10 de mayo de 2026/Palco de Feria por Adiel Armando Bolio
Amigos y amigas de la Fiesta Brava, mucho gusto en saludarlos. Cuando alguien expone cualidades físicas, motrices y mentales para realizar cualquier actividad se podría decir que estamos refiriéndonos a un ser superdotado, que los hay en varias ramas del deporte y la ciencia, pero, cuando tocamos el tema taurino, ello toma un tinte más especial ya que no es fácil ver en un festejo mayor a un torero que domine y bien todos los menesteres de la lidia de un toro bravo, es decir, que sobresalga con el capote, que se suba al caballo para picar al astado, bajarse del corcel para hacer un quite, cubrir de forma sobresaliente el tercio de palos, de cuajar la faena con la muleta y de coronarla con la espada.
Ese “hombre orquesta”, precisamente, lo apreciamos y disfrutamos al máximo este sábado 9 de mayo de 2026 durante la décima y penúltima corrida del serial mayor de la CXCVIII Feria Internacional de San Marcos, en la ciudad de Aguascalientes, nos referimos al matador balear Antonio Ferrera, quien a su segundo toro le cortó una oreja por una labor como esa, aunque el juez se haya puesto muy fino en la ejecución de la estocada, que fue desprendida, pero, en otras ocasiones ha concedido apéndices por espadazos peor colocados. Pero, veamos como se dio este festejo en el coso Monumental, que registró un casi lleno en el sector numerado y más de media en la zona general en tarde entoldada y con algo de viento.
Primeramente, alarmó la falta de fuerza y bravura en el ganado de Campo Real y Santa Inés y, después, tres toros se salvan de la quema, uno de Campo Real, el primero débil y, dos de Santa Inés, el quinto y el séptimo. Los demás, fueron infumables.
El ibérico Ferrera a su primero, de Campo Real, se vio empeñoso en el manejo capotero, sobre todo, en un quite por mandiles. Con la muleta, tras brindarle al picador Mauro Prado, Ferrera realizó una faena a base de toreo estudioso, a media altura, al débil, pero, noble burel, hasta ligarle cuatro templadas y relajadas series diestras. Al natural, se recreó en cada pase hilvanando dos tandas de mano desmayada. Vino entonces su toreo sin ayudado y toreando mágicamente con las muñecas por ambos lados. Más expresión artística con pases de ornamento. No acertó al matar y se le aplaudió en el tercio. En su segundo, «Orgulloso», de Santa Inés, bregó oficioso. Se subió al caballo a picar y le brindó el puyazo a Mauro Prado haciéndolo de manera discreta. Se desmontó y realizó un buen quite por navarras. Cubrió espectacular el segundo tercio. Con la muleta se dio a ejecutar una faena que empezó de rodillas y, de pie, dictó un recital personalismo de bien torear, con temple y mando, dándole su tiempo y su espacio al noble «socio» en tres tandas. Por el izquierdo corrió la mano larga y atemperada. Desfondado el torero por el desgaste emocional, pero, lleno de inspiración, ligó más toreo derechista. Se tiró a matar de lejos dejando una estocada desprendida efectiva, otorgándole el juez una importante oreja, aunque bien pudieron haber sido dos, dando finalmente tres vueltas al ruedo.
En tanto, a su primero, de Campo Real, protestado, el onubense David de Miranda, al también débil ejemplar, lo intentó cuidar toreándolo a media altura por el lado derecho, pero, la gente molesta, no le reconocía el esfuerzo con el deslucido astado. La misma historia fue al natural. Falló al matar y escuchó palmas. A su segundo, de Santa Inés, lo inició doblándose, siguiendo más que esforzado por derechazos en tres series, pero, el soso y deslucido astado no le daba para más. Terminó de estocada entera para recibir palmas.
El michoacano Isaac Fonseca, en su primero, de Campo Real, empezó en los medios dando dos cambiados por la espalda y los de pecho para seguir, a pesar del viento, valiente, en naturales meritorios y enjundiosos. Por el derecho, al débil y soso burel, le sacó algunos pases de importancia a base de aguante y acortar distancias, además, de ligar pases en un palmo de terreno y, cerrado en tablas, «sacó agua de una piedra». Ayudados por alto para cerrar. Marró al matar y fue aplaudido. En su segundo, de Santa Inés, desempeñó una labor templada y artística al débil, pero, noble astado. Así, ligó hasta cinco tandas de buena factura y mejor dimensión. Por naturales evidenció disposición en dos series. Desacertó al matar y fue aplaudido tras un aviso.
A su primero, protestado, «Bailarín, de Santa Inés, el mexiqueño Bruno Aloi, con el viento en contra, cuajó un trasteo sobrio, serio, valiente y relajado a través de su buen trazo y dimensión a un ejemplar que se prestaba para ello, pero, que se acabó pronto, sobre todo, por el pitón derecho en varios racimos. Al natural le puso empeño y, en un palmo de terreno, ligó el toreo en redondo. Mató de certera estocada y se le concedió una oreja. Y en el que cerró el festejo, de Santa Inés, luego de brindarle al diestro retirado Fernando Ochoa, su ahora apoderado, Aloi realizó un trasteo dispuesto a otro ejemplar soso y deslucido, además, de débil, logrando pasajes meritorios por ambos perfiles. Le pisó los terrenos, pero, fue inútil, solo quedó el esfuerzo del torero, sobre todo, al final, cuando en un palmo de terreno ligó luquesinas que le jalearon. Mató de estocada desprendida para ser aplaudido.
Por lo que se refiere al renglón de los subalternos, al realizarse el paseíllo, el reconocido varilarguero acalitense Mauro Prado, con 59 años de vida y 43 como picador de toros, a causa de la gravísima cornada que sufrió en el cuello al estar actuando en la cuadrilla de Antonio Ferrera, en el Monumental «Nuevo Progreso» de Guadalajara, Jalisco, el pasado 31 de enero de 2025, se despidió de los ruedos, dando dos vueltas a la periferia a caballo y, a pie, recibió el cariño del público y sus compañeros, quienes lo acompañaron en otro sentido recorrido al «pandero» teniendo como fondo musical las nostálgicas notas de «Las Golondrinas». Finalmente, en el centro del ruedo, le entregaron una herradura floral deseándole suerte y se le realizó el simbólico retiro de la espuela. En el tercer toro, el banderillero Joel Delgado se desmonteró. Y, buena vara de Omar Morales, al sexto. Por ello, les recuerdo que “Cuando la Inteligencia Humana y la Irracional Belleza Animal se Conjugan en la Arena ¡Surge el Toreo! Arte y Bravura en Escena”.