28 de mayo de 2026/Patricia Prudencio Muñoz/Fotos Emilio Méndez
La Plaza de Toros de Las Ventas ha celebrado su tradicional Corrida de la Prensa dentro de su Feria de San Isidro, en la que los diestros Diego Urdiales, Andrés Roca Rey y Bruno Aloi se midieron a los ejemplares de la ganadería de Juan Pedro Domecq. Los animales fueron variados en comportamiento y entrega, destacando muy por encima la calidad del segundo y el cuarto, aunque también tuvo matices de calidad el quinto, que también fue aplaudido en el arrastre. Urdiales desarrolló una compacta faena al segundo de la tarde, mayoritariamente al natural, pero mostrándolo también por el derecho. Hubo gusto y torería, pudiendo abandonarse con el. Fue compacta su labor ante el cuarto, de un gran sabor y aprovechando al máximo las condiciones del de Juan Pedro Domecq. Aunque le faltó despaciosidad en su labor. Roca Rey desarrolló una faena de más a menos ante un oponente al que le faltó chispa y entrega. Alargó de nuevo ante el quinto, aunque la faena ya estaba hecho, pero pudo exprimir la buena condición de su adversario con una últimas tandas sin ritmo, pero sí con repercusión. Bruno Aloi desarrolló una faena de firmeza y oficio ante un toro encastado, que atendía, pero con teclas y cierto peligro sordo. No tuvo opciones ante el sexto, un toro parado y sin contenido en sus embestidas
Bruno Aloi desluce con el acero la faena de su confirmación
Bruno Aloi saludó al primero de la tarde, el toro de su confirmación en Las Ventas. No pudo lucirse en el recibo, algo que sí pudo hacer en su quite por tafalleras. Se cambió el tercio y antes de comenzar la faena, se desarrolló la ceremonia de confirmación de alternativa de mano de Urdiales y Roca Rey como padrino y testigo, respectivamente. Brindó a su Majestad el Rey y comenzó su labor de muleta desde los medios, a pies juntos, por ayudados, pasándolo por ambos pitones. Le dio tiempo y empezó a llevarlo sobre el pitón derecho a un animal que pasó con ritmo y fijeza. Sin embargo, había que tocarlo con firmeza para evitar que venciera. Continuó insistiendo por el derecho, corriéndole la mano, tratando de pasarlo en largo a un animal que cada vez acortaba más, que aunque atendía con prontitud, tenía cierto peligro. Lo mostró por el izquierdo sin demasiada expresión, pero con determinación y seguridad. Insistió sin lograr conectar con los tendidos. Deslució con el acero.
Urdiales corta la primera oreja de la tarde
Se estiró Urdiales con el segundo de la tarde, un toro que salió suelto, pero al que logró encelar en el capote y llevar hasta los medios con lucimiento. Tras completarse la ceremonia de confirmación, Urdiales brindó al Rey y comenzó su labor de muleta genuflexo, pasándolo por abajo, sacándolo del tercio. El animal siguió con celo y transmisión el engaño, permitiendo que el riojano se lo envolviera con ligazón y torería. Le bajó la mano, se abandonó y le corrió la mano con gusto. Dosificó, le dio tiempo y sitio entre series para después retomar el pitón derecho de un toro que colocaba la cara. Cambió al pitón izquierdo, dejando la pierna atrás y acompañando la embestida con los vuelos, en largo y con profundidad. El animal acometía con prontitud, aunque de uno en uno. Mató de un estoconazo.
Roca Rey, faena larga ante un toro venido a menos
Roca Rey lanceó al tercero de la tarde sin poder expresarse con el. En banderillas se complicó y alargó el tercio ante un toro complejo y reservón. Brindó al Rey y comenzó su labor de muleta a pies juntos por ayudados por alto en el tercio, llegando alargó tendido. Se lo llevó prácticamente a los medios, donde le bajó la mano y empezó a envolvérselo por abajo. En la media distancia trató de tocarlo, pero tuvo que acortar las distancias, fue así logró fijarlo y meterlo en la muleta, dándole ritmo y ligazón a aquella serie. Decidió mostrarlo al natural, tocándolo abajo, buscándolo a pitón contrario, teniendo más oficio que lucimiento ante su adversario. El animal tardaba, pero pasaba, llevándolo uno a uno sin lograr redondear la labor ante un ejemplar al que le faltaba chispa. Retomó el pitón derecho, se cruzó, le mostró el engaño y con voz y un toque firme lo metió en el trazo. Sin embargo, el animal ya se había venido a menos y no había opciones en sus embestidas. Se tiró directo a matar directo, teniendo acierto en su estocada.
