Escribano y Colombo cortan una oreja en una destacada tarde del sevillano ante una corrida limitada de Miura en San Fermín

13 de julio de 2026/Patricia Prudencio Muñoz/Fotos Emilio Méndez

La Plaza de Toros de Pamplona ha celebrado séptima corrida de toros y noveno festejo de la Feria de San Fermín, de su Feria del Toro, en la que los diestros Manuel Escribano, Pepe Moral y Jesús Enrique Colombo se midieron a los ejemplares de la ganadería de Miura. Los animales se mostraron variados en comportamiento y entrega en el engaño de una terna entregada. Les faltó chispa, por lo que no permitieron que las faenas se redondearan y calaran en los tendidos. Escribano se encontró a un primero complejo, muy parado e incierto, al que le robó algunos muletazos a base de oficio. Tuvo que ponerlo todo el diestro ante el cuarto, culminando metido entre pitones, sin dejarse nada. Pepe Moral buscó las opciones ante el segundo, pero sin acople entre ambos. Lo intento mostrar al quinto, pero no tuvo más opciones que abreviar con el para después deslucir con el acero. Colombo se encontró con un limitado tercero, con el que se entregó y alargó una faena de muchos matices, culminando con todo un estocadón. Se encontró con un sexto de teclas, que se vino a menos muy rápido.

Manuel Escribano corta una oreja al primero de la tarde 

Manuel Escribano se fue decidido a la puerta de chiqueros para saludar al primero de la tarde a portagayola con una larga cambiada de rodillas bien realizada. Sin embargo, después no pudo estirarse, encontrando un animal que se le metía por dentro. Escribano se decidió a poner las banderillas, pero no lo haría en solitario, ya que invitó a su compañero de terna. Completaron un tercio lleno de emoción y acierto, culminando con un par al violín de Escribano al hilo de las tablas. Se alcanzó la faena de muleta, pero antes de comenzar, brindó al público, dejó la montera y se dispuso en los medios para citarlo en la larga distancia y aprovechar la inercia para ligar el inicio. Lo movió tirado del animal para cambiarle los terrenos, eligiendo el pitón derecho para continuar su labor. Lo llevó rectilíneo tratando de limar las asperezas que presentaba en su embestida, algo bronca e incierta. A base de paciencia, Escribano volvió a empezar, buscando la conexión con los tendidos, cambiando al pitón izquierdo y encontrando mayor continuidad. La movilidad fue escasa y sus embestidas defensivas, por lo que el sevillano logró robarle algunos muletazos a base de oficio y firmeza. Sin embargo, aquella entrega no estaba teniendo calado en los tendidos, a pesar de que acortara las distancias y se metiera entre pitones, aguantando a un toro con cada vez menos recorrido. Culmino por manoletinas y una buena estocada.

Pepe Moral, entrega sin calado ni acople ante el segundo

Pepe Moral saludó en su capote al segundo de la tarde, lanceándolo a la verónica. Tras una largo y tedioso tercio de banderillas, se alcanzó la faena de muleta, la cual brindó al público. Comenzó su labor con un tanteo por abajo, pasándolo por ambos pitones hasta definirse por el izquierdo, tratando de estirarse a su paso. Le dio tiempo y sitio, continuando una labor en la que no terminaba de acoplarse. Cambió al derecho y uno a uno, en el tercio, lo tocó y pasó en medios pases, sin llegar a convencer  a los tendidos, por lo que recuperó el pitón izquierdo entre adornos y molinetes para después seguir con una serie sin acople entre ambos. Falló con el acero

