San Agustín de Guadalix: A oreja por coleta con una excelente y noble novillada de José González

19 de septiembre de 2026/Ismael del Prado/

La XII Feria de Moncalvillo de San Agustín del Guadalix arrancó este sábado, 19 de septiembre, con la primera novillada con picadores del ciclo. Emiliano Osornio, Nacho Torrejón y Samuel Castrejón hicieron el paseíllo para enfrentarse a un encierro de José González, en el primer festejo clasificatorio de un certamen que volverá a poner a prueba a algunos de los jóvenes valores del escalafón novilleril.

Cada uno con sus armas, cada uno con sus argumento, Emiliano Osornio, Nacho Torrejón y Samuel Castrejón pasearon un trofeo cada uno en el inicio de la Feria de Moncalvillo, en San Agustín de Guadalix (Madrid), donde, sin embargo, el titular debe ser para la excelente novillada que lidió José González. La ganadería madrileña echó un encierro sin mácula en la presentación, con trapío armónico. Buenas y serias hechuras por fuera que, además, estuvieron acompañadas por dentro de virtudes esenciales como la prontitud, la nobleza y la codicia. Hasta cuatro utreros notables -primero, segundo, quinto y sexto- salieron de chiqueros.Por encima, la clase superlativa de primero y segundo, que tuvo un pitón izquierdo que valía un cortijo.

Entre los novilleros, destacó el concepto vertical y reunido de Emiliano Osornio en ese abreplaza, al que pudo ralentizar la embestida. Lo cuajó de Alfa a Omega, sobre todo, con capote y zurda. Ese mismo temple fue la gran virtud de Nacho Torrejón en su trasteo al segundo, novillo que embistió con un temple infinito, muy mexicano, pese a su procedencia Domecq. Hubo tres, quizás cuatro, tandas de naturales francamente buenas. Al ralentí. Castrejón, por su parte -al que pareció verse algo fatigado, cansado, apático-, tuvo que aguardar al sexto para conseguir su oreja. Con un utrero noble y repetidor, se vieron esas virtudes que asoman en su toreo vertical y de buen embroque.

Así hemos narrado en directo la novillada:

Oreja al natural para Emiliano Osornio, temple y verticalidad con el enclasado primero

Abrió plaza un animal bajo y bien hecho, con cuajo y las puntas hacia delante. Definido de salida, humilló con calidad en el percal de Emiliano Osornio, que lo cuajó a la verónica. Cargando la suerte en cada lance, puros lienzos, hasta la boca de riego. Abelmontada la media. Cumplió en el peto. Aún más templado el quite por delantales. Muy mecidos. Acompasados. Tuvo prontitud en banderillas, virtud que mantuvo en una faena en la que embistió con clase, por abajo siempre y abriéndose en cada arrancada. Osornio logró entenderse con él, especialmente, por la mano izquierda. Dos tandas de naturales magníficas en las que le ligó los muletazos al ralentí. Todo relajo, con la figura erguida. Variado en los adornos, pura orfebrería. Faena maciza y rotunda que rubricó con una estocada en el sitio, que valía la oreja por sí sola.

Nacho Torrejón torea al ralentí con la zurda a un segundo de superlativo pitón izquierdo

Cornidelantero, abría más la cara el segundo, otro novillo bajo y proporcionado de José González, con presencia que estuvo acompañada por dentro de mucha calidad. Tras el saludo a la verónica Nacho Torrejón, el novillo empujó en el peto con fijeza. Comenzó por alto el novillero para sacárselo más allá de las dos rayas y, allí, planteó un trasteo basado en la zurda. Medido de fuerza, pero buen novillo, por ese pitón izquierdo tuvo una calidad superlativa. Ni un mal gesto, ni una mirada fea, un carretón para Torrejón. Derrochó nobleza con una embestida templada, gateando casi en cada acometida. El madrileño pudo explayarse al natural. Para soñar el toreo, hubo una tanda excelente, a cámara lenta, echándole los vuelos y enganchando cada embestida. Otra más, citando con la muleta plegada, el cartucho de pescado antes de cada natural. Mantuvo la rotundidad el toreo en redondo. Tras pinchazo y estocada casi entera, paseó un trofeo.