Urdiales corta una oreja al cuarto
Urdiales tardó en poder lucirse con el cuarto de la tarde, pudiendo desarrollar muchos matices de torería y clase. Se alcanzó la faena de muleta, pero antes se fue a los medios para brindar al público. Se fue al tercio y de rodillas comenzó su labor, cautivó desde el inicio, siendo rotundo, estando en maestro. Cambió los terrenos, lo movió, le dio tiempo y decidió seguir sobre el pitón derecho, uno a uno, abandonándose, dejando la pierna atrás y la muleta puesta en la cara para tirar de su embestida. El de Juan Pedro siguió con fijeza el engaño, lo hizo por abajo, con cierto ritmo. A pesar de ello, el riojano supo dosificar, llevándolo en tandas cortas que después comenzaba en la larga distancia. Aprovechó la inercia, lo que le permitió darle dinamismo y emoción a su labor. Lo tocó y con prontitud acometió en el engaño, incluso al natural hubo expresiones y calado. No tardó en retomar el pitón derecho, completando así una faena que estaba hecha, en la que había cuajando muletazos de un sabor riojano exquisito en la que faltó despaciosidad. Culminó su labor por estatutarios por alto y unos remates por abajo que dieron paso a una estocada efectiva
Roca Rey corta una oreja al quinto
Roca Rey metió en su capote al quinto, un toro al que bregó y llevó encelado mientras le ganaba terreno y se lo llevaba más allá del tercio. Brindó desde los medios al público e inició su labor de rodillas, esperando a que el animal lo viera. Cuando lo hizo fue directo hacia él y, aunque no hubo una ligazón inicial, logró darle emoción con algunos cambiados por la espalda, ahora ya envolviéndoselo. Aquello emocionó a unos tendidos con ansía de más triunfos. Continuó sobre el derecho, tocando y deslizando, encontrando a unos tendidos toro de embestida repetidora y noble que se dejó llevar. Hubo suavidad y calado en aquella labor del peruano, que no tardó en empezar a mostrarlo al natural. Lo buscó a pitón contraria en una tanda algo más pausada pero de naturales largos y profundos. Las últimas series perdieron algo de ritmo, pero no de emoción. Se lo envolvió por abajo en una serie por el derecho. Metió el acero al segundo intento.
Bruno Aloi, sin opciones ante el sexto
Bruno Aloi logró meter en su capote al sexto, un toro de salida suelto que pocas opciones le brindó para la expresión. Brindó a Isabel Díaz Ayuso y comenzó su labor de muleta junto a las tablas, doblándose con el, pasándolo por ambos pitones mientras lo sacaba del tercio y lo remataba con el de pecho. Se decidió por el derecho, primero a media altura, tocándolo en la cara, ayudándolo en la salida, pero sin que la embestida de su adversario luciera. Le dio tiempo y sitio para después continuar por el derecho, siguiendo a media altura, tratando de limpiar el trazo, evitando que le punteara en la tela. El animal tenía un peligro sordo, quedándose parado a mitad del muletazo. El diestro lo intentó por ambos pitones sin poder encontrar contenido en sus embestidas. Falló con el acero.
Ficha del festejo:
La Plaza de Toros de Las Ventas. Corrida de la Prensa dentro de su Feria de San Isidro. Toros de Juan Pedro Domecq. Los animales fueron variados en comportamiento y entrega, destacando muy por encima la calidad del segundo y el cuarto, aunque también tuvo matices de calidad el quinto, que también fue aplaudido en el arrastre. Diego Urdiales, oreja y oreja tras aviso; Andrés Roca Rey, silencio tras aviso y oreja tras aviso; Bruno Aloi, silencio tras aviso y silencio.