Insatisfacción y desencanto

23 de marzo de 2026/Partiendo Plaza: Adiel Armando Bolio

Amigos y amigas de la Fiesta Brava, mucho gusto en saludarlos. No sé a ustedes, pero, a mí, lo sucedido el reciente domingo 22 de marzo, durante la sexta función de la Temporada de Novilladas 2026, en el coso “San Marcos” de la ciudad de Aguascalientes, me dejó una sensación de insatisfacción y desencanto, prácticamente, todo provocado por el desesperanzado juego de los novillos de La Playa y, otro tanto, por las fallas con el estoque y la mala actuación, en un astado, el quinto, del puntillero, además, de la mala suerte y desangelamiento de uno de los alternantes.

Es como si me invitaran a una mesa en la que hay suculentas viandas, además, de refrescantes bebidas, pero, al final de cuentas, al chef encargado del servicio se le olvidó combinar los debidos condimentos e ingredientes, dejando al comensal con esa falta de satisfacción y el desencanto de la ocasión.

Por lo que se refiere a lo insatisfecho que quedé es que, primero, el tapatío Jairo López, quien se había ganado esta repetición por su inobjetable triunfo el pasado domingo 1 de marzo, cuando cortó tres orejas al ganado de Campo Hermoso, en su primer astado playero, llamado “Artista”, un buen ejemplar, emotivo, noble, pero débil, al que se le premió con arrastre lento, le cuajó una relevante faena, desde que se abrió de capa, instrumentando señeras verónicas y hasta su faena de muleta por ambos lados, plena de empaque, temple, largueza, profundidad y señorío. Sin embargo, cuando ya tenía todo para el triunfo grande, mató hasta el segundo viaje para tener que conformarse con el logro de una oreja, pero, el trasteo, era de esos para salir en hombros. Y en su segundo, soso y complicado, en su afán por redondear su tarde, poca oportunidad le dejó el burel, quedando todo en una meritoria labor que se le aplaudió en el tercio tras un aviso. Aquí, lo cierto es que, más allá del apéndice obtenido, es la ratificación del buen nivel de este torero.

Por su parte, su hermano Axel, quien se ganó su inclusión en la campaña sanmarqueña como triunfador de la pasada Feria de León, evidenció, igualmente, sus buenas maneras, como los brillantes lances a la verónica que le dio a su primer novillo, soso y sin fuerza, mismo al que le aplicó en su ejercicio muleteril empeño, aguante y torería, pero, fallando a la hora de matar. Y, a su segundo, otro de los dos buenos astados de La Playa, del que se esperaba más, tras el buen puyazo de Guillermo Cobos, Axel, fuera de los varios desarmes que sufrió, cuando se acomodó, logró brillantes series por ambos pitones, recreándose y templando, principalmente, cuando ligó el toreo al natural. De igual forma, cuando ya tenía cuajado el triunfo, dejó un espadazo contrario al segundo viaje, el burel dobló, pero, la desafortunada actuación del puntillero, quien se lo levantó hasta en tres ocasiones, complicó todo, por lo que Axel tuvo que pasar apuros con el descabello y terminó por escuchar dos recados de la autoridad, saliendo al tercio.

Y por lo que se refiere al galo acalitense César Fernández, había expectación por ver sus avances, luego de lo que había mostrado en anteriores apariciones, pero, “salió con el santo de espaldas”, primero, porque en descargo del torero, su lote fue el más soso, complicado y de poca fuerza, condiciones, sin duda, que provocaron el desangelamiento de César, quedando todo en su buena intención por querer agradar. De ahí que se produjera el desencanto por verlo reaparecer en este coso. Por ello, a los integrantes de este cartel les recuerdo que “Cuando la Inteligencia Humana y la Irracional Belleza Animal se Conjugan en la Arena ¡Surge el Toreo! Arte y Bravura en Escena”.

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