7 de abril de 2026/Patiendo Plaza por Adiel Armando Bolio
Amigos y amigas de la Fiesta Brava, mucho gusto en saludarlos. Sin duda, a la afición taurina lo que le gusta es ir a la plaza a “degustar un buen banquete” de toreros y ganado. Y es que algo parecido ha sucedido el reciente Domingo de Resurrección, 5 de abril, dentro de la octava y supuesta última función de la Temporada de Novilladas 2026, en el coso “San Marcos” de Aguascalientes.
Hemos podido “paladear” toda la ortodoxia y pureza en la tauromaquia que exhibió en su debut en este escenario la barrioqueña Miriam Cabas, haciendo todo, tanto al utilizar el capote como la muleta, con pulcritud, estupendo trazo, clase y calidad, además, de un buen temple y dimensión.
Desgraciadamente, vino un descuido y sufrió una cornada de dos trayectorias en la cara posterior del tercio inferior del muslo derecho, lo que no le impidió seguir en el ruedo, pero, ya no fue igual. Era evidente que la menudita torera se sentía herida y, obviamente, no estaba a gusto. Aún le echó casta y salvó la papeleta, aunque aquí la ortodoxia se hizo de lado, pues, acabó de una estocada muy baja y, es entonces, donde todo se descompuso, ya que mientras la gaditana se retiraba a la enfermería para ser atendida, su apoderada o representante, la señora Tomasina Esformes, evidenció que no sabe conducirse en el callejón al pedir la oreja para su torera cuando la estocada era evidentemente defectuosa y, peor aún, cuando se acercó debajo del palco de la autoridad a increpar al juez de plaza porque no concedió el apéndice.
Discúlpeme, señora Esformes, pero, el apoderado o representante de un torero, del que sea, debe tener autocrítica y discreción y no andar buscando de manera inconveniente el protagonismo que va en contra de su representado solicitando trofeos inmerecidos. Eso no se vale apoderada, lo que hace un torero en el ruedo no se debe ensuciar por caprichos insulsos. Las orejas y los rabos se cortan con atinadas estocadas y no con bajonazos.
Luego, tras ser atendida en la enfermería de la plaza, la espada andaluza, luciendo un vendaje especial en la zona afectada, regresó al ruedo para pasaportar a su segundo ejemplar y, la verdad sea dicha, lo ha hecho con carácter y firmeza en una actuación netamente derechista. Y, sí, se ve que su “talón de Aquiles” es la suerte suprema, pero, todo es cuestión de que le vaya tomando el modo y el tranquillo. Lo que si es cierto es que su presentación acalitense ha sido una más que grata impresión.
En lo que se refiere a la repetición que se ganó a ley dentro del serial el poblano Gustavo García “Solito” ha tenido momentos en sus dos astados de mucha importancia, evidenciando, una vez más, la madurez y crecimiento que ha tenido como torero. En esta otra oportunidad sólo le faltó redondear con la espada su actuación que, en general, tuvo solidez y buen contenido.
Por lo que toca al hidalguense Cristóbal Arenas “Maletilla”, como dicen lo gitanos: “Que me lo han cambiao”. Esperaba ver a un torero más hecho, más cuajado, más convertido en una realidad después de toda la trayectoria que ha desempeñado desde que era becerrista. Ni hablar, otra vez será.
Del encierro de la dehesa estatal de Campo Grande, me ha gustado en términos generales, se ha dejado torear, destacando los ejemplares lidiados en cuarto y quinto lugares. Solo el segundo, me ha parecido que fue el que menos posibilidades brindó.
De las filas de los subalternos, si resalto el buen puyazo del piquero Alfredo Ruiz al sexto ejemplar y de los banderilleros, particularmente en este festejo, se estuvieron premiando pares a diestra y siniestra, descolocados y desiguales. Las salidas al tercio se están abaratando, Atención con eso y por ello les recuerdo que “Cuando la Inteligencia Humana y la Irracional Belleza Animal se Conjugan en la Arena ¡Surge el Toreo! Arte y Bravura en Escena”.