4 de julio de 2026/Patricia Prudencio Muñoz
La plaza de Chinchón ha celebrado la primera final del Circuito de Novilladas de Madrid en la que Sergio Rollón, Santiago López Ortega y Juan Pablo Ibarra se midieron a los ejemplares de las ganaderías de San Isidro y Fernando Guzmán. Los animales mostraron un comportamiento variado en entrega y fuerza. Sergio Rollón no tuvo demasiadas opciones con el primero de la tarde, al que mostró por ambos pitones. Destacó la disposición de Rollón para robarle una buen faena al cuarto, al que hubo que llevar entre algodones. López Ortega desarrolló una faena completa dotada de ritmo y transmisión ante un buen novillo de San Isidro, el segundo de la tarde. Se entendió con el quinto, un animal complejo, de muchas teclas, al que supo llevar hacerle una buena faena por ambos pitones. Juan Pablo Ibarra supo llevar al tercero de la tarde, un novillo de teclas que se envolvió a canta lenta. No tuvo demasiadas opciones ante el sexto, un novillo manso con el que tuvo que ponerlo todo
Sergio Rollón, sin opciones ante el primero de la tarde
Sergio Rollón saludó al primero de la tarde, un novillo reservón que tardó en entrar en el capote del novillero, que dejó pinceladas en su saludo. Comenzó su labor de muleta pasándolo por alto por ambos pitones en el tercio, después continuó al natural. Lo llevó de uno en uno, tratando de sujetar a un novillo que salía ajeno a sus demandas. Cambió al pitón derecho, pero se le vencía por dentro, obligándole a rectificar para que no se lo llevara por delante. A pesar de ello, decidió insistir sobre el derecho para poder arrancarle cada embestida a base de entrega y mucho mérito. Deslució con el acero, teniendo que descabellar.
Santiago López Ortega corta la primera oreja de la noche
Santiago López Ortega saludó al segundo de la tarde con algunos faroles de rodillas junto a las tablas para después estirarse por verónicas mientras se lo llevaba a los medios. Se lució en el quite con variedad y torería hasta rematarlo de rodillas. Encontró a un novillo con ritmo y fijeza con el que inició su labor de muleta de rodillas para después seguir sobre el pitón derecho, dejándosela puesta para tirar de la embestida y llevarlo totalmente metido, dándole ritmo y transmisión a su faena. Cambió al pitón izquierdo, mostrándolo y dejando pinceladas de calidad. Sin embargo, se fue hacia las tablas y tuvo que tirar del animal para sacarlo y volver a llevárselo a los medios, donde continuó sobre el pitón derecho, con un toreo en redondo que cautivó, metido en las distancias cortas. Culminó de rodillas y una estocada con la que tardó en doblar
Juan Pablo Ibarra empaña con el acero una buena faena al tercero
Juan Pablo Ibarra saludó al tercero de la noche de rodillas para después ganarle terreno mientras se estiraba con el, luciéndose con torería. Se dispuso genuflexo para recibir al animal en su muleta, pero no tardó en levantarse para sacarlo del tercio y llevárselo a los medios, donde empezó a pararlo y atarlo en corto. Fue así como desarrollo la siguiente serie sobre el pitón derecho, envolviéndoselo en corto, pasándolo muy despacio, llevándoselo a la cadera. Lo mostró por el izquierdo, desarrollando buena parte de su faena al natural, aunque teniendo que sujetarlo en el tercio. Recuperó el derecho para retomar el toreo de sabor y de mayor repercusión. Culminó por manoletinas y una estocada con la que el animal tardó en doblar
Sergio Rollón corta las dos orejas al cuarto
Sergio Rollón no tuvo opciones para el lucimiento durante su saludo capotero al cuarto. Compensó en el quite echándose el capote a la espalda. Quiso comenzar su faena desde los medios con un cambiado por la espalda, pero tuvo que acortar las distancias para captar la atención del animal. Después continuó toreándolo en redondo de rodillas, con ritmo y mucha emoción. Siguió en aquellos terrenos, teniendo mucha paciencia ante un novillo al que había que llevar entre algodones. Alternó pitones, pasándolo en largo y agigantándole la altura. Hubo variedad y disposición de parte de Rollón, pero el animal se iba viniendo a menos, pero de buena condición. Culminó por bernadinas para después fallar con el acero, logrando meterlo al segundo intento.
Santiago López Ortega, faena completa y meritoria ante el complejo quinto
Juan Pablo Ibarra llevó por verónicas al quinto de la tarde en su saludo capotero. Se alcanzó la faena de muleta y Ortega decidió tirar del animal para llevárselo a los medios y comenzar en aquellos terrenos su labor, cuidando mucho a un novillo de teclas y complejo. Alternó pitones, teniendo que aguantar la media altura, pero logrando envolvérselo en series breves y bien llevadas. Al natural se mantuvo en el tira y afloja con las distancias, aunque siempre dejándosela puesta para tratar ligar y reestructurando cuando era necesarios, cruzando y tocando con delicadeza. Culminó metido en las distancias cortas para seguir envolviéndoselo, sin perder la emoción en la faena, que mantuvo al público atendido a cada muletazo. Mató con acierto al quinto en una faena en la que cuidó al máximo a su adversario.
Juan Pablo Ibarra, sin opciones ante el mando sexto
Juan Pablo Ibarra alcanzó a estirarse a la verónica ante el sexto, un toro parado de salida pero pronto alcanzó el capote del novillero. Inició una faena de muleta de muchas teclas ante un toro que apuntaba a tablas, que era ajeno a sus demandas. El mexicano trató de mantenerlo en el tercio, primero por el derecho, pasando a base de arreones. Cambió al izquierdo, teniendo que hacerlo todo ante un animal al que le costaba mucho pasar y que cuando lo hacía, lo hacía a media altura, metiéndose por dentro, siendo incierto y con un peligro sordo. Lo volteó, pero volvió a la cara del animal, teniendo que sujetarlo para que no se le fuera a tablas. Culminó en aquellos terrenos y con una estocada efectiva.
Ficha: Chinchon ha celebrado la primera final del Circuito de Novilladas de Madrid. Novillos de San Isidro y Fernando Guzmán. Los animales mostraron un comportamiento variado en entrega y fuerza. Sergio Rollón, vuelta al ruedo y dos orejas; Santiago López Ortega, oreja y vuelta al ruedo; Juan Pablo Ibarra, saludos y vuelta al ruedo.