Colombo corta una meritoria oreja al tercero

Colombo salió a por todas, mostrando un capote con el que apoya a Venezuela. Saludó al tercero de la tarde, con una larga cambiada de rodillas en las tablas para después seguir estirándose y luciéndose con el hasta rematarlo con una media en el tercio. También se lució en su quite por navarras, así como también lo hizo en las banderillas junto a su compañero de terna. Comenzó su faena de muleta con un ligero trasteo por ambos pitones. Rápidamente cambió los terrenos y lo alejó de tablas, llevándoselo a los medios, donde lo pasó con suavidad y despaciosidad. Lo llevó en largo y por alto, ayudando a su adversario por el pitón derecho. Cambió al toreo al natural con un lucido molinete, dando paso a una nueva serie basada en la continuidad del uno a uno, construyendo una faena más meritoria que lucida. Colombo le robó cada embestida e insistió en una faena de limitadas opciones, ya que salía desentendido, ajeno al engaño, lo que le impedía darle emoción a su labor. Tuvo que hacerlo todo el diestro que culminó con todo un estocadón.

Un entregado Escribano da una vuelta al ruedo ante el cuarto

Escribano salió firme y decidido hacia la puerta de chiqueros para saludar al cuarto de la tarde a portagayola con una larga cambiada de rodillas muy justa, pero muy bien realizada. Después siguió estirándose con el hasta rematarlo con torería. Después de que el animal cumpliera en el caballo, el sevillano protagonizó un importante y lucido tercio de banderillas. Comenzó su faena de muleta pasándolo por ambos pitones a media altura en el tercio. No tardó en sacarlo y llevárselo más allá para empezar a mostrarlo por el derecho, tocándolo con insistencia para adentrarlo en el engaño. Sin embargo, su embestida era bronca y de corto recorrido. Cambió al natural, dándole mayor amplitud al trazo, abriéndolo, aprovechando los vuelos. El animal pasaba sin decir demasiado con sus embestidas, pero Escribano le puso el sabor y la emoción a una nueva meritoria labor, robándole los muletazos, de nuevo por el derecho, uno a uno y a media altura. Se metió entre pitones y culminó con un desplante y una estocada

Moral, sin opciones ante el quinto de la tarde

Moral paró en su capote al quinto, encelándolo momentáneamente. En la faena de muleta tiró del animal para sacarlo de tablas y definirse por el pitón derecho en la media y corta distancia. Le adelantó el engaño para después arrastrar detrás del engaño a un toro con poco recorrido. A pesar de las condiciones mostradas por el anima, decidió insistir, a pesar de que cada vez le costaba más pasar, así que después de mostrarlo no quiso alargar más aquella faena en la que poco más podía robarle a su adversario. Falló con el acero.

Insistencia de Colombo ante un sexto de limitadas opciones

Colombo volvió a lucirse durante su saludo capotero ante el seto de la tarde, un lucimiento que continuó durante el quite por zapopinas. Volvió a gustar con u intenso y preciso tercio de banderillas el venezolano, manteniendo la conexión con las peñas. Se alcanzó la faena de muleta, pero antes de comenzar decidió brindar al público para que después iniciara su labor sentado en el estribo, pasándolo por ambos pitones. Después lo movió y sacó del tercio para continuar sobre el pitón derecho de otro toro comedido, sin clase ni emoción en sus embestidas. Poco a poco, trató de meterlo en el engaño, ahora al natural, con un trazo largo en el que no le bajó la mano, le ayudó por alto hasta meterlo, una vez logrado su objetivo empezó a bajarle el engaño. Dosifico y midió bien las tandas para después darle sitio y tiempo. Lo exprimió al natural, pero al toro cada vez le costaba más pasar y empezaba a defenderse. Culminó su labor de rodillas y una media estocada.

Ficha del festejo:

Plaza de Toros de Pamplona. Séptima corrida de toros y noveno festejo de la Feria de San Fermín, de su Feria del Toro. Toros de Miura. Los animales se mostraron variados en comportamiento y entrega en el engaño de una terna entregada. Les faltó chispa, por lo que no permitieron que las faenas se redondearan y calaran en los tendidos. Manuel Escribano, oreja tras aviso y vuelta al ruedo tras aviso; Pepe Moral, ovación y silencio; Jesús Enrique Colombo, oreja tras aviso y silencio tras aviso.

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