25 de marzo de 2026/Texto, fotos y video: Emilio Méndez
En el rancho “Las Trojes” en Lagos de Moreno, Jalisco, donde se ubica la prestigiada ganadería de Villa Carmela, en la que Don Eduardo Arena Barroso y sus hijos, abrieron las puertas de su casa ganadera a los matadores de toros Fermín Rivera y Diego Silveti para realizar labores de campo bravo, esta ocasión, en lo que fue una interesante tienta de machos.
Es importante señalar que en las ganaderías de toros de lidia se prueban tanto a las hembras como a los machos de diferente forma. “La Tienta” en general, es el laboratorio genético de una vacada brava en la que se evalúan los características de comportamientos y matices que configuran la bravura en la que se examina cuando es tienta de hembras, primero en la suerte de varas, en la que se prueba la capacidad de la becerra de crecerse al castigo y se contrasta con su estado de motricidad y fijeza, para poder poner la becerra en suerte, el torero utiliza el capote; una vez que el ganadero realizó la calificación y apuntes correspondientes a lo que buca, posteriormente, el matador de toros invitado, realiza la faena de muleta, en la que se observa el desarrollo de la embestida. El ganadero observa la tienta con el conocimiento de todos los antecedentes del animal, mientras que los demás participantes (picador, toreros y aficionados) simplemente evalúan el juego del animal en el ruedo.
En cuanto a la “Tienta de Machos” la cual tuvimos la oportunidad y privilegio de presenciar. Resulto emocionante y fascinante. Al tentar machos no se torea, solo se analizan las cualidades de los erales cuando acuden a pelear en el caballo. Los toreros colocan a los becerros a cuerpo limpio, sin utilizar capotes o muletas, se auxilian de ramas con las que llaman la atención y enfadan a los animales. El ejercicio resulta muy interesante porque se observan las distancias a las que acude el eral y se puede evaluar la fijeza, movilidad, fiereza, fuerza y, por momentos, hasta la acometividad y la transmisión.
Aun que algunos ganaderos prefieren no realizar este tipo de pruebas por el riesgo de que los animales se lastimen o se dañen un pitón. En el caso de la ganadería de Villa Carmela, la tienta de machos es fundamental para Don Eduardo Arena, que estrictamente observa y califica la capacidad de los erales al crecerse al castigo, además de apreciar el estilo y forma en que embisten, si escarban o salen sueltos de la pica, si empuja con los riñones o dan cabezazos, si son prontos y acuden con alegría o si acusan alguna querencia.
En esta jornada campera se tentaron 50 arales que fueron picados por el experimentado varilarguero Salomón Azpeitia de los cuales la mayoría fueron aprobados con muy buena nota, ya que predomino la bravura, calidad y clase que caracterizan a este hierro.
Al final también se tentaron algunas vacas con las cuales sirvieron tanto los matadores Fermín Rivera y Diego Silveti, como parte de su preparación de cara a sus próximos compromisos, siendo acompañados por los novilleros Emilio Ricaud y Maico Macías Delgadillo “Curro de Ojuelos”.
