Vuelta al ruedo para Castrejón con un tercero descompuesto y sin clase, que se gastó lo suyo en el peto

Ligeramente acapachado, el tercero abría la cara. Novillo largo y algo zancudo, echó las manos por delante de salida en los lances de recibo de Samuel Castrejón. Derribó en el primer encuentro con el varilarguero. Pasó dos veces más por el peto. Se gastó demasiado un animal al que no le sobraba, incluso pareció afligido en algunos pasajes de su lidia. Hubo que llegarle mucho en banderillas. Muleta en mano, Castrejón trató de domeñar una embestida descompuesta y sin ritmo, en la que claudicó en varias ocasiones. Tampoco terminó de acoplarse el joven novillero. Hubo mando, pero faltó mayor reunión. Apenas un par de naturales de buen trazo en una faena y prácticamente monopolizada por la diestra. Acabó con él de estocada tras un metisaca y dio una vuelta al ruedo.

Osornio queda inédito con el cuarto, un castaño deslucido y sin embroque

También acapachado, con desarrollo de pitón, el castaño cuarto fue el novillo más deslucido del envío. Un animal que no descolgó en los engaños en el recibo de Osornio ni en la brega posterior de la cuadrilla. Hizo sonar el estribo y se repuchó en el peto el de José González. Agarrado al piso, ya en la primera tanda, siempre sobre las manos, dejó claro el utrero que nunca iba a romper hacia delante. Sin pujanza y defendiéndose, apenas tenía embroque. Ante semejante materia prima, el mexicano lo mostró por ambos pitones antes de machetearlo por bajo. Se terminó echando antes de montar la espada. Sin opción. Tras tres pinchazos, volvió a echarse definitivamente.

La espada se lleva el trofeo del codicioso quinto, tras una faena entonada de Nacho Torrejón

Astifino desde la mazorca, de pitón negro, ofensivo, el más fuerte y cuajado del encierro, con hechuras de cuatreño, el quinto se deslizó en el percal de Nacho Torrejón en los lances a pies juntos del recibo. Se dejó pegar en varas. Buen tercio de banderillas de Basilio Mansilla, que se desmonteró. Sin preámbulos, se puso Torrejón a torear con la diestra en paralelo a tablas. Ahí, entre las dos rayas transcurrió su labor, en la que hubo muletazos de buen porte con ambas manos, pero faltó mayor ligazón, quizás, apostar más por dejarle la muleta puesta y no perderle pasos, porque el utrero respondió con celo y transmisión. Faena entonada que, sin embargo, no encontró refrendo con la espada. Además, se amorcilló el novillo y fueron cayendo los avisos, hasta dos, lo que terminó de enfriar al tendido. Vuelta al ruedo.

Samuel Castrejón pasea su oreja del noble y humillador sexto

Completó el envío un burraco largo y ensillado, pero más suelto de carnes y con menos expresión por delante que sus hermanos. No se pudo estirar Samuel Castrejón en los lances iniciales, de tanteo, cercenados de raíz tras pegar un volatin el novillo. Empujó con un pitón en el jaco el de José González y marcó querencias en banderillas. Después, en la franela, fue otro astado con ritmo y humilladora embestida. Todo entrega, repitió haciendo el avión en su embestida una y otra vez. Castrejón corrió la mano por ambos pitones y pudo ligarle las series, que llegaron al tendido. Vertical y con buen embroque, el trazo también acompañó. Tras una estocada delantera, otra atravesada bastó para que doblara. Afloraron los pañuelos y cayó la oreja.

FICHA DEL FESTEJO

Sábado, 19 de septiembre.San Agustín del Guadalix (Madrid). Primera de la Feria de Moncalvillo. Más de media entrada.

Novillos de José González, bien presentados. El 1º, magnífico novillo, pronto y con ritmo, todo clase, siempre humillando; el 2º, de mucha calidad, sobre todo por el pitón izquierdo, de embestida mexicana; el 3º, deslucido y descompuesto, afligido, se gastó mucho en el peto; el 4º, muy agarrado al piso y sin embroque; el 5º, codicioso y con celo, rompió a embestir en la muleta, encastado; el 6º, noble, lo quiso todo por abajo.

Emiliano Osornio, de verde bandera y oro: Oreja y silencio

Nacho Torrejón, de berenjena y oro: Oreja y vuelta al ruedo

Samuel Castrejón, de rosa y oro: Vuelta al ruedo y oreja

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