Morante de la Puebla y Alejandro Talavante abren la Puerta Grande en una tarde de toreo en El Puerto de Santa María

1 de agosto de 2026/Patricia Prudencio Muñoz/Fotos Emilio Méndez

La Plaza de Toros de El Puerto de Santa María ha celebrado la primera corrida de toros y segundo festejo de su Feria Taurina en la que Morante de la Puebla, Alejandro Talavante y Juan Ortega se midieron a los ejemplares de Álvaro Núñez. Los toros se mostraron variados, con un gran comportamiento, permitiendo la expresión de una terna dispuesta a derrochar arte. Destacó el extraordinario quinto. Morante de la Puebla encontró ritmo y expresión en su faena ante el primero, un toro al que cuajó por el derecho con despaciosidad y calado. Morante de la Puebla sentó cátedra a base de buen toreo, robándole cada embestida al cuarto, un toro complejo que no le dio ninguna ventaja. A pesar de ello encontró expresión, en una faena larga, pero que hizo las delicias de los aficionados. Talavante encontró expresión de una faena de mano baja ante el segundo de la tarde, al que cuajó muletazos de mucho peso, sobre todo por el derecho, aunque con grandes momentos al natural. Alejandro Talavante cuajó al quinto de la tarde, un extraordinario toro de Álvaro Núñez al que llevó por ambos pitones parando el tiempo. Juan Ortega se encontró a un tercero complejo y de muchas teclas ante el que estuvo firme y con decisión, dejando buenos momentos de mucha expresión. Sus opciones de triunfo fueron más limitadas con el sexto, un toro de teclas al que le robó meritorios muletazos, pero con el que también falló con el acero.

Morante de la Puebla corta una oreja al primero de la tarde

Morante de la Puebla saludó al primero de la tarde, sin demasiado lucimiento, dejando alguna verónica de gusto y torería. Se alcanzó la faena de muleta y el diestro decidió comenzar  junto a las tablas, pasándolo con torería por ambos pitones, con suavidad y mucha delicadeza. Apostó por el pitón derecho desarrollando una gran tanda de calado y expresión en la que se lo envolvió a cámara lenta. Sin embargo, quiso mostrarlo también al natural encontrando acople, parando y tocando con firmeza para envolvérselo. La faena tomó ritmo y se rompió en «olés» cuando el diestro retomó el pitón derecho, cuajando unos muletazos que parecían no tener final, haciendo las delicias de los aficionados. Falló con el acero, logrando la estocada al segundo intento.

El palco le niega la oreja a Talavante

Alejandro Talavante saludó en su capote al segundo de la tarde. Lo metió poco a poco mientras le ganaba terreno y se lo llevaba a los medios, donde se estiró con él a base de expresión hasta rematarlo con torería. Se alcanzó la faena de muleta y el extremeño decidió comenzar a pies juntos, pasándolo por ambos pitones por alto y por bajo. Se lo llevó más allá del tercio y sobre el pitón derecho le cuajó aquella primera serie, con unos extraordinarios remates por abajo. No tardó en empezar a mostrarlo al natural, costándole algo más encontrar un acople que no tardó en llegar. Sin embargo, después de aquellas tandas de calado y expresión, decidió recuperar el pitón derecho, encajándose con él, dejándosela muy puesta y arrastrando la embestida detrás del engaño. Mató con aseo de una estocada al primer intento, el animal tardó en doblar y usó el descabello

Juan Ortega saluda una ovación ante el tercero

Juan Ortega recibió en su capote al tercero, sin hacerse esperar, frenándolo en la tela para después estirarse con él a base de verónicas bien realizadas mientras lo sacaba del tercio. Después de un complejo tercio de banderillas, se alcanzó la faena de muleta, en la que el sevillano decidió comenzar al hilo de las tablas para doblarse con él mientras lo sacaba del tercio. Lo hizo con torería, obligándolo por abajo para después continuar sobre el derecho, quedándose muy quieto, haciendo pausas que le dieron mayor énfasis a cada muletazo. Se encajó con el animal, llevándolo, pero en una faena de altibajos y compleja. Cambió al natural, le bajó la mano, pero el animal casi lo prende. Volvió a la cara del animal, ya venido a menos, quedando a mitad del muletazo, buscando. Metió la mano con aseo y acierto.

Morante de la Puebla corta una oreja y cuaja su faena ante el complejo cuarto

Morante de la Puebla se estiró a la verónica con el cuarto de la tarde, con gusto y despaciosidad hasta que se le metió por dentro y descompuso el saludo. Se alcanzó la faena de muleta y el diestro la comenzó junto a las tablas, genuflexo pasándolo por ambos pitones. En el tercio siguió sobre el derecho de un toro complejo que no pasaba. Fue realmente meritoria su labor ante el de Álvaro Núñez, teniendo que robarle cada embestida, porque no le regaló nada. La desarrolló a base de oficio y maestría, sentando cátedra ante aquel cuarto. Lo mostró incluso por ambos pitones, pero aquella faena será de las recordadas en la historia de El Puerto. Mató al segundo intento.

Talavante arranca las dos orejas al quinto

Alejandro Talavante aprovecho en su saludo capotero para lucirse con variedad. Tras un buen tercio de banderillas, en la que Ambel saludo una ovación, Talavante comenzó su labor de muleta después de brindar al público desde los medios. Inició su faena más allá del tercio a pies juntos, dejando algún que otro cambiado por la espalda, para después seguir con el toreo en redondo, abandonándose con él. En los medios continuó sobre el derecho, a cámara lenta en una tanda breve pero muy bien llevada en la que paró el tiempo. No tardó en cambiar al natural, cuajando una buena serie en la que lo llevó en largo. Sin embargo, después de aquella serie recuperó el pitón derecho, por el que volvió a cuajar unos grandiosos muletazos en los que se rompió con el de Álvaro Núñez, un toro de buenas condiciones. Culminó cuajándolo por ambos pitones, con variedad, expresión, torería y despaciosidad. Pidieron el indulto con fuerza de un toro extraordinario. Mató con acierto.

Juan Ortega, faena de entrega que desluce con el acero

Juan Ortega no esperó para estirarse con el sexto de la tarde, luciéndose por verónicas al paso cargadas de expresión. Brindo a Javier Gallardo y comenzó su faena de muleta rodilla en tierra para pasarlo con torería por ambos pitones. Se lo llevó a los medios, cambiando los terrenos para continuar por el derecho, teniendo que pasarlo muy despacio. El animal punteaba la tela, así que le dio tiempo y sitio antes de meterlo en una nueva serie. Fue complejo y con muchas teclas que buscar y tocar para llevarlo, por lo que uno a uno logró robarle las embestidas. Lo mostró incluso al natural en una meritoria serie que llegó a los tendidos. Sus opciones se vieron limitadas por el de Álvaro Núñez. Culminó con un abaniqueo y orteguinas para después fallar con el acero.

Ficha del festejo:

El Puerto de Santa María. Toros de Álvaro Núñez para Morante de la Puebla, oreja y oreja tras aviso; Alejandro Talavante, ovación tras petición y dos orejas y Juan Ortega, ovación y palmas tras aviso.

 

 

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