorando en el ruedo.

Además, es importante señalar la ligereza con la que algunos novilleros, “valiéndoles un pepino” el respeto que se deben tener como toreros al darse coba y salir al tercio cuando nadie se los ha pedido. En fin, así las cosas, en la “San Marcos” triunfa quien no lo merece y al que, de verdad ha hecho méritos para hacerlo, “ni un lazo se le echa”.

Fueron seis corazones y almas toreras, de varios estados de la República Mexicana los que desfilaron el reciente domingo en la arena sanmarqueña, destacando lo más torero de la tarde, por supuesto, a fe nuestra, lo que hicieron tres de los espadas, el local Enrique Melchor, quien evidenció significativos avances en su tauromaquia, enfrentando, del encierro de Fernando Lomelí, un ejemplar soso y deslucido, al que le pudo de verdad, parándole y cuajándole en importante trasteo, con empaque y evidentes deseos de agradar a la concurrencia, sobre todo, por el pitón derecho. Su estocada fue entera y desprendida, el público solicitó la oreja, la autoridad hizo caso omiso y, la gente, en desagravio del chaval, lo llamó a dar una vuelta al ruedo con mucha fuerza.

Otro que, de verdad mostró relevantes adelantos en su manera de entender y ejecutar el toreo ha sido el también anfitrión Sergio Paredes, quién con un ejemplar, soso, pero con nobleza y que terminó parado, le puso personalidad, esfuerzo, aguante y determinación a su faena, con alguna duda, pero, siempre buscando la colocación idónea para trazar con buena exposición cada lance, principalmente por el perfil diestro. Finiquitó al segundo viaje y se le ovacionó justamente el tercio.

Y el que igualmente nos ha dejado “un buen sabor de boca” fue el jalisciense Luis Aguilar, primero, al interpretar de manera sobria y torera el lance a la verónica a un astado soso y complicado, mismo al que siempre le presentó cara el espigado chaval en un esmerado y meritorio trasteo. No atinó al matar y se le aplaudió tras un aviso, cuando, éste sí, debió haber sido ovacionado en el tercio por su determinación.

La que se hizo de la única oreja de la tarde, claramente gracias a la benevolencia de la autoridad, fue la duranguense Luz Elena Martínez, quién tras una labor desigual, desligada y de mucha precaución, al novillo que más se dejó, noble, pero soso, pasaportó de estocada delantera y caída. De igual forma, quien maneja a la torera, tiene que recordarle y más yendo de primera espada, que a torear se sale con la montera puesta, así como al salir a dirigir la lidia de un astado, tal y como lo hizo en uno de los novillos, ya en el otro en el salió al ruedo ya apareció con ella puesta.

En cuanto a los otros dos alternantes, el mexiqueño Diego Alarcón y el hidalguense Laguna Varela, el primero de ellos, con un ejemplar soso y distraído, poco se le vio. Siempre precavido, sin fijeza en los pies y sin hacer nada, al final, se recetó la salida al tercio.

Y, el otro, con un astado soso y quedándose corto, lo intentó en los tres tercios, pero, sin orden y como Dios le dio a entender. Le faltó firmeza, quietud y determinación. Mató al segundo viaje y todavía tuvo la puntada de salir al tercio cuando nadie se lo pidió.

La coba es muy alcahueta y mala consejera, por lo que les recuerdo que “Cuando la Inteligencia Humana y la Irracional Belleza Animal se Conjugan en las Arena ¡Surge el Toreo! Arte y Bravura en Escena”.

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