19 de septiembre de 2026/Javier Fernández-Caballero/Foto: Muriel Haaz
Nimes vivió una de esas tardes que justifican por sí solas una feria. La corrida de Hermanos García Jiménez puso sobre la arena del Coliseo romano una sucesión de matices y embestidas de enorme interés, con varios toros de nota y, especialmente, un extraordinario tercero, mientras Sebastián Castella y José María Manzanares terminaron ganándose la salida por la puerta grande que sólo decidió disfrutar el francés. Tomás Rufo, por su parte, tuvo en sus manos uno de los grandes triunfos de la tarde ante ese excelso tercero, al que cuajó en una faena de profundidad, temple y estética que quedó sin premio por el fallo con los aceros.
Castella volvió a ejercer de gran figura francesa en su plaza, cortando una oreja a cada toro de su lote desde el dominio, la inteligencia y el poso, mientras Manzanares encontró en el quinto la embestida que necesitaba para desplegar toda la personalidad de su toreo. El alicantino cuajó al enclasado animal por ambos pitones en una obra presidida por el temple y la cadencia, acompañada además por los sones de Caridad del Guadalquivir, antes de rematarla con media estocada recibiendo y pasear las dos orejas.
Fue, en definitiva, una tarde de toros y toreros, de embestidas importantes y faenas con contenido, ante más de tres cuartos de entrada y con el Coliseo entregado a cuanto sucedía sobre el ruedo. Castella y Manzanares salieron triunfadores, Rufo dejó una faena que pudo cambiar por completo la dimensión de su tarde y la corrida de García Jiménez sostuvo buena parte del interés de un festejo que dejó motivos suficientes para permanecer en el recuerdo de esta Feria de la Vendimia.
Así hemos narrado en directo la corrida:
Importante inicio de la tarde: oreja de peso para una obra de poso de Sebastián Castella ante el codicioso primero de García Jiménez
460 kilos, número 23, era el primero de García Jiménez. Bien hecho, astifino, al que dejó Castella un buen recibo de verónicas. Quite por saltilleras de mucha quietud rematado por brionesas. Toro con prontitud, pero que carecía de poder al final para ir hacia adelante, aunque tenía codicia el ejemplar. Dejó un inicio de faena a pies juntos ante un toro con duración, pero al que quizá le faltó algo de ritmo, pero tuvo mucha transmisión. Además tuvo codicia. La faena de Castella dejó media docena de series por la diestra, y también al natural momentos más aislados, pero de efecto arriba. Faena importante de Sebastián, que finalizó por ajustadísimas bernadinas antes de un pinchazo al intentar recibiendo y estocada a la segunda, preludio de la oreja tras aviso.
Manzanares porfía y deja detalles ante el parado segundo
Precioso segundo de la tarde, un burraco bajo y cuajado, de 537 kilos, número 183, de García Jiménez, precioso de lámina, al que Manzanares dejó un ramillete de cadenciosas verónicas. Tras el tercio de varas el toro pegó el frenazo y solo pudo porfiar con él. Dejó detalles, especialmente por la mano izquierda, por donde tenía cierta clase el animal. Dejó una gran estocada. Silencio.
Emocionante faena de Rufo emborronada con el acero ante el excelso tercero
Bien hecho el tercero de la tarde de Olga García Jiménez, de 464 kilos, número 33, al que Tomás Rufo meció con gusto a la verónica y lo cuidó en el tercio de varas. Tras un quite por chicuelinas de Sebastián Castella, inició faena Tomás de rodillas, al que dejó tres series por cada lado de profundidad, de gusto, de temple, de estética. Muy importante la faena de Tomás Rufo. Lástimosamente falló en tres ocasiones con la espada y en varias con el descabello. Se pidió la vuelta al ruedo para el toro, pero no la concedió la presidenta y fue despedido con una fuerte ovación en el arrastre.
La música callada del toreo de Castella: dominio e inteligencia del galo ante el cuarto, entre la división porque no sonó el pasodoble
La música callada del toreo podría titularse la obra al cuarto de Sebastián Castella. Fue toro falto de fuerza pero con duración al que dejó una obra a media altura de mucho dominio, precisamente de esas alturas y de los terrenos, porque era un toro que salió suelto desde las verónicas a pies juntos iniciales. Inicio de faena por cambiados antes de una obra de mucha inteligencia y sabiduría del torero de Beziers, que se impuso a la condición del toro. El público pidió la música durante toda la faena sin lograr que sonase. La autoridad decidió que no era momento de música y eso fue motivo de división en la plaza. Finalmente, el palco entregó una oreja tras aviso después de la faena importante.
Templadísima obra de Manzanares a otro enclasado quinto
Serio el quinto, astifino, de 467 kilos, número 29 de García Jiménez, segundo del lote de José María Manzanares, que dejó un buen ramillete a la verónica. Un toro de gran clase, con duración y recorrido, al que Manzanares cuajó por ambos lados. Enseñó esa parsimonia, ese temple, ese gusto y esa personalidad estética que tiene siempre el torero alicantino en media docena de series de temple y parsimonia ante la clase del animal por ambos lados. Dejó media estocada recibiendo, pero en lo alto, que fue efectiva. Dos orejas. Como punto anecdótico, sonó la marcha procesional «Caridad del Guadalquivir» durante la faena.
Faena de muchos registros técnicos la de Tomás Rufo al sexto de la tarde
Faena de muchos registros técnicos la de Tomás Rufo al sexto de la tarde. Especialmente lo exprimió al natural, un toro que no era fácil y al que le costaba ir hacia delante. Tiró mucho de él, con la muleta siempre puesta en la cara, llegándole mucho al hocico a la hora de citar para construir la faena. Dejó un pinchazo y una estocada para terminar la tarde. Silencio.
FICHA DEL FESTEJO
Sábado, 19 de septiembre de 2026. Coliseo Romano de Nimes (Francia). Feria de la Vendimia 2026, tercera de abono. Corrida de toros. Más de tres cuartos de entrada.
Seis toros de Hermanos García Jiménez. Con codicia y transmisión el buen primero, algo falto de ritmo; muy parado el segundo; de clase, ritmo, duración y humillación el gran tercero; de poco poder pero con duración el cuarto; de gran clase también el quinto y
Sebastián Castella, de grana y oro cabos negros: oreja tras aviso y oreja tras aviso.
José María Manzanares, de marino y cobre: silencio y dos orejas.
Tomás Rufo, de gris plomo y oro: ovación tras aviso y silencio.